Cine y filosofía (II): El hoyo

30/08/2020

Robert V. Ruggiero @rvrmakes

 

En la primera parte de este artículo sobre la película El Hoyo fue abordada la controversia sobre el carácter de la naturaleza humana entre Hobbes y Rousseau. En esta segunda parte, a partir de las “ramificaciones sociales y políticas”[1] que en la película aparecen, se realizará una aproximación a las teorías de los filósofos norteamericanos John Rawls y Robert Nozick acerca de la noción de justicia redistributiva y el papel del Estado en ella.

 

Como se resumió en la primera parte, una de las particularidades del “Centro de Autogestión Vertical”, es decir, de la prisión que da el nombre de “Hoyo” a la película, es que, cada día, desciende entre las celdas una mesa repleta de comida. Esta comida es la única de la que disponen los pobladores del Hoyo y, según se dice en la película, es suficiente para que todos se alimentaran y sobrevivieran durante toda su estancia en el lugar. Ahora bien, lo que se muestra es que los habitantes de los niveles superiores comen siempre más de lo que necesitan y, en consecuencia, condenan a las de los niveles inferiores a situaciones dramáticas e, incluso, a la muerte por inanición. La película todavía añade un punto dantesco a esta situación, puesto que, cada determinado tiempo, los pobladores del Hoyo son desplazados entre niveles sin que sepan, ni tengan siquiera forma de adivinar, a qué nivel lo serán. En este sentido, sería de esperar que, dado que uno no sabe en qué nivel amanecerá mañana, los pobladores del Hoyo fueran cautos e intentaran llegar a acuerdos con los demás en su actuar, ya que, si aparecieren en un nivel bajo, dependerían completamente de la voluntad de los demás para sobrevivir. No obstante, esto es lo contrario de lo que sucede en el Hoyo, donde la mayoría de la gente prefiere incluso desperdiciar comida antes que dársela a aquellos que más lo necesitan.

 

Esta situación de incerteza sobre el lugar que uno ocupará en la sociedad que es el Hoyo, puede recordar a la idea de “posición original”, dentro de la teoría del filósofo John Rawls. Este, en su obra A Theory of Justice (1971), se propone “generalizar y llevar la teoría tradicional del contrato social […] a un nivel más elevado de abstracción”[2], que le permita encontrar una “teoría sustantiva de la justicia”[3] que resuelva las tensiones entre las concepciones utilitarias e intuicionistas de la justicia. Así pues, para perseguir este objetivo, Rawls elabora la idea de “justicia como imparcialidad”[4], que viene a significar[5] que los principios que han de regular los acuerdos en una sociedad – entre los que se incluirían las formas de gobierno posibles, cómo se accede a este gobierno etc. ‒ deben ser fruto de un acuerdo original.

 

Este hipotético y fundacional acuerdo ‒que es a lo que Rawls se refiere como “posición original”‒ se debería dar bajo una serie de condiciones: los miembros deberían actuar bajo un “velo de ignorancia”, es decir, deberían desconocer los rasgos esenciales en los que entran y saldrán en ese acuerdo (su posición, su clase social, sus capacidades naturales…[6]). Brevemente, la idea es que, a través de este velo de ignorancia, los miembros de la deliberación adoptarán una serie de acuerdos que garanticen un esquema de cooperación tal que todos los miembros de la sociedad resultante del acuerdo podrán vivir vidas satisfactorias en condiciones mínimas de justicia[7]. De esta posición Rawls deduce dos principios de justicia que serían objeto de acuerdo entre los miembros, los llamados: principio de libertad-igualdad[8] y principio de la diferencia[9].

 

¿Dónde viene pues el problema entre la teoría de Rawls y lo que sucede en el Hoyo? Pues que, en cierto modo, los personajes del Hoyo viven en una permanente posición original, en tanto que cada determinado tiempo ocupan posiciones sociales totalmente diferentes sin que puedan saber de antemano en cuál de ellas se encontrarán. Sí conocen sus capacidades naturales, así como sus diferentes objetivos en el Hoyo, – cuánto tiempo han de permanecer allí, principalmente– pero lo más importante, que es, por un lado, de cuántos recursos en forma de comida van a disponer y, por otro lado, en el caso de que otros les atacasen, qué posibilidades tendrán en la lucha, es algo que desconocen y que variará periódicamente. Asimismo, en relación con la teoría de Rawls resulta llamativo que del Hoyo no surja ningún acuerdo, ni siquiera principio de acuerdo, respecto a las instituciones que han de regir las relaciones humanas dentro de él. Podemos preguntarnos por qué sucede esto. Una posible explicación nos lleva de vuelta a la primera parte de este artículo. Concretamente, a la posición de Hobbes sobre la naturaleza humana, ya que asumir que todas las personas se comportan mal con otras debido a las causas de discordia podría explicar la irracionalidad del Hoyo[10]. No obstante, esta explicación solo funcionaría de forma parcial, ya que se podría argüir que el deseo de autoconservación de los habitantes del Hoyo ‒ la “primera ley de la naturaleza humana”[11], según Rousseau ‒haría más probable que los habitantes del Hoyo, a riesgo de que les toque habitar en los niveles inferiores, desearían más llegar a unos acuerdos mínimos que garantizaran su vida que el abandonarse a las causas de discordia.

