Crimea, ¿la manzana de la discordia?

15/11/2020

Timur M @tim_front

 

A lo largo de la historia, Crimea ha sido un cruce de civilizaciones[1]. Entre 1853 y 1856 sucedió la guerra de Crimea[2], que enfrentó a grandes imperios de la época: el ruso y el Reino de Grecia contra una liga formada por el Imperio otomano, el francés, el británico y por el Reino de Cerdeña. Actualmente, Crimea es una región disputada, en prolongado conflicto. A principios de 2014, el presidente ucraniano, Yanukovich, huyó a Rusia a causa de la rebelión del Euromaidán en su contra, ya que por influencia de Moscú no había firmado el Acuerdo de Asociación y Libre Comercio con la Unión Europea, y hacía tiempo que los europeístas y los nacionalistas protestaban contra su política prorusa. El gobierno provisional europeísta que se instauró provocó revueltas separatistas en Crimea, mayoritariamente prorusas, que culminaron con la intervención de Rusia. El país apoyó militarmente a los insurgentes de Crimea de forma extraoficial, y se celebró un referéndum donde obtuvieron la mayoría los partidarios de la anexión de Crimea a Rusia. En consecuencia, las autoproclamadas autoridades de Crimea firmaron un acuerdo para integrar la República de Crimea y Sebastopol a la Federación Rusa, provocando el asentamiento del dominio ruso en la región y que los actores occidentales, como la Unión Europea, la OTAN y los Estados Unidos condenaran la conducta rusa. ¿Tiene el conflicto actual en Crimea una cierta continuidad con la guerra de Crimea del siglo xix?

 

En primer lugar, Crimea siempre ha sido un territorio importante a nivel geoestratégico y geopolítico, ya que es necesario controlarlo para tener influencia sobre Europa del Este, el Cáucaso y la Península de Anatolia[2], que son territorios ricos en recursos naturales, rutas de interés comercial y puntos de unión de diversas potencias. Desde finales del siglo xviii, Rusia ha tenido un gran interés en controlar el mar Negro, donde contaba con su único puerto que nunca se congelaba y que permitía el acceso al mar Mediterráneo[3]: la base naval de Sebastopol. Eso provocaba una cierta tensión con Francia y con el Reino Unido, que tenían intereses vinculados al mar Mediterráneo, como la conexión con las colonias africanas y de Oriente Medio[4], y otros comerciales en el mar Negro con el Imperio otomano[5]. En conclusión, en el siglo xix, el acceso de Rusia a Crimea y al mar Negro era percibido como una amenaza tanto comercial como de seguridad para las potencias europeas.

 

Actualmente, Crimea es una región clave tanto para la Unión Europea como para Rusia[3]. Rusia percibe el acercamiento de la Unión Europea a Crimea y Ucrania como una amenaza para sus intereses económicos y un peligro para su seguridad nacional, ya que considera la OTAN como una adversaria, y esta está vinculada con los países occidentales europeos[6]. La Federación Rusa teme que las potencias que considera adversarias, las «occidentales», la rodeen. El país también quiere evitar compartir fronteras directas con este bloque y, por eso, intenta mantener en su esfera de poder a los países de alrededor. Además, el acceso de Rusia al mar Mediterráneo sigue siendo fundamental, sobre todo por los intereses que tiene en Siria[1]. Algunos autores afirman que el conflicto de Crimea ha remarcado que el mundo está dividido entre unas cuantas potencias que se disputan el control de influencia, recursos y territorios[6].

 

Por otro lado, ambos conflictos pueden ser considerados internacionales por la influencia y participación de actores exteriores en Crimea. Las potencias que participaron fueron el Reino Unido, el Imperio francés, el Reino de Cerdeña, el Imperio otomano, el Reino de Grecia y el Imperio ruso, convirtiéndolo en un conflicto internacional. En el caso del conflicto actual, la participación de actores exteriores ha sido menos directa. Aunque en un principio lo negaba, Putin acabó reconociendo la participación de militares rusos en las disputas[3]. Además, Rusia transfirió armas a los insurgentes[3], y ha apoyado, organizado y ejecutado la anexión de Crimea, aunque es considerada ilegal a nivel internacional, cosa que enfrenta al país contra Ucrania, la Unión Europea, los Estados Unidos y la OTAN, y repercute en otros focos de tensión como Siria[2]. Países como Armenia, Corea del Norte, Nicaragua y Venezuela apoyaban a Rusia por ir en contra del «expansionismo estadounidense y europeo»[2]. Los actores «occidentales» también han jugado un papel en el conflicto, aunque más leve. La OTAN no intervino militarmente en el conflicto, aunque condenó públicamente la conducta de Rusia. Además, los Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto sanciones económicas a Rusia[3]. De todos modos, Rusia vetó el intento del Consejo de Seguridad de la ONU de condenar el referéndum[2]. Actualmente, podemos decir que diversos actores internacionales juegan un papel diplomático en el conflicto.

