Cine y filosofía (I): El Hoyo

14/08/2020

Thomas Bonometti @bonopeppers

 

 

La ganadora en 2019 del premio a la mejor película del Festival de Cine de Sitges fue El Hoyo. Entre los motivos que llevó al jurado a galardonar esta película se encuentran la aproximación que hace la película a la “depravación humana”[1] y las “ramificaciones sociales y políticas”[2] que de la trama se derivan. En definitiva -consideró el jurado y, al parecer, gran parte de la crítica- El Hoyo “examina la conducta humana bajo una luz especial”[3].

 

No obstante, ¿qué enseña exactamente el Hoyo sobre la conducta humana? ¿Y en qué consisten estas ramificaciones sociales y políticas que se dibujan en la película? Este artículo abordará, en dos partes, ambas preguntas, bajo la óptica de dos grandes discusiones filosóficas. La primera, protagonizada por Thomas Hobbes y Jean-Jacques Rousseau, sobre la naturaleza humana y, la segunda, sobre los principios de justicia que han de regir en una sociedad, protagonizado por John Rawls y Robert Nozick.

 

Antes de comenzar, convendría aclarar qué es el Hoyo, en especial para aquellos lectores que se aventuren a leer el artículo sin haber visto la película. Aunque en el filme no se da una definición exacta de qué es el Hoyo, este se trata de una especie de prisión, en la cual sus habitantes entran, bien por voluntad, a cambio de algo, bien obligados, en cumplimiento de una condena. Esta prisión, se nos dice, es gestionada por “la Administración”, que prefiere llamar a este lugar “Centro de Autogestión Vertical”. El adjetivo “vertical” viene motivado por la ubicación de las celdas de la prisión, una encima de otra, desde el nivel 1 hasta más del nivel 200, estando ocupado cada nivel por dos personas.

 

Sin embargo, lo que hace al Hoyo especial respecto a otras prisiones no es su verticalidad, sino otras dos cuestiones. La primera es que, en cada celda, se encuentra una oquedad rectangular por la que, cada día, desciende una plataforma llena de comida. La plataforma desciende paulatinamente desde el primer nivel hasta el último, habiendo de comer los presos de lo que en ella se encuentra para poder alimentarse. Los presos no pueden guardarse nada de lo que en esa plataforma desciende, han de alimentarse durante el período de tiempo que la plataforma está en la celda y, además, dependen totalmente de la cantidad de comida que en los niveles superiores se ha ido consumiendo: si los de arriba comen más de lo que necesitan, los de abajo se quedarán sin comida.

 

La segunda cuestión es el movimiento periódico de los niveles. El tiempo de estancia de los habitantes del Hoyo varía, algunos han de pasar un año, otros seis meses, etc. No obstante, ninguno pasa ni espera pasar todo su tiempo en un mismo nivel ‒entre otras cosas porque, para los de los niveles inferiores, esto significaría la muerte con toda seguridad. Cada cierto tiempo, los habitantes del Hoyo son desplazados de un nivel a otro de forma aparentemente aleatoria. Así, entra dentro de la normalidad del Hoyo que uno se acueste en el nivel número 15, con muchísima más comida de la que necesita, y amanezca en el nivel 215, en el que tendrá que depender de las migajas de los habitantes de niveles superiores e, incluso, tener que practicar el canibalismo para sobrevivir.

 

En este contexto es en el que aparece Goreng, el protagonista. Goreng es un joven que, ofertado con recibir “un diploma” por parte de la Administración, decide entrar en el Hoyo. Comienza su periplo en el Hoyo en el “cómodo” nivel número 48, con un compañero bastante más mayor que él: Trigamasi. Trigamasi, algo reticente a relacionarse con Goreng al principio, introduce a Goreng en las dinámicas del Hoyo que, al parecer, Goreng desconocía antes de decidir entrar. Aunque pueda dar la sensación tras unos minutos al espectador de que Goreng y Trigamasi llegan a hacerse auténticos amigos, esta sensación se volatiliza cuando Goreng despierta en el nivel número 171 y comprueba que ha sido maniatado por su amigo Trigamasi.

