Sobre morir: Charla con Víctor Méndez

NeONBRAND @neonbrand

 

 

-Recoges la distinción entre distanasia, ortotanasia y eutanasia. A qué se refieren estos términos y qué te lleva a concluir que su diferencia depende de un criterio previo que asigne un criterio a cada cual para su muerte.

 

En el primer capítulo indico que en este asunto hay mucha distinción terminológica, pero abordar los asuntos terminológicamente no yendo a los problemas de fondo que plantea es un error. Aquí se han creado muchas distinciones para diferenciar aquellos casos en que "se muere cuando toca" (ortotanasia), "se alarga la muerte, debiendo haber muerto antes" (distanasia), "buena muerte" (eutanasia) etc. Pero ello parte de una valoración previa así como de asumir que en el proceso de morir hay un momento claro en que la vida finaliza. La realidad es más compleja, como bien ha explicado Peter Singer. En algún momento de ese proceso -en tanto proceso- hay que decir que la muerte ha sucedido, pero no es una decisión clara ni sencilla. 

 

 

-¿Determinar cuando una persona está muerta no es una decisión científica, sino que tiene un elemento valorativo o filosófico?

 

El punto es que no es tanto si es una decisión científica o no, sino que tiene un elemento de decisión. No está tan claro en muchos casos. La momia de Tutankamón está muerta, yo no estoy muerto, la gente muy aburrida, seguramente tampoco... pero no siempre es así. El "descubrimiento" de la muerte cerebral supuso un paso adelante, pero tampoco fue concluyente. Por ejemplo, en Japón no se declara muertos a aquellos con muerte cerebral. Determinar el momento de la muerte es, en parte, una decisión, y no la mera constatación de un hecho. 

 

 

-A tu juicio, sigues a Aries en este punto, el modo tradicional de morir pueda tildarse de "muerte domada", y en cambio, el modo actual y tecnológico de morir pueda calificarse de "muerte salvaje". ¿No debería ser al revés?

 

Para mi este punto es esencial. Lo que indico en el primer capítulo es que esto no va de terminología, sino de que algo nuevo está pasando en los hospitales y, como bien dice Aries, eso se ha asalvajado. 

 

Domado está relacionado con domesticado; la muerte antes era un asunto doméstico, que ocurría en la casa.  Y además de ser doméstica porque su escenario era doméstico, también estaba sometida a unas reglas antiguas y a unos rituales. La muerte en los hospitales comenzó a romper con eso. Ya no había rituales y todo era nuevo, incluso los personajes eran nuevos. En el modo tradicional de morir no comparecía el médico, por ejemplo. El resultado fue que no existía -o no existe aún- un ritual claro acerca de lo que debía hacerse, derivando en una gran confusión sobre quien debía tomar las distintas decisiones involucradas en el proceso de morir.

 

En España lo ejemplifica muy bien el caso del General Franco, que no sólo tardo muchísimo en morir en el hospital, sino que todo el mundo dice que fue tremendamente doloroso para él. En este caso la razón no es que conviniese alargar la vida por motivos políticos, sino que parece ser que nadie tenía claro quien debía tomar la decisión de proseguir o no. Dicen que llegó a tener un equipo de casi cien médicos; el problema fue: ¿aquí quién decide? Trajeron de EE.UU un montón de aparatos que no hubo tiempo de desembalar. Lo que quiero decir es que con la tecnología moderna se asalvajó la muerte: desaparecieron las antiguas normas y no había nuevas. Nadie conocía el nuevo modo de proceder. Había muchos problemas y pocas soluciones.

 

Lo domesticado es lo que está sometido a norma. Por ejemplo, se puede decir que la ceremonia tradicional del cortejo hombre-mujer está mal, pero era una cosa sometida a reglas claras, con los personajes que debían intervenir, etc. La situación estaba muy domesticada. Ahora eso está cambiando, hay que decidir nuevas normas y la situación se ha asalvajado un poco. Lo que no es malo en sí. La distinción no es valorativa, sino descriptiva.

 

 

-Abanzamos bastantes páginas, ¿qué opinión te merece desde el punto de vista jurídico la sentencia del constitucional sobre la alimentación forzosa de los presos de ETA?

 

En general las sentencias de nuestro Constitucional son muy malas y tardías. Son tardías -pensemos en la del aborto- y generan una gran confusión. Mientras que las grandes sentencias del Tribunal Supremo americano dejan, al menos, la cosa muy clara, nuestro Tribunal Constitucional ama mucho el "sí pero no". En esa sentencia esquivaron mucho la cuestión. Se dijo que con los presos se establecía una relación especial,  que entonces se podía ejercer cierto paternalismo... y por lo tanto así me escapo de la cuestión y no tengo que pronunciarme con claridad.  Supongo que uno puede aceptar esa doctrina, pero se escaparon del problema principal pues solo lo abordaron para un caso muy específico

 

 

-Entonces, ¿no crees que de esa sentencia pueda extraerse una doctrina general sobre el derecho a la muerte en España?

