Feminismo marxista: Charla con Lidia Falcón

Lindsey LaMont @travelpen


-¿Por qué considera que feminismo y anticapitalismo deben ir de la mano? ¿No puede haber igualdad entre los sexos en una sociedad de libre mercado?

 

En una sociedad capitalista no hay igualdad, la lucha de clases lleva a que unos sean poseedores y otros explotados. ¿De qué modo el capital crearía beneficios sin explotar a los trabajadores y sacarles la plusvalía? Igualmente, en el capitalismo las mujeres están para reproducir y cuidar gratuitamente esa fuerza de trabajo que el capital explota.

 

 

-¿Es posible que las desigualdades que engendre el capitalismo sean ciegas al sexo, es decir, que entre explotadores y explotados no haya un sesgo de género? ¿No son cuestiones independientes?

 

Precisamente las mujeres son la clase más explotada: reproducen de manera gratuita la fuerza de trabajo. La ideología capitalista las convence de que todo ese esfuerzo -9 meses de embarazo, el parto, la lactancia etc.- es un placer. Que ser madre es maravilloso, hasta el punto de que algunas se someten a operaciones para conseguirlo. (Poco en España, no obstante, donde la natalidad es muy baja, después eso sí de que las mujeres consiguieran libertad para acceder a métodos anticonceptivos y en menor medida al aborto.) Pero además, las mujeres se encargan gratuitamente del trabajo doméstico. Y luego, en el mercado de trabajo, ganan el 30% menos que los hombres además de tener los puestos peor clasificados. Nos encontramos con que el trabajo de la mujer sostiene el mundo por la base.

 

La OIT explicó que mientras las mujeres trabajan en el mundo las 2/3 de las horas, perciben el 10% de los salarios y el 1% de los bienes. Y en España el reparto de la riqueza es el 18% para las mujeres y el 82% para los hombres. Con estas cifras no hay dudas de que las mujeres son una clase explotada, muy especialmente si tenemos en cuenta que no se le suma todo el trabajo reproductivo y doméstico.

 

 

-¿Sugeriría entonces retribuir este trabajo?

 

Claro, ¿por qué no? ¿Cuál es el trabajo que no se remunera? El trabajo esclavo. ¿Cómo puede ser justo que las mujeres trabajen gratis? Mientras en España no se entienda esto –desde un punto de vista estrictamente práctico, ya no hablo de ideología- las mujeres no tendrán hijos. Porqué el perjuicio profesional que supone para una mujer tener hijos cuando está desarrollando su carrera, provoca que la natalidad sea muy baja y que tengamos un problema demográfico.

 

 

-¿Podría detallar cómo se ejecutaría este pago? ¿Debería destinarse una partida más de los presupuestos, de manera análoga a como se paga a los funcionarios?

 

Se tendría que estudiar el modo exacto. Pero téngase presente que tenemos unas redes de servicios sociales incompletas que impide que las mujeres realicen trabajos asalariados si no saben dónde pueden dejar a sus hijos o quién va a cuidar a su padre. Sería necesario una partida –como ya está en marcha en diversos países- para incentivar que las mujeres pudieran llegar al trabajo asalariado o sacarlo de los presupuestos generales. Pero claro, para eso hace falta que haya un reparto fiscal diferente porque con los sueldos actuales no se puede pagar casi nada. Es necesaria una importante transformación económica y social.

 

 

-Muchos objetarían que con algo así la ciudadanía estaría sosteniendo las preferencias personales de terceros, en este caso, tener hijos. “¿Por qué tengo yo que pagarle los hijos al vecino?” se plantearían críticamente muchos.

 

Eso es una estupidez. Yo también pago una sanidad para que cubra enfermedades que no padezco. Pago escuelas y no tengo ningún niño en mi familia. Pago carreteras por las que no tránsito etc. A uno no le interesará tener hijos, pero a la sociedad sí pues si no tenemos hijos no hay especie humana. Encima tampoco queremos inmigrantes –que los matamos en las fronteras. Necesitamos seguir adelante, ¿o acaso dejaremos que la especie humane se extinga? El trabajo reproductivo es un trabajo social. No se entiende que se esté dispuesto a pagar un ejército pero no a los hijos que necesitamos. El reparto fiscal debe depender de las necesidades del país, y no de lo que a cada uno le gusta.

 

 

-Entonces, si la razón de fondo fuera la demografía, ¿significa que no habría base para remunerar el trabajo reproductivo en una sociedad en la que no hubiera problema demográfico porque espontáneamente se tuvieran muchos hijos?