 

Así pues, se podría decir que la propia trama de la película se construye en torno a las tesis contrapuestas de Hobbes y Rousseau respecto a la intrínseca bondad o maldad de la naturaleza humana: mientras Goreng insiste una y otra vez en la necesidad de distribuir la comida que desciende diariamente por la plataforma para que todos puedan alimentarse, Trigamasi, así como gran parte de los personajes del Hoyo, recuerdan a Goreng que lo única regla del Hoyo es o comer o ser comido y que, tan solo cuando hay abundancia de comida ‒en los niveles superiores- o miedo a ser derrotado por el competidor, puede haber paz y no guerra entre los pobladores del Hoyo.

 

Esta lucha, este estado de “todos contra todos”, se puede relacionar con el adagio homo homini lupus est, utilizado frecuentemente para sintetizar la concepción de Thomas Hobbes sobre la naturaleza humana[4]. De acuerdo con el inglés, en la naturaleza humana hay “tres principales causas de la discordia”[5]: la competición, la desconfianza y la gloria[6]. La primera, la competición, se produce por la radical igualdad existente entre seres humanos, que hace que unos tengan que competir con otros hasta convertirse en enemigos cuando ambos persiguen los mismos objetivos. La segunda, la desconfianza, está relacionada también con la radical igualdad entre seres humanos, que provoca que los individuos sientan desconfianza hacia otros individuos cuando existe la posibilidad de que se persigan los mismos objetivos y que, por tanto, se vean superados por otros en esta persecución. La tercera, la gloria o, más bien, el ansia de gloria tiene que ver con el deseo de todo ser humano de verse reconocido por otros y de actuar cuando uno se sienta faltado al respeto. Además de las causas, Hobbes nos dice que las motivaciones de estas causas también suelen variar, puesto que:

 

The first [cause] makes men invade for gain; the second for safety; and the third for reputation. The first use violence to make themselves masters of other men’s persons, wives, children, and cattle; the second use it to defend themselves and their families and property·; the third use it for trifles—a word, a smile, a different opinion, and any other sign of a low regard for them personally, if not directly then obliquely through a disrespectful attitude to their family, their friends, their nation, their profession, or their name”.

 

Ciertamente, al maniatar a Goreng, Trigamasi no persigue ningún tipo de gloria con su acción. Tampoco parece que busque imponerse a Goreng en la competición de un objetivo más allá del de seguir vivo, ya que incluso promete a Goreng que intentará, en la medida de sus posibilidades, mantenerle con vida. Es, pues, la desconfianza, el “miedo”[7], a que Goreng decida atacarlo a él antes, lo que le conduce a atacarle primero, tal como Trigamasi explica a Goreng una vez que tiene a este maniatado:

 

“-Con el tiempo nuestra amistad se iría deteriorando, y terminaría en una desconfianza mutua que desencadenaría el conflicto y el crimen; lo sé, porque lo he vivido.

-Es usted un puto asesino

-No, soy alguien que tiene miedo; no disfruto con esto, mi “caracol”.

-Yo no soy un puto caracol.

-Lo siento, pero lo llevaré mejor si pienso en usted como en un caracol purgando sus impurezas. Como ve, tengo mis sentimientos”.

 

Actuando de esta manera, Trigamasi parece dar la razón a la idea de Hobbes de que, en este estado de cosas – en este “estado de guerra”[8] ‒ la forma “más razonable para el hombre de estar seguro es atacar primero”[9]. Es más, se podría argüir que para Hobbes no hay nada inmoral en el actuar de Trigamasi o, más bien, que su actuación es “amoral”, ya que el filósofo inglés considera que donde no hay ley común, no hay lugar para las nociones de “bien o mal, justicia o injusticia”[10]; y si algo caracteriza al Hoyo es la inexistencia de una ley común que rija el comportamiento de sus individuos.

 

Ahora bien, la película no se detiene con el razonamiento de Trigamasi. Esta continúa y plantea una posibilidad diferente a las que contempla la teoría hobbesiana; esta es que, como intenta hacer Goreng de forma continua, el individuo pueda sobreponerse a esta desconfianza y decida actuar de forma altruista en aras del bienestar del mayor número posible de gente; lo que el personaje de Imogiri ‒la representante de “la Administración” en la película‒ denomina “solidaridad espontánea”, la cual, se nos dice, “la Administración” pretende estudiar en el Centro de Autogestión Vertical. ¿Por qué haría Goreng algo así? Una respuesta podría ser que lo hace porque así lo quiere, porque es “naturalmente bueno” por querer bienestar no solo para él, sino también para los demás.