 

En ambos conflictos, las cuestiones discursivas relacionadas con el pasado nacional y asuntos religiosos tienen un peso importante[2]. Históricamente, Rusia se convirtió en la potencia militar dominante de Europa en 1812. Durante la guerra de Crimea, con el objetivo de intentar mejorar la propia posición en el sistema internacional, el país desarrolló un nuevo concepto expansionista basado en la idea del paneslavismo, la unificación de los eslavos. La religión ortodoxa, la espiritualidad mesiánica y el nacionalismo han marcado la proyección del paneslavismo desde entonces hasta hoy en día[7]. En la guerra de Crimea, la religión jugó un papel discursivo importante. Los ingleses y los franceses consideraban a los ortodoxos unos «bárbaros asiáticos»; de hecho, los franceses empujaban a sus soldados hacia una nueva cruzada. Los ortodoxos rusos proclamaban que pretendían «combatir contra el infiel por la cristiandad ortodoxa»[8]. Actualmente, Rusia persigue una hegemonía regional para dominar Eurasia[9]. El nacionalismo ruso, en cierto modo, entiende la recuperación de ciertos territorios que históricamente habían sido rusos como una cuestión de honor[3], e incluye la religión ortodoxa en su discurso. De hecho, pocos días después del referéndum, Putin se refirió a la anexión de Crimea como la «restauración de una parte del imperio» [10], enalteciendo el nacionalismo y el paneslavismo[8]. Los emergentes discursos conservadores y centristas rusos identifican Crimea como cultural e históricamente propia, ya que Ucrania forma parte del colectivo eslavo y ortodoxo[11,12] y Sebastopol tiene una gran relevancia en el imaginario nacionalista ruso[1]. De hecho, el apoyo a Putin aumentó como consecuencia de su actuación en Crimea[3]. Además, los prorusos argumentan que, dado que la mayoría de la población de Crimea es de origen ruso (el 56 %)[3], esta región debería formar parte de la Federación Rusa.

 

De todas formas, hay ciertas características que diferencian los conflictos. En primer lugar, en el conflicto actual no se enfrentan cara a cara todos los actores que tienen influencia, sino que se trata de una disputa indirecta, marcada por la dimensión diplomática que involucra a actores externos como la ONU y su Consejo de Seguridad, la OTAN, Rusia, etc., y por la dimensión económica; a causa de la interdependencia actual, las sanciones y el aislamiento económico afectan profundamente a los estados, en este caso, a Rusia[3]. Por otro lado, hoy en día, Crimea tienen un interés añadido: los recursos naturales. Rusia proporciona el 30 % del gas y el 18 % del petróleo consumidos por la Unión Europea, que se transportan en gasoductos que pasan por Ucrania[6]. Además, se calcula que Crimea puede contar con reservas de hidrocarburos por valor de miles de millones de euros. Gazprom, la empresa petrolera estatal rusa, se hizo con el control de la petrolera Chornomornaftogaz, subsidiaria de la ucraniana Naftogaz; el gigante gasístico instaló dos plataformas de perforación en el mar Negro[2].

 

Otra diferencia relevante es la diferencia de actores implicados en el conflicto. Los grandes imperios que se enfrentaban en la guerra de Crimea eran mayoritariamente el Imperio ruso contra los Imperios británico y francés. En el conflicto actual, Rusia es la heredera del Imperio ruso en el conflicto, pero el otro bando ha cambiado. Podríamos considerar que las potencias mayoritarias de este otro bando, que se podría denominar «bloque occidental», son la OTAN y la Unión Europea, con un papel especialmente relevante de los Estados Unidos a causa del legado de la Guerra Fría. Como hemos podido ver hasta ahora, la OTAN y la Unión Europea son los actores que, juntamente con algunos estados que los comprenden, han intervenido públicamente expresando la «visión occidental» del asunto[3]. Las características de estos actores también han cambiado. Mientras que en el siglo xix los imperios y estados como conjunto proyectaban una visión única sobre los conflictos, actualmente, el hecho de que haya actores no estado en el sistema internacional, formados por subactores, hace que las proyecciones y opiniones de organizaciones como la Unión Europea o la OTAN no sean uniformes. Además, hoy en día, los actores están altamente interconectados y son más interdependientes que en el siglo xix; por ejemplo, la Unión Europea depende del gas ruso[6]. Quizás por eso el conflicto actual de Crimea no ha culminado en un enfrentamiento directo entre los bandos —de hecho, actualmente, la mayoría de conflictos militares del mundo son intraestatales[13]. Otra diferencia respecto a los actores es que actualmente el Imperio otomano no existe, y su legado, que podría ser considerado Turquía, no ha tenido un papel relevante en el conflicto actual de Crimea, aunque sí que lo ha tenido en las tensiones con Rusia por el control del Cáucaso —como en el caso del conflicto de Nagorno Karabaj[14]. Una última diferencia respecto a los actores es que, en la guerra de Crimea, no había un estado ucraniano que pasó de ser proruso a prooccidental; hoy en día, Ucrania es un actor importante en el choque entre «occidente» y Rusia que arbitra las tensiones según sus actuaciones políticas, económicas y diplomáticas.