 

No, hay que pagarlo porque es un trabajo y, por tanto, es de justicia pagarlo.

 

 

-Cabría objetar que, aun así, no deja de ser una actividad voluntaria por muy sacrificada y beneficiosa que sea.

 

Eso de que es voluntario vamos a dejarlo aparte. Todos hacemos lo que nos obligan a hacer excepto algunos hobbies, todo el mundo hace lo que el sistema le obliga; y puede ir saliendo y trampeando más o menos adelante. ¿Los obreros van cada mañana a apretar tornillos voluntariamente?

 

 

-¿Las mujeres no tienen hijos voluntariamente?

 

Las mujeres quieren tener hijos porque así se les ha enseñado – así las han engañado y las están engañando- para hacerlo. En el momento en el que ya no las engañan tanto es cuando tienen menos hijos, como sucede actualmente. Durante siglos o milenios, a las mujeres las han obligado ‒ya que también las han violado y apaleado‒ para que cumplieran su función reproductora. Ahora lo mejor parece convencerlas. Por ello, la idea del amor materno y del instinto materno se ha inventado hace poco. Pero luego resulta que no tienen tantas ganas de tenerlos ni tanto instinto materno.

 

El asunto es que se tiene que pagar porque es un trabajo necesario, útil y productivo. Lo que no se paga es una afición, un hobby, una militancia, pero cuando es algo útil y productivo, se tiene que pagar. Ahora, el asunto es quién lo paga, y si lo paga el Estado hemos de repartir las cargas entre todos y todas, como repartimos otras cargas sobre servicios que mucha gente no utiliza.

 

 

-Pasemos a hablar de violencia contra la mujer. En un reciente artículo, sugería que había que invertir la carga de la prueba en este tipo de delitos. En las clases de derecho penal siempre se repite aquello de “es preferible que cien culpables queden libres a que un inocente sea condenado” ¿No comparte esta visión?

 

Depende. A principios del siglo XX el derecho laboral empezó a cambiar la carga de la prueba porque el movimiento obrero y las luchas sociales habían evidenciado que la parte más débil no tenía que ser quien demostrara que estaba viviendo esas condiciones, sino que tenía que ser el empresario el que justificara sus actuaciones. (Esto se consigue, claro está, con luchas sociales muy fuertes, con tres revoluciones y cuando se aprieta a la patronal para que no explote ni exprima a los trabajadores hasta la última gota.)

 

Ahora, cuando se trata de las mujeres la respuesta que se da es diferente. Las mujeres son la parte más débil en la relación -sobre todo entre maltratador y maltratada-, no tienen capacidad de defensa, ni tampoco dinero y, además, no tienen posibilidad de probar la situación que viven porque es un delito que se comete en el interior de las casas y, por supuesto, no hay testigos. Es más, si los hay suele ser un miembro de la familia que también está aterrorizado por el maltratador. En ese caso es imprescindible cambiar la dinámica: la posibilidad de probar el delito. Una mujer que denuncia a su maltratador y no tiene prueba ninguna no tiene ninguna solución: volverá a la casa para que el marido la asesine, que es lo que está sucediendo. Aquí, o se plantea que hay que darle un plus de veracidad a la denuncia de la mujer, o sino esta no tiene ninguna posibilidad de defenderse. Esta mujer que va a denunciar sin testigos, más allá de, a lo mejor, algún golpe que pueda enseñar ‒que, en ocasiones, ni siquiera se ve‒ y que el marido va a decir que se lo ha hecho ella para denunciarlo falsamente, está completamente inerme, no tiene ninguna defensa. Insisto, lo que va a suceder es que, si sigue allí con el maltratador, será asesinada.

 

Entonces, es necesario que la mujer no tenga que pasar por el calvario primero de la denuncia, después de ratificarla en el juzgado de guardia, después de ratificar ante el fiscal, después ante el abogado de la parte contraria, y después ir a un juicio en el que se volverá a tener que repetir todo esto. Están acusando a las mujeres de no denunciar, pero es que, ¿para qué van a denunciar si se encuentran con una revictimización? Y luego, además, si la prueba que presentan es muy débil, o si así la considera el juez, se absolverá, como se absuelve, al maltratador. El 30% de las mujeres asesinadas el año pasado había presentado denuncia. Y hasta un porcentaje de entre el 10 y el 12% tenía un orden de alejamiento, y, sin embargo, las asesinaron.

 

 

-¿Valoraría positivamente que esta inversión se diera, no solo en relación con estos delitos, sino en cualquier contexto en que las partes implicadas establecieran esta misma relación de inferioridad o se diera esta dificultad probatoria?