 

Que el hombre sea “naturalmente bueno” o “bueno por naturaleza” y que, por tanto, no se vea afectado o tan afectado por las “causas de discordia” que postula Hobbes, es una hipótesis que, con asiduidad, es atribuida al pensamiento de Jean-Jacques Rousseau. A lo largo de diferentes obras, Rousseau parece identificar la situación del “estado de naturaleza” –esto es, una situación en la que los seres humanos vivieran aislados, sin leyes comunes que los vincularan‒ como una situación casi idílica, en la que los seres humanos gozaran de “libertad natural”[11].

 

No obstante, si los seres humanos vivían en semejante estado de dicha, ¿por qué se constituyeron las primeras sociedades que han conducido hasta las actuales? Rousseau comienza descartando que ello se produjera en base a la dominación de unos seres humanos “superiores” sobre otros “inferiores”, ya que, aun si este fuera el caso, “ceder ante la fuerza [de otros] es un acto de necesidad, no de voluntad”[12] y, por consiguiente, la fuerza, pese a tener apariencia de derecho, no puede generar legitimidad por la falta de aceptación de aquellos quienes ceden ante esta[13]. Rousseau sostiene que la necesidad de vencer los obstáculos que en la naturaleza se hallan, fue lo que empujó al ser humano, para asegurar su propia conservación, a constituirse en sociedad a través de un pacto social[14]. Este pacto social, que Rousseau define como el “más voluntario de los actos”[15], en el que “dándose cada uno a todos, no se da a nadie”[16], es el que constituye la sociedad, en cuya mala constitución es en la que Rousseau encuentra los males que corrompen al ser humano[17].

 

Volviendo al Hoyo, es posible interpretar que la película deja abiertas ambas hipótesis, la “rousseauniana” y la “hobbesiana” y que, de hecho, la confrontación entre ambas visiones es, como se decía, el verdadero motor de la película, ya que, por un lado, personajes como Goreng o Baharat no solo parecen ser naturalmente buenos, sino que pelean por romper las condiciones sociales que los empujan a comportarse de forma mezquina y liberar así a los demás; mientras que, por otro lado, personajes como Trigamasi parecen corroborar la tesis de que hay algo intrínsecamente malo en el ser humano –o, si se quiere, tendente a que, en situaciones de escasez de recursos, este actúe de forma egoísta. Por si esto fuera poco, en la película se encuentran también personajes que actúan de forma ambigua, como Imogiri o Mihaur, que no resuelven la confrontación entre ambas tesis ‒entre si la culpa del mal comportamiento de los pobladores del Hoyo reside en ellos mismos, en el Hoyo o en una interacción entre ambas posibilidades‒ sino que la estimulan. Por tanto, la película no soluciona el secular debate sobre naturaleza humana y sociedad entre el filósofo inglés y el suizo; de hecho, ni siquiera se molesta en hacerlo, ya que no se muestra en la película cuál sería la reacción de los miembros de “la Administración” que, en el nivel cero, recibirían la plataforma al final de la película. Sin embargo, no se entienda esto como una crítica a la película, puesto que, como se ha dicho, el Hoyo consigue poner de relieve que los seres humanos son capaces de realizar actos altruistas y actos deleznables en circunstancias similares, y dependerá del lector, por consiguiente, juzgar si su papel en una situación similar sería más similar al de Goreng, al de Imogiri o… al de Trigamasi.  

 

[1] Juan Manuel Freir, “El hoyo arrasa en la competición de Sitges”, El Periódico, 12/10/2019,  https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20191012/el-hoyo-festival-cine-sitges-premios-palmares-galder-gaztelu-urrutia-7678345

 

[2] RTVE/Agencias, “La película española 'El hoyo', Premio Mejor Película del Festival de Sitges “, RTVE Noticias, 12/10/2019, https://www.rtve.es/noticias/20191012/pelicula-espanola-hoyo-premio-mejor-pelicula-del-festival-sitges/1981395.shtml

 

[3] Mireia Mullor, “Palmarés: La Española 'El Hoyo' Conquista El Festival De Sitges 2019”, Fotogramas, 12/10/2019, https://www.fotogramas.es/festival-de-sitges/a29446611/palmares-peliculas-ganadoras-sitges-2019/

 

[4] Cristina Llagostera, “Aprende a Ayudar”, El País, 25/04/2010, https://elpais.com/diario/2010/04/25/eps/1272176813_850215.html

 

[5] Thomas Hobbes, Leviathan or The Matter, Forme and Power of a Commonwealth Ecclesiasticall and Civil (Jonathan Bennett, 2017), chapter 13, p. 58.