 

Otra diferencia importante muy relevante en materia de elementos identitarios que han marcado los conflictos es que, en la guerra de Crimea, la cuestión de los rusos étnicos no era importante, ya que los elementos identitarios de unión con el Imperio ruso eran la cuestión religiosa (ortodoxia) y el nacionalismo paneslavista[15] del siglo xix. Finalmente, es interesante destacar la dinámica conflictiva en Ucrania más allá de Crimea. Paralelamente al conflicto actual en Crimea, estalló un conflicto en el Donbass, una región ucraniana que comprende las provincias de Donetsk y Luhansk. Los grupos contrarios al Euromaidán ocuparon los edificios gubernamentales y declararon la independencia unilateral de las regiones en mayo de 2014, dando lugar a un enfrentamiento militar con las tropas ucranianas. Gracias al apoyo económico, militar y estratégico ruso, los rebeldes consiguieron contraatacar, y el conflicto aún perdura. Según la ONU, esta guerra ha provocado más de 13 000 muertos entre 2014 y 2019[16]. Como podemos comprobar, las tensiones entre una Ucrania proeuropea contra rebeldes y rusos siguen repercutiendo en la región y no se limitan a Crimea.

 

En conclusión, hay algunas continuidades o similitudes entre la guerra de Crimea del siglo xix y el conflicto actual. El territorio ha sido siempre relevante tanto geoestratégica como geopolíticamente. Además, ambos conflictos tienen una proyección internacional. Los aspectos discursivos relacionados con la religión y el nacionalismo han influido en las dos disputas, aunque de maneras diferentes. De todas formas, podemos identificar ciertas diferencias entre los conflictos, lo actual no implica enfrentamientos directos entre todos los actores; actualmente, la región tiene el valor añadido de los recursos naturales, los actores que tienen influencia en la disputa no son los mismos, la cuestión de los rusos étnicos ha pasado a ser importante y el motivo político del conflicto en Crimea se ha desarrollado y manifestado de forma paralela en otras zonas, como el Donbass. ¿Es Crimea, inevitablemente, la «manzana de la discordia»[17] como la califican algunos?

 

 

 

 

[1] Requena, P. (2014). Crimea, la encrucijada de su historia. Instituto Español de Estudios Estratégicos.

 

[2]Cuenca, A. (2019, noviembre 7). Crimea, una península por la que se enfrentan imperios. [Entrada de blog] Recuperado de https://elordenmundial.com/crimea-una-peninsula-por-la-que-se-enfrentaron-imperios/

 

[3] Instituto Español de Estudios Estratégicos. (2014). Panorama geopolítico de los conflictos 2014. Madrid: Ministerio de Defensa.

 

[4] Rodríguez, M. (2014). El conflicto por Crimea; entre Rusia y Ucrania.

 

[5] Puryear, V. (1965). England, Russia and the Straits Question 1844-1856 (p. 1-7). Hamden/Conn.: Archon Books.

 

[6] Kudryashev, I. (2014). El conflicto de Ucrania en 2014: causas y consecuencias de la crisis. Barcelona. Anuari del Conflicte Social.

 

[7]de la Arada, R., Sánchez, F. y Vilanou, C. (2018). Rússia, entre la tradició ortodoxa i la Revolució soviètica. Educació I Història: Revista d’Història de l’Educació(33), 75-124.

 

[8] Blasco, G. (2018, julio 3). La Guerra de Crimea (1853- 1856). [Entrada de  blog]. Recuperado de https://archivoshistoria.com/la-guerra-de-crimea/

 

[9] Alcalde, J. (2015). De la Santa Alianza a Putin: dos siglos de tentativas hegemónicas de Rusia. Agenda Internacional (33), 19-54.

 

[10] Grant, T. (2020). Current Developments; Annexation of Crimea.  American Journal Of International Law(109).

 

[11] Bermejo Garcia, R. (2015). La vuelta de Crimea a la madre-patria (p. 11-12). Valencia: Tirant lo Blanch.

 

[12] Hopf, T. (2016). ‘Crimea is ours’: A discursive history. International Relations, 30(2), 227-255. doi: 10.1177/0047117816645646

 

[13] Dupuy, K. y Aas Rustad, S. (2018). Trends in Armed Conflict, 1946–2017. PRIO. ,

 

[14] Vives, J., (2020, octubre 15). El papel de Turquía y Rusia en el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán. La Vanguardia. Recuperado 3 noviembre 2020, de https://www.lavanguardia.com/vida/junior-report/20201015/484078238347/papel-turquia-rusia-conflicto-armenia-azerbaiyan.html.

 

[15] Quijano Ramos, D. (2011). Las causas de la Primera Guerra Mundial. Claseshistoria, (192).

 

[16]Espadas, J. (2020, mayo 21). La guerra de Ucrania, del Maidán al Donbás. [Entrada de blog]. Recuperado de https://elordenmundial.com/guerra-ucrania-maidan-donbas/

 

17]Grifol, P. (2014, marzo 31). Crimea: la manzana de la discordia. Recuperado de https://www.revistagq.com/noticias/politica/articulos/peninsula-crimea-rusia/19730

 

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