La egiptomanía

15/09/2020

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La inmensidad del desierto y las dimensiones de las pirámides cautivaron a los artistas románticos. Egipto se suma a la exaltación del pasado llevado a cabo por el romanticismo. Por una parte, continuó apareciendo como el escenario de episodios bíblicos; por otra, también inspiró obras directamente relacionada con el dramatismo del paso del tiempo y con la muerte. Con la devolución de Egipto al sultán de Turquía por parte de los ingleses, se abrió una puerta a Próximo Oriente. Las guerras napoleónicas en Europa restringieron el itinerario normal de los viajes a Italia y muchos decidieron ampliar su recorrido incluyendo Egipto. El siglo xix se había convertido en el siglo de la Egiptomanía. Numerosos viajeros visitaron Egipto a mediados de la década de los años 20 y prosiguió en los 30 y a partir de entonces en aumento.

 

Uno de estos viajeros fue Giovanni Battista Belzoni (1778-1823), a quien Henry Salt le encargo una comisión egiptológica en la que sus conocimientos de mecánica y su fuerza física jugaban un importante papel. Una vez finalizada su misión, Belzoni remontó el Nilo para visitar otros sitios, dibujando y excavando muchos de ellos. La cantidad de obras que descubrió fue impresionante: abrió el templo de Ramsés II en Abu Simbel el 1 de agosto de 1817; descubrió numerosas tumbas en el Valle de los Reyes, incluida la de Seti I; el 18 de octubre de 1817, en el margen occidental del Nilo, excavando detrás de los colosos de Memnon, halló varias estatuas de una figura sedente de granito de Amenofis III; en Karnak descubrió un busto colosal de un faraón de la xviii dinastía, Tutmosis III o Amenofis III junto con su brazo de 3 metros de longitud; recuperó otras estatuas pequeñas o de menos importancia y descubrió la entrada de la segunda pirámide de Guiza (pirámide de Kefrén). De regreso a Londres, concretó con John Murray la publicación de su Narrative of the operations and recent discoveries within the pyramids, temples, tombs and excavations in Egypt and Nubia, en octubre de 1820, y el 1 de mayo de 1821 inauguró en el Egyptian Hall, Piccadilly, la exposición de sus descubrimientos, moldes y dibujos, que atrajo multitudes.

 

Con ayuda de Belzoni, Henry Salt (1780-1827) logró reunir una valiosa colección de antigüedades, tanto para el Museo Británico como para él mismo. La segunda colección de Salt, reunida entre 1819 y 1824, y que incluía la mitad inferior del sarcófago de Ramsés II, hoy se encuentra en el Louvre. La tercera colección, reunida entre 1824 y 1827, fue vendida en Sotheby’s después de la muerte de Salt y muchas de sus piezas fueron adquiridas por el Museo Británico.

 

John Gardner Wilkinson (1797-1875) llegó a Egipto a la edad de 23 años y permaneció en el país durante los 12 años siguientes. Realizo 2 viajes a la segunda catarata y llevó a cabo numerosas excavaciones en la región de Tebas. Identificó el laberinto de Hawara mucho antes que Lepsius y registró Beni Hassan y Amarna antes de Champollion y Rosellini. Regresó a Inglaterra en 1833 y se basó en sus observaciones para escribir sus 3 volúmenes magistrales The Manners and Customs of the Ancient egyptians publicados en 1837. Regresó a Egipto en 1842 y entre 1848 y 1849. Es considerado el fundador de la egiptología británica, fue el pionero del desciframiento de los jeroglíficos, el primero en identificar algunos nombres reales, en descubrir detalladamente y a mano alzada el emplazamiento de los principales monumentos egipcios y en trazar un plano completo de Tebas.

 

Por su parte, Richard Lepsius (1810-1884) fue el editor de la gran obra alemana del siglo xix Denkmäler aus Aegypten und Aethiopien publicada en Berlín entre 1849 y 1859 en 12 volúmenes. Es conocido como el único egiptólogo que puede equipararse a Champollion. Dirigió la expedición prusiana a Egipto y a Nubia durante 1842 y 1845 sobre la que se basó su obra y en una posterior visita en 1866 descubrió una piedra bilingüe que conforma la exactitud básica del sistema de Champollion. La expedición prusiana no solo documentó monumentos, sino que también llevó a cabo numerosas excavaciones, particularmente en la zona del laberinto de Hawara, además de recoger numerosas objetos. Más de 15 000 antigüedades y moldes fueron enviados a Berlín, donde Lepsius dirigiría la continuación del Museo Egipcio. Muchas de las piezas se recogen en las 894 láminas de su obra, donde los dibujos originales son de Ernst Weidenbach.