 

La sujeción especial con la Administración es la ratio decidenci de la sentencia, pero en su desarrollo dice cosas que, en mi opinión, pueden ser valiosas, por ejemplo, establece que el derecho a la muerte no sería inconstitucional, pero no creo que ayude mucho más. No obstante, es un precedente favorable para la actual propuesta de ley en el caso que llegara al Tribunal Constitucional, nada más.  

 

 

-Sobre el artículo 143.4 del Código Penal. Que un médico retire el tratamiento o desconecte la maquinaria que mantiene vivo al paciente, ¿de qué modo no encaja en la literalidad del delito de cooperación activa al suicido? Es evidente que esa actuación a día de hoy no se pena; incluso constituye un derecho reconocido al paciente. ¿Pero acaso no encaja en la literalidad del precepto?

 

Cuando se puso el art. 143 CP no estaba claro que hubiese derecho a rechazar tratamientos vitales. Eso lo estableció poesteriormente la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, sobre autonomía del paciente. Por tanto, cuando se hizo tenía lógica.

 

Actualmente la cuestión se basa en distinciones muy sutiles. Se discute, por ejemplo, sobre si la alimentación es un tratamiento médico y si, por tanto, se puede retirar. A todo esto, diría que este artículo solo se aplicó una vez -creo que en el caso de un médico argentino que trabajaba en Tarragona. Porque en realidad, y como tantas cosas, se trata de una despenalización implícita, un hablar del tabú sin hablar. Estoy de acuerdo en que ambas legislaciones no acaba de encajar. Ahora, incluso cuando estaba prohibido y no existía esa matización del punto cuarto del 143 CP y sólo había la cooperación a suicidio, también era muy normal que los médicos hiciesen eso. La gente más o menos lo aceptaba porque ponía final al proceso y convenía a todo el mundo.

 

 

-Un pié de página sugiere la siguiente pregunta sobre la competencia del paciente: ¿es incapaz de tomar decisiones quien niega estar enfermo cuando lo está o quien cree que la fe lo salvará, por ejemplo? 

 

 Esto es un grandísimo problema. Porque está claro lo que es un incapaz jurídico, bien porque es menor de edad o porque el juez lo ha dicho así. Pero en medicina es necesario utilizar un concepto médico autónomo de incapaz. Por ejemplo, el que queda aturdido tras un accidente. No es un incapaz jurídico pero el médico ha de tratarlo como un incapaz. Es decir, que hay una noción médica de incapacidad que hay que admitir sobre todo por razones de urgencia. Y ya no digamos los que ingresan inconscientes a un hospital. Pero, además de esto, luego está ese problema que linda con la psiquiatría -y el problema de la psiquiatría ¿qué es una enfermedad mental?- relacionado con quien manifiesta creencias absurdas. Pero este no es un problema solo propio de este ámbito, sino que es un problema social general que depende de las instituciones y de muchas cosas, puesto que desde este punto de vista el misticismo de Santa Teresa podría ponerse en cuestión. Es decir, es una cosa que chapuceramente se decide caso por caso. No puede haber una determinación apriorística y clara de qué creencias están fuera de la racionalidad y cuáles no. 

 

 

-¿Por qué consideras que la idea "derecho a morir" no es  contradictoria, como se objeta habitualmente? 

 

Esa es una noción muy extendida. La gente dice: "no se tiene derecho a morir porque es algo malo, porque todos los derechos son algo bueno". No es así. Pongo varios ejemplos en el libro. El que se casa enamorado y quiere asegurarse el derecho al divorcio puede decirse "el divorcio es malo" pero aun así es claro que tiene derecho a él. No obstante, la discusión de fondo más interesante es si morir en cualquier circunstancia tiene que ser algo malo. 

 

 

-En esta línea, ¿tiene sentido hablar de bienes moralmente indisponibles? Si la vida es disponible, ¿también lo sería la libertad, podríamos vendernos como esclavos, a la romana?

 

Es una pregunta muy difícil, el propio Kant en la Fundamentación se hace un lío con el tema del suicidio. Intuitivamente es obvio que tiene sentido disponer de la propia vida. Pensemos en el caso de Hitler, que se suicidó cuando los rusos estaban a pocos cientos de metros del búnker. Cualquier persona en su caso hubiera dispuesto su vida y cualquiera entiende que se matará porque lo que le esperaba era peor. Por lo tanto, si, para mí, la vida es disponible

 

En la cuestión de la libertad me quedo perplejo. ¿Uno no puede venderse como esclavo? Jurídicamente no habría ningún problema. Se habla de la esclavitud de una manera escandalosa: "Aristóteles tenía esclavos". Entendámonos. Publio Cornelio tenía como esclavo a Polibio; jurídicamente no era libre, pero ¿acaso no lo era realmente? Eran muy amigos, hablando continuamente de filosofía, la pasión de ambos era salir a cazar juntos, Polibio escribió las Historias sobre Roma etc. ¿Hay algo moralmente mal allí? Más bien era que jurídicamente se organizaban así. Quiero decir que una cosa es la institución jurídica llamada 'esclavitud' -que hay que ver exactamente en qué se concreta-, y otra renunciar a la libertad en el sentido de renunciar a la capacidad de autonomía, que es inherente a nuestra condición de seres racionales. Renunciar a eso -más metafísico, o más ético- es renunciar a la humanidad. ¿Polibio había renunciado a la humanidad o a la libertad? Comparada con muchas personas de hoy, claramente no. 

