La mitología micénica: dioses y símbolos

28/05/2020

 Fuente: Wikipedia

 

El panteón micénico

 

La tradición historiográfica se esforzó durante varias décadas en vincular la religión minoica y la micénica, como si ambas formarán parte de una misma cultura, y por la que tendrían los mismos dioses, los mismos rituales y cultos en las mismas tipologías de templo. Aunque es cierto que las diferencias entre ambas culturas no son del todo contrarias entre sí con el descubrimiento y posterior desciframiento de la escritura de lineal B en la cultura micénica se obtuvieron fuentes documentales suficientes para poder descifrar algunos aspectos de la religión micénica, algo que nunca se tuvo para el estudio de la religión cretense. Por lo tanto, la teoría que unifica estas dos civilizaciones es totalmente errónea, dado que son independientes una de la otra, a pesar de que la arqueología ha demostrado la existencia de Dioses que puedan compartir algunos atributos en sus respectivas iconografías y contextos rituales.

 

El ejemplo más representativo de esta utilización de iconografía similar entre la cultura minoica y micénica es la figuración del toro. En Micenas aparece representada siguiendo unos criterios estéticos que recuerdan a los toros minoicos, además suelen encontrarse en objetos personales, entendiéndose que el toro o su simbología estaba totalmente asimilada por la sociedad micénica. En el mundo micénico, no obstante, se ha observado cómo el toro forma parte de un repertorio de imágenes muy variado, y no recibe una especial atención en comparación con las otras imágenes. Independientemente de las discusiones sobre el origen de este animal, debemos nombrar también otras corrientes de investigación, en relación a otras deidades. De una parte, las divinidades ctonias y los cultos de fertilidad que se relacionan con un elemento tradicional y religioso más antiguo al prehelénico y minoico;  por el contrario, los dioses de género masculino se entienden como asimilaciones de las culturas indoeuropeas. Estas teorías basadas en la creación de una religión influenciada por culturas muy diferentes entre sí no es del todo una contrariedad pues la documentación encontrada en las tablillas nos hace pensar en una cultura extraordinaria mente dinámica y compleja, y por tanto su religión fue un reflejo de esta.

 

Al contrario de lo que ocurría con la religión minoica, existen dudas a la hora de describir el mundo micénico como politeísta. Si bien es cierto que las fuentes para su estudio son un tanto difíciles de interpretar, la posesión de las tablillas escritas en lineal B nos abre un horizonte al conocimiento de los dioses, de sus nombres, de sus rituales y del material de sus ofrendas y libaciones. En las tablillas de barro se ha podido identificar la estructuración jerárquica de un politeísmo que organiza y forma parte de un universo divino, que posiblemente estuviera muy cercano a la religión de sus vecinos de las civilizaciones de oriente próximo, y no como se esperaba, a la imagen que tenemos de la religión griega clásica. Este distanciamiento con la religión griega clásica se percibe también a través de las ofrendas, pues en la religión griega cada ofrenda está destinada y prefijada para un dios o un ritual concreto; en cambio, en la religión micénica estas ofrendas y rituales pueden darse de igual modo para los mismos dioses en momentos muy diferentes. Por lo tanto, los dioses micénicos reciben libaciones, ofrendas y rituales en cualquier momento y la aportación de las ofrendas no está estipulada. De nuevo aquí vemos como el mundo micénico, estrechamente relacionado con el mundo político, trata las ofrendas como un tributo económico, una característica muy propia de las culturas del próximo oriente.

 

Conocemos el panteón micénico, más que por su comparación con otras culturas, por la información dada en las tablillas de arcilla de lineal B. Su principal característica, en contraposición a lo que ocurría en la religión de la isla de creta, es que las divinidades minoicas son en su mayoría deidades masculinas. También es importante señalar el modo en que la documentación administrativa que aportan las tablillas es diferente dependiendo del palacio en el que hayan sido encontrados, pues como es lógico cada palacio o ciudad podía tener un panteón particular con dioses primarios y otros dioses secundarios que podían compartir atributos con los dioses de otra ciudad o simplemente ser dioses locales entendidos en el contexto de cada ciudad.

 

La naturaleza propia de las tablillas micénicas es administrativa, por lo que la información que en ellas se ha encontrado respecto al mundo religioso es muy limitado: en algunas ocasiones, sólo se han conservado listas de nombres de dioses junto con las ofrendas que han recibido sin ninguna explicación más. Por lo tanto, aunque es una información casi estadística los micenólogos han conseguido identificar algunas de estas divinidades con su correlativo en la religión griega clásica. Es el caso de dioses como Zeus, Hera, Posidón, Ares, Dioniso, Apolo y Artemis. Dentro de estas listas de dioses también se han encontrado algunas relaciones nominales que nos hacen pensar en la identificación de otros de los dioses del panteón helénico: Atenea y Hermes. Cabe detenerse en este punto para hacer una reflexión: aunque los nombres del panteón micénico puedan estar muy relacionados con el panteón griego clásico, no es acertado decir que ambas deidades paralelas compartían los mismos atributos y ejercía los mismos poderes; como hemos señalado anteriormente, la religión clásica no puede tomarse como referente para el estudio de la religión micénica. A pesar de contener estas listas de dioses, las tablillas de barro no nos pueden proporcionar más información, por lo tanto aún queda en el aire, y actualmente en estudio, cuáles son las diferencias entre unos dioses y otros y si éstos son la representación de un dios. Además la inscripción en lineal B ha desvelado nombres de dioses que desconocemos, por lo que imaginar un panteón micénico es una tarea casi imposible de concretar.

