El reino de Arabia Saudí y la hegemonía de Oriente Medio: Charla con David Hernandez

Yasmine Arfaoui @yasmine_photo

 

A lo largo del libro comentas que el Estado Saudí se sostiene sobre tres grandes pilares: la corona, el wahabismo y el petróleo. Respecto a la corona, ¿hay algún ámbito del reino saudí que no esté en manos de la casa Saúd?

 

Realmente no. Siendo directos, la casa Saúd ha mostrado una capacidad para monopolizar el Estado y la sociedad. A lo largo de estos 80 años de Estado Saudí, el país se ha construido en torno a los intereses de la casa Saúd. Pensemos, por ejemplo, en la religión: la religión está controlada por el wahabismo, pero a su vez la casa Saúd controla el wahabismo. Igual sucede en la economía: existen muchas empresas estatales que, aunque son estatales tienen un carácter totalmente familiar y pertenecen a la casa Saúd. Asimismo, las fuerzas armadas - algo tenido siempre en mucha consideración por la corona y que se ha mostrado fundamental en la región para mantenerse en el poder han sido controladas muy estrictamente por los Saúd. Es cierto que hay algunos reductos sociales que consiguen escapar o que presentan una alternativa a ese poder monopolizante de la casa Saúd, pero la verdad es que son muy pocos.

 


Respecto al wahabismo, ¿cómo lo definirías?

 

El wahabismo es una corriente que presenta el islam de manera muy conservadora, literal y rigorista. Surge en el siglo XVIII, pero se ha extendido a lo largo de los XIX, XX y XXI como una contestación dentro del islam, dentro de las distintas doctrinas. Los grandes intelectuales de esta particular rama del islam consideran que muchos de los problemas que afrontan las poblaciones de la zona son debidos a que no se está siguiendo y no se está respetando una lectura rígida y literal del Corán. Y el wahabismo surge como una revolución religiosa que se fundamenta en seguir una interpretación enormemente estricta del Corán, porque sus seguidores creen que es lo que deberían mantener todas las comunidades musulmanas. En definitiva, el wahabismo surge como una interpretación del Islam que intenta responder a la insatisfacción que ha existido durante siglos en partes o segmentos sociales en la región.

 

 

Afirmas que esta doctrina ha sido utilizada para legitimar el poder de la casa Saúd tanto a nivel interno, en el territorio de la casa saudí, como a nivel externo, en la región y en el mundo musulmán. ¿Cómo funcionaria esta estrategia de legitimación?

El wahabismo, hasta prácticamente finales del siglo XX y siglo XXI, sobre todo con el 11 de septiembre, era una corriente que había pasado realmente desapercibida, sobre todo para la mirada occidental. Y aunque es la corriente oficial en Arabia Saudí, dentro de lo que es el Islam y dentro de lo que son las distintas corrientes e interpretaciones del Islam a lo largo del mundo, es una interpretación por ahora minoritaria. Uno de los principales problemas que ha afrontado el wahabismo desde el siglo XVIII ha sido que el resto de corrientes lo consideran demasiado radical y rigorista, además de ser poco apreciado por la población. Sin embargo, el wahabismo encontró en la dinastía Saúd un poder dispuesto a protegerla a cambio de que esta la legitime. Y esa alianza que se forjó en el siglo XVIII se ha mantenido hasta ahora: la familia Saúd sigue manteniendo al wahabismo, porque es el recurso religioso que la legitima ante su población y ante el resto de comunidades musulmanas, y el wahabismo sigue encontrando en los Saúd el poder político que los protege, que los financia y, que permite que haya cada vez mayores mezquitas y madrazas por todo el mundo. Esa es una de las claves del poder político y religioso en Arabia Saudí. A esta alianza entre los Saúd y el wahabismo en el siglo XX se le añadiría el petróleo. Pero realmente la clave del poder de Arabia Saudí es esa alianza histórica entre el wahabismo y los Saúd que sigue proporcionando a ambas partes numerosos beneficios. Más aún, ahora, el wahabismo está encontrando los medios y los recursos necesarios para difundirse, no sólo dentro de Arabia Saudí, sino también por todo el mundo. Y los Saúd siguen encontrando el discurso que los legitima no sólo como la familia que puede ostentar el poder político, sino también como la dinastía referente de los creyentes, lo que además hace que se presenten no solo como los líderes políticos, sino además también como los líderes religiosos.


 

Como explicas, la economía de Arabia Saudí ha dependido mucho del petróleo. ¿Cuáles crees que pueden ser los problemas más importantes que esta excesiva dependencia puede generar?