 

Pues no lo he estudiado con detalle y no me gusta pronunciarme sobre algo que no sé, pero lo cierto es que si una de las partes está en una situación de debilidad ya no hay justicia, ya que las partes no es enfrentan en situación de igualdad. Si buscamos un colectivo más desdichado que el de las mujeres ‒lo que es difícil-, pongamos, por ejemplo, las personas sin techo o los enfermos mentales, hay que buscarles una ayuda, un apoyo, porque si a estas personas se las maltrata o si incluso se las asesina, ¿cómo pueden defenderse ellos?

También sería el de las mujeres prostituidas. Estas mujeres no se atreven a denunciar a su proxeneta o a su cliente que las maltrata, porque no tienen ninguna posibilidad de defensa. Claro que lo de la carga de la prueba se tiene que examinar con mucho detalle, con mucha finura y dependiendo del colectivo al que se pretende defender.

 

La máxima de que todo el mundo es inocente hasta que no se demuestre lo contrario se implanta en la Revolución Francesa, para acabar con la justicia feudal, según la cual el señor feudal podía mandar, y mandaba ahorcar o matar a quien no le gustaba. No obstante, esto ya ha pasado; hasta el punto de que somos capaces de establecer que hay clases sociales y colectivos desfavorecidos que no tienen defensa y que, por tanto, hemos de ayudarles y defenderles.

 

 

-Además de estas medidas, ¿cuáles más plantearía para mejorar la legislación en materia de violencia contra la mujer?

 

Elaboramos un profundo trabajo, de carácter jurídico, sobre las modificaciones que habría que plantear a la famosa “Ley de Violencia de Género”. Una de las principales modificaciones tiene que ver con que esta ley solo protege, o pretende proteger, a las mujeres que están relacionadas sentimentalmente con el agresor, lo que realmente es de un reduccionismo inaceptable; porque así resulta que no es violencia de género cuando el maltratador o asesino victimiza a la madre, a la hermana, a la cuñada, a la sobrina, a la vecina o a la prostituta. Esto es inaceptable. Es decir, la violencia machista, afecta a todo el colectivo femenino, y te puede agredir cualquier desconocido en la calle, y entonces tú no puedes denunciarlo como violencia de género porque la ley no lo considera el caso. La ley establece una distinción absurda entre mujeres y géneros. Ciertamente, se puede acudir al Código Penal como cualquier otra víctima, pero esa no es la solución.

 

Además, tenemos un procedimiento que llaman “garantista”, pero que lo que garantiza es la impunidad del culpable, porque esta mujer pasa por una serie de trámites que tiene que ir cumpliendo que al final dejan en nada la acción penal. En España, una mujer solo tiene el 6% de probabilidad de conseguir que su maltratador acabe en la cárcel. Se condena a penas ínfimas, la mayoría inferiores a dos años, que no se cumplen. Las órdenes de alejamiento tampoco se vigilan. Además, muchas de estas mujeres, las cuales dependen económicamente del agresor, no solo se encuentran en el improbable caso de que este hombre sea detenido, sino que encima se encuentran sin poder comer, porque no hay nadie que las mantenga. Todo esto, como se puede ver, es un sistema injusto que un Estado del Bienestar tiene la obligación de resolver.

 

 

-Volvemos entonces al principio. Siguiendo estas directrices el nivel de impunidad podría disminuir, pero también aumentarían los falsos culpables. ¿Podemos afirmar que, a su juicio, la vieja máxima de que es mejor cien culpables en libertad que un inocente en prisión ya no es adecuada?

 

Depende del colectivo al que defienda, porque no hay tantos inocentes que sufren en la violencia contra la mujer; esto es una de las estrategias que han seguido los hombres maltratadores para desprestigiar y deslegitimar tanto la ley (que es de todas maneras muy débil) como a las mujeres, porque el CGPJ explicaba que solo el 0.4% de las denuncias eran falsas. Esto es esta calumnia tan extendida de que las mujeres presentan denuncias falsas; esto no es cierto. Las mujeres en su mayoría o en su totalidad lo que quieren es vivir tranquilas ¿para qué van a presentar una denuncia falsa? Es que además no tiene ningún sentido que pasen por el calvario de todo un proceso judicial.

 

Esa difusión que se está haciendo continuamente de que las mujeres se vengan del marido es mentira. Lo que sucederá es que estarán algo más protegidas. Tenemos unos 100 asesinatos al año ¿eso no es estimable? ¿Lo único importante es que el señor este a lo mejor pase tres días en comisaría? Que la asesinen a ella y deje a los hijos huérfanos o que la estén apaleando durante toda su vida, eso no tiene preocupada a la sociedad, ¿no?