 

La fuente documental más relevante para conocer el panteón micénico fue una tablilla de arcilla encontrada en la ciudad de Pilos: Tablilla PY Tn 316. En ella se redacta a modo de composición una serie de nombres de dioses relacionados con el santuario de Pakijana, y aunque se trata de una información municipal, su trascendencia general nos habla de cómo podría realizarse las jerarquías divinas en Pilos. Siguiendo los datos que aparecen en esta tablilla la debilidad principal es Potnia, que significa "Señora" (en esta tablilla el nombre aparece sólo pero en otros ejemplos el nombre de la diosa suele ir acompañado o por una referencia geográfica o por un atributo que la diferencia, aunque en ocasiones este segundo nombre no es fácil de identificar con ninguna opción). Son muchos los investigadores que han querido ver en Potnia a una diosa-Madre y consecuentemente se la ha identificado con la diosa griega clásica Deméter. Para ello los investigadores se apoyan en un evidencia bastante clarificadora, pues fue en este mismo lugar, Pilos, donde se ha encontrado otra mención a esta diosa Potnia, en la tablilla PY An1281 en la que aparece escrito el nombre de Potnia Equina (po-ti-ni-ja i-qe-ja), que se ha puesto en relación con una “Deméter Equina” que recibió culto en la ciudad de Mesenia, y que formaba un matrimonio divino con un Posidón, que también recibía culto en Pilos.

 

Si tomamos como verdadero este matrimonio divino, es muy notable señalar que la figura de Posidón es muy incompleta en el santuario de Pakijana. Relacionados con este dios se han encontrado dos nombres: uno hace referencia al lugar de origen de Posidón (po-si-da-i-jo), y el otro nombre hace referencia a este dios Poseidón con género femenino (po-si-da-i-jo). En otras tablillas Posidón aparece como un grandioso receptor de ofrendas numerosas e incluso en algunas tablillas se le denomina wa-na-ka, “el rey”, por lo que podemos deducir que sería la divinidad más importante de la ciudad de Pilos, es decir, su patrón. Esta afirmación también se basa en documentación posterior, pues fue el propio Homero en la Odisea donde cuenta como el rey Néstor de Pilos hace un sacrificio en honor a Posidón. Del mismo modo que ocurre con los paralelos de otros dioses griegos clásicos este dios Posidón quedaba muy lejos del rey griego de las aguas. El Posidón micénico es un dios vinculado a las fuerzas subterráneas de la tierra, y por tanto es el rey de los seísmos, como fuerza generadora de la tierra es también el dios de la fertilidad, y se le relaciona con un animal igualmente potente, el caballo. En otras tantas tablillas de Pilos también se hacen referencia a dioses paralelos que se pueden identificar con Zeus y Hera, pero lo cierto es que son más numerosos los dioses desconocidos.

 

 

Los símbolos sacros

 

Muchas de estas tablillas proporcionan listas de dioses que, aunque no estén completas, nos permiten crear una línea general sobre el panteón micénico. Por otra parte, no hemos conservado para esta civilización símbolos (cuernos y doble hacha) y rituales tradicionales como los llevados a cabo en Creta. Vamos a pasar ahora a enumerar alguno de los nombres de estos dioses: en la tablilla KN V52 se sugiere a un Posidón y posiblemente un Ares o Apolo, si damos como válidas las titulaciones ws e-nu-wa-ri-jo y pa-ja-wo- [ne] como la traducción de Enyalos y Paieon, epítetos clásicos de Ares y Apolo respectivamente. En esta misma tablilla se hace también referencia a una Atana Potnia, que ha sido interpretada de diversas formas, pues algunos, muy acertadamente, han indicado que se trata de la “Señora de Atana”, (una desconocida localidad de la isla), mientras que para otros seria la diosa Atenea.

 

Las tablillas encontradas en otras ciudades nos ayudan a ir completando poco a poco este panteón: la tablilla KN Gg705 alude a Eilithya de Amnisos posible pervivencia de una diosa minoica, y otra tablilla, la KN Gg702,  menciona a una “Señora del laberinto” (da-pu-ri-to-jo-po-ti-ni-ja), indudablemente otra diosa ancestral y que algunos especialistas, con argumentos bastante pobres, han querido asimilar con la diosa de la tradición griega clásica Afrodita. De igual importancia es la tablilla KN Fp11, donde es nombra un Zeus Dicteo (di-ki-ta-jo-di-we), que universalmente se ha identificado con el Zeus griego de tradición clásica o con una divinidad minoica, aquella que tendría su culto en la cueva Dictea. Zeus, aunque parezca extraño, fue un dios que no tuvo mucha relevancia en el panteón micénico ni cretense, pues según la información transmitida por las tablillas de Pilos, es una de las deidades que menos aparece mencionada y por tanto una de las que menos ofrendas y ritos recibía. Sin embargo, como ha quedado plasmado en la tablilla KN Fp5, Crono es un dios mucho más recurrente: sus numeraciones en las tablillas son muy superiores a las de Zeus, he incluso se ha identificado el nombre de un mes del calendario en su honor, por lo que se puede afirmar que Crono era una deidad trascendental para el panteón micénico.