 

Sin embargo, lo anterior no es lo que ocurre en la película. Del Hoyo no surge un acuerdo mínimo y, sin acuerdo mínimo, no surge nada parecido a un Estado; o, lo que es lo mismo, sin acuerdo no hay siquiera una mínima redistribución acordada sobre los recursos que garantice al menos el derecho a la vida de estos individuos. Y, precisamente, es a esta falta de acuerdo o de consentimiento a lo que tienen que enfrentarse los personajes Goreng y Baharat cuando deciden descender por la plataforma repartiendo– o dejando de repartir, cuando sea lo necesario –las cantidades de comida adecuadas para que todos puedan sobrevivir en el Hoyo. En esta línea, se podría pensar que, al intentar centralizar tanto el reparto de estos recursos como el uso de la violencia, lo que intentan Goreng y Baharat es jugar el papel de un incipiente y paternalista Estado dentro del Hoyo.

 

La cuestión en este punto es que, aun cuando a muchos espectadores les pueda parecer que la actuación de Goreng y Baharat es “razonable” o incluso “justa” ‒ pues garantiza que todos puedan sobrevivir un día más en el Hoyo‒ habría, como se ve en la película, quien afearía su conducta, al pensar que cualquier intento de establecer criterios de redistribución más allá de la aparente aleatoriedad que reina en el Hoyo es injusto. En otras palabras, habría quien pensaría que el hecho de haber pasado penurias en niveles inferiores a los que ahora se encuentran les otorga el derecho a, como dicen: “Ponerse hasta el culo” en los niveles superiores, aun a costa del sufrimiento ajeno. Esta situación nos conduce directamente a la siguiente pregunta: ¿Es justa la redistribución de comida que realizan Goreng y Baharat? Como decimos, su objetivo es dar de comer a todos, pero, para ello, se requiere del uso de la fuerza contra quienes se sienten legitimados ‒de acuerdo con las condiciones prexistentes antes de que Goreng y Baharat descendieran en la plataforma‒ para no ceder comida a los demás. En definitiva, esta cuestión introduce al espectador de lleno, por un lado, en la discusión de la fundación del Estado y, por otro lado, en el tema de la justicia redistributiva a través del Estado; siendo ambos temas ampliamente abordados por el filósofo Robert Nozick en su obra Anarchy, State and Utopy (1974).

 

A este respecto, se suele afirmar que esta obra de Nozick constituye una respuesta a la elaborada por Rawls unos pocos años antes, a pesar de que la crítica que Nozick realiza abiertamente a la teoría de Rawls en su obra constituye, cuantitativamente, una pequeña parte de esta. A diferencia de Rawls, Nozick no utiliza la idea de posición original para buscar la justificación del Estado, sino que lo hace a través de la teoría del estado de naturaleza de John Locke[12]. A partir de ahí, Nozick persigue dar respuesta a lo que para él son las preguntas básicas de la filosofía política: “¿Si el Estado no existiera, habría que inventarlo? ”[13]

 

Tras analizar profundamente la cuestión, Nozick llega a la conclusión de que sí: un “Estado mínimo” sería necesario y surgiría del estado de naturaleza[14], aunque este Estado distaría mucho, probablemente, de los Estados existentes, así como del imaginado por Rawls como fruto de un acuerdo en la posición original. Este Estado mínimo “restringiría sus actividades a la protección de los derechos a la vida, a la libertad, a la propiedad y a la contratación”[15],  y no tendría más funciones que estas, pues ello implicaría vulnerar “los derechos de la gente”[16]. En consecuencia, Nozick critica duramente a lo que se suele denominar “justicia redistributiva”, lo que considera que es en sí mismo un término sesgado a favor de un Estado diferente al mínimo[17]. De acuerdo con Nozick, en una “sociedad libre” no existe una “distribución centralizada” de los recursos[18], puesto que estos emergen necesariamente del libre intercambio y acciones de las personas, lo que implica, en resumidas cuentas, que cualquier acción del Estado encaminada a obligar a las personas modificar este estado de cosas vulnera, al menos, el derecho de propiedad y la libertad de estos individuos.

