Imaginación y moralidad: Charla con Pau Luque

Keagan Henman @henmankk

 

En su libro Las cosas como son y otras fantasías. Moral, imaginación y arte narrativo (Anagrama; Premio de Ensayo 2020), el filósofo Pau Luque explora la relación entre el arte y la moralidad. En esta entrevista, charlamos con él, entre otras cosas, sobre el valor moral de narrar lo moralmente imperfecto, la diferencia entre imaginación y fantasía, el papel de la imaginación literaria en el análisis social y los límites de la empatía.  

- Uno de los objetivos principales del libro (tal vez el principal) es reivindicar el valor del arte que narra lo moralmente erróneo o imperfecto. Dices que ello nos puede ayudar a ampliar nuestra “comprensión” de lo moral. Normalmente, cuando se discuten estas cuestiones, se suele distinguir entre “explicar” o “justificar” un comportamiento o una serie de acciones. ¿Puede asimilarse la comprensión a alguna de estas dos actividades, o es algo sui generis?


Diría que la comprensión es más que la explicación pero menos que la justificación. El que intenta comprender hace algo más que observar y ordenar lo que ve pero algo menos que el que quiere cantar las bondades de esa misma cosa que el observador observa. La comprensión es intentar entender por qué algunas personas creen que algunas acciones que a nosotros nos parecen ajenas e incluso aberrantes tienen sentido para ellas pero sin dejar de considerarlas ajenas o aberrantes.

 

- En algún momento, sugieres que si la Lolita del libro homónimo de Nabokov hubiera sido una niña muy pequeña, o la hija biológica del protagonista, esta función del arte narrativo se habría visto amenazada. ¿Crees, por lo tanto, que nuestra capacidad de comprensión moral – y, por lo tanto, el potencial del arte para ampliarla – tiene límites?

 

Sí, sí creo que hay cosas incomprensibles. Allí donde hay arbitrariedad moral no hay posibilidad de comprensión. Pero entonces la comprensión moral consiste justamente en entender esa imposibilidad.

 

- Tu perspectiva sobre lo inmoral en el arte va ligada a una concepción concreta de la moral (en la que parecen jugar un papel decisivo las “virtudes imperfectas”). ¿Podrías describir a grandes trazos esta concepción?


La compasión, por ejemplo, es compatible con algún grado de inmoralidad: se puede ser compasivo con personas que son inmorales. En ese caso, no habrá armonía moral, porque quedará algún remanente de inmoralidad. Lo que habrá será imperfección.


- ¿Cuál es la diferencia entre “imaginación” y “fantasía”?


Yo sigo en esto, como en casi todo, a Iris Murdoch. La imaginación tiene un propósito exploratorio del mundo, es decir, de descubrir la existencia del otro. En la fantasía el otro no nos interesa si no es para satisfacer mentalmente (y a veces no solo mentalmente) nuestros caprichos. Para usar una idea un poco abstracta de otra filósofa, Elizabeth Anscombe: en la imaginación nuestra mente está orientada hacia el mundo; en la fantasía orientamos el mundo hacia nuestra mente.


- Al inicio de la novela Según venga el juego, de Joan Didion, la protagonista comenta lo siguiente: “¿Qué hace malo a Yago? Se preguntan algunos. Yo nunca pregunto.” La razón es que, para ella, “buscar “razones” no tiene sentido.” Por un lado, esta actitud parecería coincidir con la imaginación en cuanto ambas ponen en el punto de mira la arbitrariedad de las cosas (Por puro azar, el universo podría haber sido muy diferente). Sin embargo, parece que en tu concepción de la imaginación, la arbitrariedad de las cosas no implica que no existan razones. ¿Es esto así? ¿Es la imaginación, en tu concepción, incompatible con esta otra posición radicalmente nihilista?


Es una buena pregunta. Yo creo que, estrictamente hablando, el mundo se mueve por fuerzas completamente arbitrarias. Pero eso no significa que debamos aceptar que nuestras vidas morales sean completamente arbitrarias. La arbitrariedad con la que interactúan las fuerzas de la física a un nivel fundamental no implica, creo, la arbitrariedad moral (al menos no la arbitrariedad moral absoluta). Querer dar sentido a nuestras vidas, incluso darles sentido moral, es una necesidad tan natural y humana como la de reconocer que a un nivel fundamental no tienen sentido. Son dos conversaciones diferentes.


- Distingues entre un arte que amplia nuestra comprensión de lo moral y un arte que no. Esta distinción, ¿depende únicamente de la obra y las intenciones del autor?