 

 

Sobre la cuestión trans: a su juicio, ¿qué sostiene la teoría Queer y porqué es peligrosa para los objetivos del feminismo?

 

La doctrina Queer es absolutamente un invento fantasioso sobre que no tenemos corporalidad: no estamos construidos desde el momento de la concepción sino que cada cual escoge ser un sexo u otro - incluso están hablando del transespecismo– y entonces se puede decir: “a mí me han asignado un sexo varón, pero yo en un momento dado de mi vida decido que soy una mujer”. Esto es una barbaridad desde un punto de vista materialista y desde un análisis marxista de la situación en la que estamos todas las especies de este planeta Ahora, ¿a quién le interesa esta teoría del género? O bien a los criminales, o bien a quien tiene una angustia enorme por esto, -que es la disforia de género (que la llaman de género, pero sería de sexo)- por la que, en un momento dado de la vida adulta uno decide que va a someterse a la hormonación y a operaciones para verse con una apariencia femenina (porque claro, una mujer no va a ser, porque una mujer se distingue porque tiene un aparato reproductor determinado, que es lo que nos diferencia a todas las hembras de todas las especies).

 

Esta doctrina ha tenido un asiento incomprensible en las universidades; al principio parecía que se reducía simplemente a una discusión teórica. Pero se ha convertido ahora en una reivindicación que puede convertirse en ley. Y aquí nos encontramos con que cualquiera, y cualquiera suele ser alguien que quiere engañar, claro está, va a decir que es del sexo contrario. Y a continuación todo el mundo lo tiene que aceptar. No necesita ningún informe médico o psicológico -ni siquiera para las operaciones quirúrgicas adecuadas y tener una apariencia del sexo que sea- sino que los demás, cuando a un señor con barbas sale y dice que él es la presidenta de una asociación feminista pues todo el mundo tiene que decir: “pues ay, sí, sí, claro, claro, antes te llamabas Juan pero ahora te llamas Lolita, pues nada, Lolita, ¿cómo estás? ¿cómo te encuentras?”. ¿Esto tiene algún sentido?

 

Pero es que además estas nuevas leyes van a permitir que a los niños digan que son del sexo contrario. Y, en consecuencia, se les puede empezar a bloquear la hormonación y luego hormonar a partir de los 9 años que empieza la pubertad. ¿Esto es lo que queremos para nuestra sociedad? ¿Somos capaces de proteger a nuestros menores? 

Creo que en este momento estamos perdiendo el sentido común y la responsabilidad. Sabemos que nacemos con el sexo, nadie nos lo atribuye, porque es con lo que nacemos, nadie escoge su sexo ni su clase social, ni el sitio donde nace, ni la época en la que nace: es un azar completamente. Pero una vez que ya estás en el mundo y ya tienes esta apariencia sexual y estos atributos físicos y personales pues normalmente lo aceptas. Pero si existe tanto disgusto cuando llegas a la mayoría de edad vamos a permitir (y hasta pagarte) que te cambies. Pero de esto a pensar que no existe el sexo, que no existe la corporalidad, que las mujeres no son mujeres–porqué tenemos este aparato reproductor– sino porqué nos lo inventamos y nos lo creemos… esto no es aceptable. Y no es aceptable que se convierta en legislación. Porqué además esto se ha convertido en una excusa para los delincuentes.

 

 

-¿Qué datos avalan estas afirmaciones?

 

En este momento en España hay 11 leyes aprobadas en las Comunidades Autónomas. Lo que ha sido un desastre porque no ha sido difundido como tendría que haber sido difundido. Pero además hay una legislación internacional que viene de un acuerdo que tomaron en Jakarta el lobby transexual y que se ha convertido en legislación en el Reino Unido, EEUU y Canadá. Estos son los países que más han sufrido los conflictos derivados de esta legislación. Hay ya organizaciones internacionales (Women’s Rights es una de las que tiene sede en España) explicando los desastres que supone que a los niños se les permita dar el consentimiento informado. Es decir, ellos por su cuenta, a los 9 o 10 años deciden “no, no, yo es que quiero ser niña y que a mí nada de que a  me vistan de niño y que me den hormonas y yo me convierto en niña”. Pero claro, a los 9 años no les dejamos votar, pero esa no es una decisión transcendental, eso dura 4 años y ya está. Mientras que cambiar toda tu apariencia física y hasta tus genitales y convertirte en otro ser tiene un efecto enormemente conflictivo para tu propia vida.