 

Sin embargo, cabe una lectura de lo ocurrido en el Hoyo que parecería poner de manifiesto una contradicción dentro de la teoría de Nozick.  Y esta es que, si el Estado mínimo debiera proteger el derecho a la vida de los habitantes del Hoyo, parecería que, para ello, necesariamente habría de realizar funciones de “justicia distributiva” que vulnerarían el derecho de estos mismos individuos a la propiedad de los recursos que en cada nivel les correspondería. Parece que el Hoyo pone en tensión las misiones que son propias al Estado mínimo de Nozick con sus límites, obligándole a elegir entre garantizar, o bien lo máximo posible el derecho a la propiedad y a la libertad de los habitantes del Hoyo, o bien vulnerar su derecho a la propiedad y a la libertad para poder asegurar el derecho a la vida del mayor número de personas, a través de un reparto de la comida entre los diferentes niveles.

 

Por supuesto que Nozick no pensaba en una situación como la descrita en el Hoyo al elaborar su teoría. No obstante, parece que, si bien la posición original de Rawls parece incompatible con lo que se nos relata en la película, los principios de justicia de este último encuentran más acomodo en el Hoyo que el Estado mínimo de Nozick. La razón de ello sería que, a priori, es imposible que los derechos fundamentales de los habitantes del Hoyo sean salvaguardados sin que haya alguien –un poder centralizado, Estado, agencia, o como se le quiera llamar‒ que se encargue de realizar una redistribución de los escasos recursos que descienden cada día por la plataforma. 

 

Sea como fuere, además de las diferentes aproximaciones a la naturaleza humana vistas en la primera parte de este artículo, el Hoyo también consigue poner de relieve las posibles tensiones existentes entre diferentes derechos ‒como los de propiedad, libertad o vida‒ y la necesidad de pensar en criterios de justicia distributiva que satisfagan al máximo posible estos derechos. Si esto se consigue en mayor medida a través de la teoría de John Rawls o de la de Robert Nozick es algo que el Hoyo, obviamente, no resuelve. No podría ser de otro modo dado que hoy, décadas después de que Rawls y Nozick publicaran sus obras, el papel del Estado sigue siendo un tema principal, sino el principal, de la filosofía política.

 

 

 

[1] RTVE/Agencias, “La película española 'El hoyo', Premio Mejor Película del Festival de Sitges “, RTVE Noticias, 12/10/2019, https://www.rtve.es/noticias/20191012/pelicula-espanola-hoyo-premio-mejor-pelicula-del-festival-sitges/1981395.shtml

[2] John Rawls, Teoría de la Justicia (México, Fondo de Cultura Económica, 2014), p. 9.

[3] John Rawls, ibid.., 11.

[4] John Rawls, ibid., p. 25.

[5] La idea de “Justice as fairness” es discutida por J. Rawls en diversas obras y fragmentos y es, sin duda, más elaborada que la síntesis que aquí se hace para poner meramente en relación, con carácter divulgativo, parte de la teoría de Rawls con la película el Hoyo.

[6] John Rawls, ibid., p. 25.

[7] John Rawls, A Theory of Justice: revised edition (Cambridge: Harvard University Press, 1999), p. 13:  “The intuitive idea is that since everyone’s well-being depends upon a scheme of cooperation without which no one could have a satisfactory life, the division of advantages should be such as to draw forth the willing cooperation of everyone taking part in it, including those less well situated”.

[8] John Rawls, Teoría de la Justicia (México, Fondo de Cultura Económica, 2014), p. 67: “Cada persona ha de tener un derecho igual al esquema más extenso de libertades básicas que sea compatible con un esquema semejante de libertades para los demás”.

[9] John Rawls, ibid., p. 68: “Las desigualdades sociales y económicas habrán de ser conformadas de modo tal que a la vez que (a) se espere razonablemente que sean ventajosas para todos, (b) se vinculen a empleos y cargos asequibles para todos.

[10] Una de las asunciones que realiza Rawls es que: “One feature of justice as fairness is to think of the parties in the initial situation as rational and mutually disinterested”, en John Rawls, A Theory of Justice: revised edition, p. 12. No obstante, el escenario que se dibuja en el Hoyo parece muy diferente de uno en el que las partes actúen de forma plenamente racional o desinteresada respecto a los demás.

[11] Jean-Jacques Rousseau, El Contrato Social o Principios de Derecho Político (Madrid: Tecnos, 2009), p. 5.

[12] Robert Nozick, Anarchy, State and Utopia (Cambridge: Blackwell, 1974), p. 3.

[13] Robert Nozick, ibid.: “If the state did not exist would it be necessary to invent it? Would one be needed, and would it have to be invented?”.

[14] Robert Nozick, idem, pp. 52-53: “The operators of the ultraminimal state are morally obligated to produce the minimal state”. 

[15] Mack, Eric, "Robert Nozick's Political Philosophy", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Summer 2018 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL = <https://plato.stanford.edu/archives/sum2018/entries/nozick-political/>.

[16] Robert Nozick, idem, p. 149.

[17] Robert Nozick, ibid., p.149.

[18] Robert Nozick, Anarchy, idem., pp. 149-150.

 

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