 

Ahora ¿uno puede ponerse un tubo en la cabeza -a lo Matrix- y que le roboticen? Eso está moralmente mal porque anula radicalmente su libertad, porque renuncia a su condición de humano. Eso me parece mucho peor que venderse como esclavo. Perder el derecho de actuar de acuerdo con el propio criterio también se hace cuando firmas y entras en el ejército, por ejemplo. 

 

 

-¿Qué debe hacerse en los casos de personas incapaces de decidir por sí mismas que padecen inmensos sufrimientos? ¿Puede escogerse por ellas? 

 

Lo que afirmo en el libro es que, aunque el derecho a morir este bastante claro, en realidad da mucho miedo, porque tienes que sentar una distinción entre las vidas a proteger que sí importan y las vidas menos valiosas, menos a proteger. Y eso rompe el tabú y la norma básica de todo cuerpo social que es que la vida de los demás nos importa. Cualquier grupo social está basado en el supuesto de que la vida de los demás nos es importante. Romper ese supuesto da miedo, y por eso el debate sobre la eutanasia avanza tan lentamente. 

 

 

-Hay autores que sostienen que, en estos casos, la eutanasia es lo único coherente con respecto al valor de esa vida.

 

A eso voy: a primera vista parece evidente que, en algunos casos, poner fin a la vida puede ser positivo. Después de la batalla siempre se mataba a los que no tenía sentido mantenerles vivos, y seguro que en la cueva primitiva también sucedía. Eso sería un gesto de humanidad, incluso.

 

El problema es que cuando codificas eso hay que decidir que hay vidas plenas que importan y otras vidas que no tanto, y eso agobia. ¿Cuales? ¿Cómo? ¿Caeré yo alguna vez? Es evidente que, si está inconsciente, no tiene posibilidades de recuperación, está sufriendo graves dolores etc., pues siempre se ha hecho así, y no sólo en batallas si no en las casas por parte de médicos y familiares. Lo difícil es decir que se hace, no hacerlo.

 

 

-De las muchas pendientes resbaladizas que ponderas, solo hay una que juzgues como digna consideración: que tras la legalización de la eutanasia podría generarse una presión social de familiares, médicos, del propio Estado, etc., que acabe por empujar a las personas más débiles a morir cuando en el fondo no lo desean. Finalmente la descartas. ¿Por qué?

 

Como decía, el punto clave es aceptar públicamente que algunas vidas valen más que las otras, pero es algo que implícitamente aceptamos. Marvin Harris lo explica muy bien: en diversos sitios de la India hay muchos más hombres que mujeres de 20 años, ósea que ahí han estado matando niñas. Pero si se mira, resulta que nadie ha matado ninguna niña, todos quieren a las niñas. Se trata de cosas muy sutiles: si la familia tiene  un abrigo se abriga más al niño, si alguien tiene que ir a buscar agua de noche al pozo, va la niña, etc.  Ósea que sin decirlo estás haciendo que disminuya la proporción de niñas. (Es lo que refleja el cuento de Caperucita: ¿qué tiene que llevar Caperucita a su abuela, no puede ir el padre, un niño armado, por qué mandan a una niña indefensa?). Nadie toma la decisión, pero sucede.

 

Si tu admites que hay vidas que importan más que otras, -vidas más deterioradas que merecen menos respeto-, da miedo, porque hay que reconocer una verdad incómoda. Si a esa gente de India les dices que tratan peor a las niñas no lo van a reconocer, porque ellos están convencidos de que las tratan igual: te dirán que el niño es más friolero, que es más tragón y por eso le alimentan mejor etc.  Y eso mismo pasa en nuestra sociedad y se manifiesta de mil maneras, pero es muy duro reconocerlo. Lo que estas leyes hacen es admitir que morir hay un proceso, que se toman decisiones sobre cuáles valen más, y que algunas tienen que ver con lo deteriorado o no deteriorado y eso genera angustia.

 

 

-Pero ¿qué te lleva finalmente a concluir que los peligros de la legalización -las pendientes resbaladizas- no son tales?

 

Lo que hace la tecnología es dar más capacidad de decidir; entonces, legalizar la eutanasia lo que hace es decir "en vez de seguir tomando estas decisiones de forma opaca, intentemos aclararnos de verdad sobre este asunto". Lo que en realidad hace es poner nervioso porque rompe el tabú, pero a la vez dice aclaremos lo que está pasando e intentemos solucionarlo. Es peor mantener el tabú, porque ello implica un médico en la oscuridad, alguien que toma la decisión secretamente, sin controles. Será duro, aparecerán problemas, pero el primer paso para solucionar un problema es ser consciente de él. 

 

No quiero decir que se solventarán todos los problemas -porque la muerte siempre será la madre de todos los problemas- pero una mayor transparencia es un buen comienzo. 

 

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