 

Lo que señalo en el libro es que el petróleo no sólo ha sido el cimiento en el que se ha apoyado el modelo económico y de desarrollo de Arabia Saudí, sino que es el tercer pilar en el que se apoya el poder de la monarquía saudí. Uno de los dilemas principales a los que se enfrenta la monarquía saudí es el de qué hacer cuando el petróleo vaya reduciéndose (no sólo en las reservas, que se estiman que en Arabia Saudí todavía tienen para décadas y décadas), sino cuando la demanda internacional de petróleo vaya disminuyendo y por tanto los precios del petróleo disminuyan y se obtengan menores rentas. Este es un dilema que tiene no sólo Arabia Saudí, sino también otras monarquías de alrededor. Y ese dilema presenta varios problemas. Por un lado, para los ingresos del Estado. Históricamente, estos ingresos han permitido a los Saúd, por ejemplo, construir unas fuerzas armadas cada vez más poderosas, unas estructuras de control enormemente poderosas, establecer también ayudas, subvenciones, y políticas sociales para de alguna forma crear líneas de dependencia con la población etc., todo eso se ha cimentado y se cimenta sobre el petróleo. Los Saúd, que han comenzado a darse cuenta de que este es un modelo difícilmente sostenible a lo largo del tiempo, quieren ahora a comenzar a diversificar las fuentes de riqueza. Por eso, por ejemplo, el Saudi Vision 2030, presentado en 2016, lo que pretende entre otras cosas es apostar por otras industrias. como el sector financiero, las energías renovables, el turismo, potenciando el sector privado y reduciendo el papel del Estado. Pero claro, de esto se derivan otra serie de problemas: ¿Qué ocurrirá con Arabia Saudí cuando el Estado comience a perder peso? Aunque no creo que Saudi Vision 2030 sea la solución a esos problemas, sí que abre el un camino para que los Saúd comiencen a buscar otras formas de gestionar los recursos del país.

 

 

¿Quién compone o cuáles son los principales grupos opositores en Arabia Saudí?

 

Podemos hablar de dos grupos estructurados, y de diversos grupos más espontáneos y sin una organización definidada. Por grupos estructurados me refiero por ejemplo a los chiitas, que se concentran en las regiones del este del país, y que representarían un total de un 15% de la población en Arabia Saudí, aunque no existen estadísticas oficiales. Esta es una población que prácticamente desde la década de los 50-60 ha protagonizado numerosas protestas, y ha mantenido una organización interna más o menos coherente a lo largo de las décadas reclamando mayores derechos y que no se les discrimine por su condición religiosa. En segundo lugar estarían los sectores religiosos aún más radicales y conservadores, que prácticamente desde la década de los 70 y 80 se han estructurado en distintos grupos (muchos de los cuales han derivado luego en organizaciones terroristas), y que han reclamado una interpretación y una organización social y política incluso más rigorista y conservadora que la actual. Por otra parte, también es cierto que ya en los años 60 hubo unas protestas de tinte social y político, que hablaban o apelaban a una mayor democratización del país. Esas protestas, como digo, durante los años 80 y 90 fueron un poco calladas, pero a principios del siglo XXI vuelven a existir corrientes que reclaman mayores derechos y libertades. Sobre todo, juegan un papel muy importante los movimientos feministas. Lo que ocurre con todos ellos es que son movimientos que todavía no están muy estructurados y no tienen unos referentes o unos líderes muy concretos, lo que también responde a la coacción que existe por parte del Estado Saudí. Pero al final son movimientos que están ganando peso, sobre todo después de la Primavera Árabe, que si bien no tuvo un gran impacto directo, sí que plantó semillas importantes que poco a poco van despuntando.

 

 

-En Europa la imagen que tiene el príncipe heredero Mohamed bin Salmán, suele ir asociada a ciertas reformas o propuestas de modernización, sobre todo en lo que respecta a derechos de las mujeres, lo que le ha valido una cierta fama de reformista. Sin embargo, en el libro se ofrece una caracterización más compleja del personaje y se enfatiza cierto unilateralismo al tomar decisiones. ¿Qué hay de cierto en la imagen que llega habitualmente a Occidente?

 

 

Mohamed bin Salmán siempre ha jugado con la imagen de que él sería el pivote reformador de Arabía Saudí, y ha conseguido conectar con las nuevas generaciones que demandan una relajación del rigorismo wahabí. Él se vende ante su propia población como el que va a introducir esos cambios. Además, ha sabido interpretar las presiones internacionales que le pedían a Arabia Saudí un mayor aperturismo y un mayor cambio. El problema es que luego ciertas actuaciones (la más llamativa ha sido el asesinato del periodista Jamal Khashoggi), han puesto en entredicho que verdaderamente el príncipe pueda ser un motor de cambio en Arabia Saudí. De hecho hoy sus actuaciones están provocando tanto malestar en la escala internacional, como en la escala interna.

 

 

Parece que la mayoría de los estudios de la región del momento, al menos cuando hablan de política exterior, se caracterizan por enfatizar la tensión existente entre Arabia Saudí e Irán. ¿Crees que esto puede ser uno de los determinantes importantes de la política exterior de la región, en detrimento del conflicto entre Israel y Palestina?