 

Adelantándonos a los acontecimientos, debemos mencionar al dios Dioniso, a quien la historiografía clásica identificó como el último dios en entrar en el panteón olímpico griego; pero su nombre aparece ya en dos tablillas de Pilos la PY Xa102 y la Xa1419 bajo la titulatura de di-wo-nu-so-jo, ambas en relación a unas ofrendas en forma de vino. Estamos ante una doble confirmación: en primer lugar la confirmación de la antigüedad de este dios, y en segundo, la asimilación de la vid y su fruto como un atributo identificativo. Pero como ocurre siempre en el estudio de la civilización micénica, la información dada por estas tablillas es ciertamente parcial, por lo que algunos investigadores tienen mucho cuidado al identificar a este personaje con el dios del vino, pues podría tratarse igualmente de un hombre; por lo que su identificación definitiva ha quedado postergada a la espera de nuevos hallazgos que nos den una certeza completa.

 

A pesar de la gran cantidad de información que nos transmiten las tablillas de lineal B, los datos conservados son muy escasos en lo que se refiere a los cultos. Además, si sumamos a esto las escasas representaciones figurativas del arte micénico, nos encontramos en una situación totalmente opuesta al del mundo minoico donde la iconografía suplía las lagunas de documentación. Por lo tanto las teorías sobre los cultos que se realizaban en honor a este listado de dioses no pueden ir más allá de una mera suposición: obviamente se realizarían plegarias en favor de los dioses, y aunque el carácter administrativo de las tablillas no nos permite reconocer oraciones o imaginar los rituales en su totalidad, sabemos que estas se llevaban a cabo dado que las excavaciones arqueológicas se han hallado un gran número de figuras de orantes. Estas esculturas de pequeño tamaño son totalmente antropomorfas, los individuos aparecen en la posición canónica del orante en el mundo antiguo tanto griego como de las civilizaciones orientales (i.e con los brazos levantados con las palmas de las manos abiertas hacia arriba). Otros investigadores, en contraposición a las ideas de ser imágenes de devotos, han argumentado que estas figuras podrían representar a los propios dioses.

 

Gracias a también a las tablillas conocemos grandes listas de ofrendas y el tipo de sacrificio que se realizaba a cada uno de los dioses receptores. Basándonos sólo en los datos estadísticos, podemos afirmar que predominan las ofrendas incruentas, despertando especial interés aquellas susceptibles de sangre. Las ofrendas más comunes son las de aceite y miel, listas recogidas en las series de tablillas de lineal B Gg y la Fp encontrada en el palacio de Cnosos; en el palacio de Pilos, la serie de tablillas Fr describe las ofrendas de aceites naturales y perfumados, pero también se registran ofrendas tales: el vino, la miel, los higos, la cebada, la harían, junto con los metales y objetos preciosos. Las relaciones de ofrendas de animales se repiten muy pocas veces, siendo estas especies siempre animales domésticos y de dieta, dejando al toro solo para las ocasiones especiales en las que se llevaban a cabo sacrificios rituales de gran calibre. El mejor ejemplo que conocen en el que se hacen ofrendas tanto animales como vegetales, es el que se ha documentado a través de la tablilla PY Un 718, donde se refleja que Posidón recibe vino, miel, trigo, queso y un toro. Es interesante añadir como el final de cada ofrenda se repite la fórmula pa-si-te-o-i, que significa “a todos los dioses”, algunos investigadores interpretan esta fórmula como una forma universal dedicatoria a todos los dioses por el miedo de los devotos a ofender a uno de ellos.

 

Como suele ocurrir al estudiar estas civilizaciones con documentación imprecisa, en lo que respecta a los rituales también para el mundo Micénico se planteó la posibilidad de la realización de sacrificios humanos. Tomaremos de nuevo como ejemplo la tablilla del palacio de Pilos Tn316 que, como ya hemos visto, consiste en una enumeración de las ofrendas destinadas a los dioses del santuario de Pakijana, la ofrenda consistía en depositar recipientes de oro a todas las divinidades. Esta ofrenda no debería ser problemática, pero, al parecer, estos últimos personajes han sido identificados por el misterioso término po-re-na. Aunque si bien hay evidencias arqueológicas de restos óseos humanos en el exterior de alguna tumba, la mayor parte de los micenólogos no ven en este acto víctimas sacrifícales, pero como viene ocurriendo igualmente en el mundo de Creta,  a falta de datos en contraste en la información ambas teorías deben ser tomadas en consideración.

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