¿Puede una misma obra pertenecer a ambas categorías según cuál sea su público? En la medida en que una obra admita diversas interpretaciones o lecturas, sí, puede pertenecer a ambas categorías. Lo que ocurre es que, tal vez de forma equivocada, yo creo que hay obras que sólo admiten interpretaciones unívocas. “Jungla de cristal”, mi peli de acción favorita, no es muy rica, digamos, en cuanto a las interpretaciones que de ella se pueden hacer y, en ese sentido, carece de la flexibilidad categorial que señalas. Aunque desde luego, si hay algún espectador que tiene una interpretación peculiar y convincente de “Jungla de cristal”, una que se aleje de la interpretación diría que unánime de esa película, estaré feliz de oírla y deseoso de cambiar mi respuesta y decir que Bruce Willis/John McClane amplió mi universo moral.

 

- En un momento determinado, afirmas que “la imaginación literaria es mejor a la hora de dar sentido a por qué, en una determinada comunidad política, se acepta una determinada distribución del poder político y económico” (193-194). Un lector escéptico podría replicar a esto señalando que los sociólogos y psicólogos sociales, de hecho, ya investigan qué factores explican estas actitudes. ¿Qué aportaría la imaginación literaria que estos estudios no puedan capturar?


A pesar de que tal vez se pueda inferir lo contrario de mi libro, soy favorable a la naturalización de las ciencias sociales. Pero el punto no es ese. Tú mismo lo mencionas: las ciencias sociales, incluida la psicología social, buscan explicar esas actitudes e insinúan correlaciones y a veces incluso cadenas causales. Y me parece bien e incluso necesario que lo hagan. Pero la imaginación literaria no se ocupa de eso. Como te decía antes, comprender es algo distinto de explicar. La imaginación literaria intenta dar sentido al entramado de relaciones humanas con un lenguaje más afín al de la experiencia humana que el lenguaje de las correlaciones y las conexiones causales, que es un lenguaje con más potencial epistémico, a mi parecer, cuando la existencia del objeto de estudio es independiente de nuestras prácticas que cuando no lo es. Una cosa es una explicación cientificista de las relaciones humanas y otra es una explicación humanista de las relaciones humanas, es decir, la comprensión. Lo que aporta la imaginación literaria es intentar hacer el mundo más inteligible en virtud de un lenguaje y un marco conceptual más cercanos a esas mismas prácticas que quiere desentrañar, y que son prácticas no sólo de las cuales formamos parte, sino que, con nuestras acciones y palabras, constituimos. Y no creo que el problema sea que la gente tiene una formación científica deficiente, o no creo que sea el único problema. Aunque todo el mundo tuviera una formación científica excelente, mi hipótesis es que seguiríamos requiriendo además una manera de dar sentido a nuestras prácticas a través de un lenguaje que no haya nacido como una manera de observar eventos u objetos cuya existencia es independiente de nuestros estados mentales. Veo las ciencias sociales naturalizadas y la imaginación literarias como empresas complementarias, no excluyentes. Perdón si la respuesta es muy densa, ¡pero no todo puede ser tan divertido y ligero como “Jungla de cristal”!


- ¿Qué es el “whaltwhitmaneo”, y por qué lo consideras objetable?

 

El “waltwhitmaneo” es una determinada manera de entender la empatía que, a diferencia de otras maneras de entenderla, no comparto. Se basa, según el psicólogo Paul Bloom, en unos versos de Walt Whitman: “No le pregunto al herido cómo se siente,/ me convierto en el herido”. Si yo estuviera en el lugar del herido no me importaría absolutamente nada la predisposición metafísica para el sufrimiento (o para encarnar otras emociones o sentimientos) de los demás; para mi la empatía consistiría justamente en que me preguntaran cómo me siento y cómo pueden ayudarme y aliviar mi herida. Por lo demás, hay heridos tan graves que no es posible convertirse en ellos.

 

 

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Please reload

Buscador

Entrevistas

Qué opinan las voces más destacadas sobre los asuntos más candentes.s

Series

Diversos temas tratados con mayor profundidad y extensión en formato de series de artículos monotemáticos

colabora.jpg

¿En desacuerdo con este artículo?

Si quieres quieres criticar o complementar este texto, si no compartes su perspectiva, no lo dudes, haznos tu propuesta a la redacción.

Please reload

Revista Libertalia

Filosofía y Humanidades

  • Twitter - Revista Libertalia
  • Facebook - Revista Libertalia
  • LinkedIn - Revista Libertalia
  • SoundCloud - Revista Libertalia

Revista Libertalia es un proyecto sin ánimo de lucro ni línea editorial centrado en la filosofía y las humanidades.

 

Nuestro objetivo es promover la reflexión seria y profunda entre gente joven de dentro y fuera de la academia, tratando los diversos temas de forma compleja, pero con un lenguaje claro y directo.

 

Si estás interesado en colaborar con nosotros no lo dudes, enviándonos tus textos; nuestro equipo estará a tu disposición para acompañarte en el proceso de edición y publicación;  o bien ayudándonos a financiarnos a través de Patreon. 

Recibe la Newsletter