 

Charles Barry (1795-1860) visitó Egipto en 1818 y fue el primer arquitecto inglés que visitó Egipto y dejó un testimonio. Se hallaba en Atenas dispuesto a regresar a su hogar después de una extensa gira que lo había llevado a través de Europa hasta Turquía y Grecia, cuando conoció a D. Baillie, gran administrador de su obra, quien le ofreció un sueldo de 200 libras anuales a cambio de que se trasladase a Egipto y dibujase para él. Los diarios de Barry contienen notas detalladas de los monumentos que visitó, los planos que realizó y sus dibujos a lápiz. Quienquiera que por esas fechas recorriese el Nilo, llevaba consigo un bloc de dibujos, ya que se consideraba que todo viajero debía ser capaz de registrar sus experiencias tanto con el pincel como con el lápiz.

 

Louis Maurice Adolphe Linant de Bellefonds (1799-1883) también visitó Egipto en 1818. Había recorrido intensamente Próximo Oriente antes de llegar a Egipto en 1818, donde conoció al rico anticuario William John Bankes (1786- 1855) y se integró en su compañía, llegando hasta Dongola en Sudán (Antigua Nubia). Durante los 6 años siguientes recorrió el país y dibujó numerosos momentos, muchos de los cuales han sido destruidos, dañados irremediablemente o fueron trasladados de sus sitios originales para salvarlos de las aguas del lago Nasser. Se identificó totalmente con Egipto, donde vivió el resto de su vida como geógrafo e ingeniero.

 

Desde Italia destacó Ippolito Rosellini (1800-1843), pues su extensa obra Il monumenti dell'egitto e della Nubia se publicó entre 1832 y 1844. Fue un egiptólogo italiano, discípulo preferido de Champollion, considerado el fundador de la egiptología italiana. Rosellini y Champollion prepararon una expedición conjunta a Egipto (la célebre misión franco-toscana), financiada principalmente por el gran duque de Toscana Leopoldo II y por el rey de Francia Carlos X. Esta expedición (1828-1829) recorrió los principales lugares de interés arqueológico de Egipto y Nubia. Rosellini coordinó la ejecución de relieves epigráficos y dibujos de los monumentos más importantes, recogidos en 14 libros y adquirió importantes restos arqueológicos que actualmente constituyen el núcleo de la colección egiptológica del Museo Arqueológico de Florencia.

 

Otro de estos viajeros fue Frederick Catherwood (1799-1854) que llegó a Egipto por primera vez entre 1823 y 1824. En Malta, durante su viaje de regreso conoció a Robert Hay (1799-1863), anticuario escocés quien se entusiasmó por sus dibujos y se dirigió rumbo a Alejandría, donde desembarcó en noviembre. Robert Hay realizó varios viajes a Egipto acompañado de varios artistas. La colección de dibujos de lugares, de monumentos y de objetos realizados por Hay (él mismo era un buen dibujante) y por sus colaboradores, constituye un inestimable archivo con referencias a monumentos actualmente desaparecidos o considerablemente cambiados.

 

Joseph Bonomi (1796-1878) viajó tanto en su primera visita en 1824 como en las siguientes junto con Robert Hay, también amigo de Catherwood. Fue un dibujante y escultor nacido en Roma en el seno de una familia de arquitectos. Permaneció en Egipto durante 8 años y muchos científicos le encomendaron sus bellos y precisos dibujos. Bonomi preparó las ilustraciones para la obra de Wilkinson y formó parte de la expedición dirigida por Richard Lepsius entre 1842 y 1845. Acondicionó en 1853 la Sala Egipcia del Crystal Place, Londres; realizó dibujos del sarcófago de Seti I del Museo de Sir John Soane que se publicaron en 1864 y esculpió el primer original jeroglífico en Inglaterra para el Egyptian Dictionary de Samuel Birch (1867). En 1861 fue nombrado conservador del Museo de Soane.