 

Arabia Saudí ha encontrado un contrincante político, que no religioso. Eso es importante enfatizarlo. Las diferencias entre Irán y Arabia Saudí, aunque los dos países aleguen causas religiosas, realmente se deben a intereses políticos. A finales del siglo XX y XXI Arabia Saudí lideró de alguna forma la causa árabe: propugnó constantemente la necesidad de reconocer un estado palestino, presionó a la administración de Bill Clinton, a la George Bush y a la de Obama sobre la necesidad de llegar a un acuerdo para Palestina e Israel, etc. Pero desde la Primavera Árabe y sobre todo con el ascenso de Irán y su programa nuclear, Arabia Saudí se ha dado cuenta de que sus intereses de la región son otros. Su mayor preocupación ahora es frenar o contener al polo iraní. Y eso le ha llevado a, por un lado, relegar su preocupación por la cuestión palestina, y por otro, a acercar posiciones con Israel. Que, aunque son unas relaciones que oficialmente no se reconocen, existen, como existe un interés compartido en frenar el ascenso regional iraní.

 

 

Arabia Saudí e Irán no se han enfrentado de manera directa en un conflicto militar. Sin embargo, si lo han hecho a través de las llamadas “guerras proxy”. ¿En qué consisten este tipo de conflictos y cómo se han manifestado en la región?

 

Muchos autores se refieren habitualmente al conflicto o a las tensiones entre Irán y Arabia Saudí como una guerra fría cuya característica básica es que existe un clima de tensión, un clima de conflicto, pero en el que ninguna de las dos partes entra en colisión directa. Dentro del conflicto y la tensión, Arabia Saudí e Irán son conscientes de que no les interesa una colisión directa contra el otro contrincante, porque no sólo desestabilizaría toda la región, sino que ninguno de los dos países se encuentra en condiciones de afrontar ese choque con éxito. Lo que hacen por tanto es apelar o buscar otros medios de actuación para debilitar y erosionar poco a poco las capacidades del contrincante. Y por eso, por ejemplo, interfieren en la guerra de Siria: Irán de forma directa, y Arabia Saudí financiando a grupos de la oposición. Interfieren también en la guerra de Yemen: Arabia Saudí interviniendo directamente, pero Irán financiando y armando a los rebeldes hutíes. E intervienen también en terceros países que poseen elevado grado de inestabilidad política como es el caso del Líbano o de Irak. ¿Con eso qué buscan? Por un lado, ampliar sus espacios de influencia, y por otro lado, erosionar y debilitar las posiciones del contrincante. Al final lo que vemos es un conflicto de desgaste, sobre todo.

 

 

¿Cómo caracterizaría la relación de Arabia Saudí con los países occidentales?

 

Arabia Saudí siempre ha sido un socio bastante fiable para los intereses económicos y políticos de Occidente, pero sobre todo de los estados europeos, porque ha sido un socio que les garantizaba una cierta estabilidad al asegurar el suministro de petróleo y gas. El problema es que, desde los países europeos, y pienso por ejemplo en el caso de España, Francia o el Reino Unido, crece una mayor presión social para reducir esas relaciones con regímenes autoritarios como el saudí. Y eso realmente está creando una tensión en los países europeos, pues comparten un interés político, militar y económico muy elevado con Arabia Saudí, pero estos vínculos son cada vez peor vistos por sus ciudadanos y chocan con los principios democráticos que los países europeos dicen defender.

 


Para concluir, ¿qué la impulsado a escribir este libro?

 

Hice mi tesis sobre Arabia Saudí y, al hablar con periodistas y académicos, vi que en lengua castellana existe muy poco escrito a nivel divulgativo sobre un país poco transparente y difícil de descifrar, pero que es clave en la política internacional actual. Lo que ocurra allí en los próximos años va a ser clave para Oriente Medio, la región del Golfo y también para los intereses de España.

 

 

 

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Please reload

Buscador

Entrevistas

Qué opinan las voces más destacadas sobre los asuntos más candentes.s

Series

Diversos temas tratados con mayor profundidad y extensión en formato de series de artículos monotemáticos

colabora.jpg

¿En desacuerdo con este artículo?

Si quieres quieres criticar o complementar este texto, si no compartes su perspectiva, no lo dudes, haznos tu propuesta a la redacción.

Please reload

Revista Libertalia

Filosofía y Humanidades

  • Twitter - Revista Libertalia
  • Facebook - Revista Libertalia
  • LinkedIn - Revista Libertalia
  • SoundCloud - Revista Libertalia

Revista Libertalia es un proyecto sin ánimo de lucro ni línea editorial centrado en la filosofía y las humanidades.

 

Nuestro objetivo es promover la reflexión seria y profunda entre gente joven de dentro y fuera de la academia, tratando los diversos temas de forma compleja, pero con un lenguaje claro y directo.

 

Si estás interesado en colaborar con nosotros no lo dudes, enviándonos tus textos; nuestro equipo estará a tu disposición para acompañarte en el proceso de edición y publicación;  o bien ayudándonos a financiarnos a través de Patreon. 

Recibe la Newsletter