 

[6]Thomas Hobbes, Leviathan or The Matter, Forme and Power of a Commonwealth Ecclesiasticall and Civil, p. 57.

 

[7]  “No soy una mala persona, solo hoy un hombre con miedo” – llega a decir Trigamasi a Goreng, explicitando así una de las “causas de discordia” de Hobbes detrás de su actuación.

 

[8] Thomas Hobbes, Leviathan or The Matter, Forme and Power of a Commonwealth Ecclesiasticall and Civil, p. 58.

 

[9] «Because of this distrust amongst men, the most reasonable way for any man to make himself safe is to strike first, that is, by force or cunning subdue other men—as many of them as he can, until he sees no other power great enough to endanger him. This is no more than what he needs for his own survival and is generally allowed», Thomas Hobbes, Leviathan or The Matter, Forme and Power of a Commonwealth Ecclesiasticall and Civil, p. 57.

 

[10] «In this war of every man against every man nothing can be unjust. The notions of right and wrong, justice and injustice have no place there. Where there is no common power, there is no law; and where there is no law, there is no injustice. In war the two chief virtues are force and fraud. Justice and injustice are not among the faculties of the body or of the mind. If they were, they could be in a man who was alone in the world, as his senses and passions can. They are qualities that relate to men in society, not in solitude», Thomas Hobbes, Leviathan or The Matter, Forme and Power of a Commonwealth Ecclesiasticall and Civil, p. 58.

 

[11] Jean-Jacques Rousseau, On the Social Contract; or, Principles of Political Rights, (Madrid: Tecnos, 2009), p. 22, (Book I, chapter VII).  

 

[12] Jean-Jacques Rousseau, On the Social Contract; or, Principles of Political Rights, ídem, p. 8.

 

[13] “¿En qué sentido podría ser un deber?” – se plantea Rousseau – cuando “la fuerza es una capacidad física, de cuyos efectos no veo qué clase de moralidad puede derivarse” Jean-Jacques Rousseau, On the Social Contract; or, Principles of Political Rights, ídem, p. 7.

 

[14] Jean-Jacques Rousseau, On the Social Contract; or, Principles of Political Rights, ídem, p. 15.

 

[15]  Jean-Jacques Rousseau, On the Social Contract; or, Principles of Political Rights, ídem, p. 15

 

[16] Jean-Jacques Rousseau, On the Social Contract; or, Principles of Political Rights, ídem, p. 17

 

[17] Jean-Jacques Rousseau, On the Social Contract; or, Principles of Political Rights, ídem, p. 4.

 

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Please reload

Buscador

Entrevistas

Qué opinan las voces más destacadas sobre los asuntos más candentes.s

Series

Diversos temas tratados con mayor profundidad y extensión en formato de series de artículos monotemáticos

colabora.jpg

¿En desacuerdo con este artículo?

Si quieres quieres criticar o complementar este texto, si no compartes su perspectiva, no lo dudes, haznos tu propuesta a la redacción.

Please reload

Revista Libertalia

Filosofía y Humanidades

  • Twitter - Revista Libertalia
  • Facebook - Revista Libertalia
  • LinkedIn - Revista Libertalia
  • SoundCloud - Revista Libertalia

Revista Libertalia es un proyecto sin ánimo de lucro ni línea editorial centrado en la filosofía y las humanidades.

 

Nuestro objetivo es promover la reflexión seria y profunda entre gente joven de dentro y fuera de la academia, tratando los diversos temas de forma compleja, pero con un lenguaje claro y directo.

 

Si estás interesado en colaborar con nosotros no lo dudes, enviándonos tus textos; nuestro equipo estará a tu disposición para acompañarte en el proceso de edición y publicación;  o bien ayudándonos a financiarnos a través de Patreon. 

Recibe la Newsletter