 

David Roberts (1796-1864) fue el primer artista que viajó a Egipto con la intención expresa de realizar bocetos y dibujos, los cuales servirían como originales para cuadros y se venderían al público. Entre 1823 y 1833 recorrió España y en agosto de 1838 partió rumbo a Alejandría. Permaneció en Egipto hasta febrero de 1839 y, a continuación, se dirigió a Petra y a Jerusalén. Su diario contiene numerosas observaciones sobre las gentes y los monumentos encontrados mientras remontaban el Nilo hacia la segunda catarata. Sus dibujos y oleos son testimonios bellos y precisos, y eran la materialización de una ambición alimentada durante muchos años. A menudo, los monumentos solo sirven de fono para composiciones cuidadosas y precisas sobre los nativos. El interés de Robert no se limitó al antiguo Egipto: permaneció 15 días en El Cairo realizando bocetos y dibujos de las mezquitas y de las escenas cotidianas de la calle. Algunos sitios le atrajeron tanto que realizó bocetos desde ángulos diferente y a distintas horas del día; se sintió atraído por Dendera, Karnak, Edfú y Filé, y por las perspectivas que ofrecían los pórticos vistos desde abajo. A su regreso a Oriente Próximo, su material sirvió de base para la espléndida serie de litografías realizadas por Louis Haghe. Los motivos egipcios fueron publicados por primera vez entre 1846 y 1851 en formato grande y varias tintas y, más tarde, entre 1855 y 1856, apareció una serie monocromática de menor tamaño con textos ligeramente diferentes firmados por William Brockedon. Cientos de bocetos y muchas de las acuarelas y oleos han sobrevivido hasta nuestros días.

 

Para copiar los millones de jeroglíficos que cubren incluso el exterior de los grandes monumentos de Tebas, Menfis o Karnak hacían falta muchos años y legiones de dibujantes. Con el daguerrotipo (primer aparato de procedimiento fotográfico), un solo hombre podía llevar a buen término este inmenso trabajo. Tras su invención, numerosos fotógrafos se desplazaron a Egipto. Destacaron las figuras de tres de ellos. El primero fue Edward William Lane (1801-1876), dibujante que trabajó para Hay y Wilkinsoon. Viajó a Egipto por motivos de salud. Era particularmente aficionado a la cámara lúcida, utilizándola para reproducir numerosos monumentos y pequeños detalles de las inscripciones. Reputado arabista, publicó en 1836 en The Manners and Customs of the Ancient Egyptian y entre 1838 y1840 su famosa traducción de Las Mil y una noches. Posteriormente, Gustave Flaubert (1821-1880) y Maxime Du Camp (1822-1894). En noviembre de 1899, Gustave Flaubert llegaba a Alejandría en compañía de su amigo Maxime Du Camp. Flaubert, quien todavía no era novelista, se hallaba en una misión oficial del comercio francés y Du Camp había sido comisionado por el Institut de France para registrar los monumentos. Utilizaba técnicas tradicionales como el «calco» y los «moldes de papel» (moldes de papel de las inscripciones grabadas), pero también llevaba lo que el Institut denominaba «este moderno compañero de viajes, eficiente, rápido y siempre escrupulosamente exacto»: una cámara fotográfica. La fotografía estaba llamada a remplazar el dibujo como medio para registrar una expedición. Du Camp sufrió lo indecible con sus calotipias y Françis Frith, quien visitó Egipto por primera vez en 1856, tuvo que transportar placas de vidrio y un pequeño laboratorio químico para el proceso del colodión.

 

A medida que el siglo xix tocaba a su fin, Egipto se convertía en un objeto cada vez más accesible para todas aquellas personas suficientemente motivadas y dispuestas a emprender el viaje. Muchos miembros de las casas reales europeas asistieron a la inauguración del canal de Suez en noviembre de 1869. Los príncipes de Gales se interesaron vivamente por las antigüedades. Eduardo VII había presenciado el descubrimiento de una momia de Tebas y en 1903 la apertura del papiro funerario de Pinedjem II. El emperador de Austria Francisco José era bastante más decidido, como muestra William Simpson (famoso artista y reportero) publicó un dibujo de la navidad de 1869 en el periódico The Ilustrated London News. Inmediatamente después del viaje de los príncipes de Gales, Thomas Cook organizó su primera excursión por el Nilo y más tarde ofrecería viajes regulares a Egipto. La luma periódica de Simpson captó también otros visitantes que recorrían apresuradamente los monumentos. Egipto se había convertido en un lugar que visitar.

 

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