 

 

-¿Pero qué datos avalan que el cambio de sexo se use para fines criminales? 

 

No sólo es eso, pero esa posibilidad beneficia a los delincuentes. ¿Consideramos que está en buen uso de sus facultades mentales el señor de Canarias que dice ser la presidenta de una asociación feminista? ¿Esto tiene sentido? Además ha supuesto que en el seno del movimiento feminista hayan entrado estos personajes a cambiar lo que llaman el “sujeto político”. El sujeto protagonista del movimiento feminista son las mujeres.

 

Ha llegado el punto de que la ley de LGTBI pretende cambiar el lenguaje. Así, en los textos legales ya no se va a hablar de mujeres y hombres ni de madres y padres, sino que se va a hablar de progenitores gestantes y progenitores no gestantes. Me parece que esto es una distopía, un mundo extraño donde el feminismo no tendrá cabida porque si no hay mujeres para que necesitamos feminismo.

 

 

-Sobre el cuerpo: ¿por qué es mala su mercantilización? ¿Por qué no puede ser una mercancía más?

 

Los seres humanos no somos mercancías o no deberíamos serlo. Lo fuimos durante muchos siglos con la esclavitud. Nos vendieron, maltrataron, mutilaron y asesinaron. Se ha llegado a un acuerdo entre las naciones, -la Declaración de Derechos Humanos de 1948 de la ONU- en el cual se establecieron unos principios elementales de respeto de los seres humanos. Uno de ellos es que el ser humano no es una mercancía: ni se compra ni se vende ni se trocea. No se permite el tráfico de órganos y no se permite que se vendan niños ni mujeres. La palabra mercancía ya indica lo que supone: que hay unas personas –los capitalistas– que se benefician de la esclavitud, de la venta y de la explotación de otros seres humanos. 

 

 

-¿Por qué si el masajista solo vende su "fuerza de trabajo" cuando trabaja, la prostituta vende "su cuerpo"?

 

La comparación no es adecuada. Una cosa es el trabajo y otra es la explotación del cuerpo. La prostituta se somete a las penetraciones por todos los orificios corporales de una serie de personajes que ni siquiera conoce y pueden llegar hasta hacer 20 y 30 servicios cada día. Eso no lo hace el masajista. El utiliza sus conocimientos y el trabajo manual con dignidad y respeto, mientras que la prostituta es un ser humillado y explotado. La prostitución no es un trabajo. La ONU lo ha declarado así hace poco. No tiene la dignidad del trabajo, pues a la prostituta la explotan y la humillan. Además, implica un significado simbólico muy grave para la sociedad entera: la idea de que el cuerpo de las mujeres destapa la satisfacción sexual de los hombres así como que por una cantidad de dinero (miserable) pueden utilizarla como quieren. Por esta razón, la prostitución no se compara con ningún trabajo.

 

 

-Desde la perspectiva regulacionista se sostiene habitualmente que el modelo nórdico empeora la situación de las prostitutas ya que, al perseguir al consumidor, priva a la prostituta de la fuente de ingresos y la empobrece aún más. 

 

Esto es falso porque no tiene que haber ningún país que aboliendo la prostitución no proteja a las víctimas. En todo caso, esto sucede en algunos regímenes prohibicionistas –que no abolicionistas– donde se persigue a las prostitutas y se las encarcela, por ejemplo, durante el franquismo. El plan abolicionista no consiste en esto. En Suecia, en Noruega y en Finlandia existe una seguridad social muy buena que abarca a todas los casos de necesidad y la víctima del tráfico debe ser acogida inmediatamente, además de penar al proxeneta, al intermediario y al chulo. Las prostitutas tienen que ser acogidas y formárselas para que consigan un trabajo así pueden salir adelante. En un Estado de Bienestar no hay lugar para dejar a las prostitutas a la deriva, en la calle y pidiendo limosnas.

 

 

-En respuesta se afirma que si el Estado es capaz de garantizar unos mínimos materiales a cualquier persona de forma que no necesite prostituirse para sobrevivir, entonces la decisión de prostituirse sí será libre.

 

Estos casos no revisten mayor incidencia social ni económica. Ninguna mujer, hombre o menor escoge voluntariamente la prostitución. La libertad de prostituirse no existe. Que te humillen y te utilicen como si fueras un objeto –porque es la cosificación más grande recibida por las mujeres– nadie puede quererlo. Ahora, que una mujer tenga relaciones sexuales por ahí y cobre algún dinero no tiene mayor importancia social. Con la prostitución estamos hablando del tráfico más importante y el negocio más grande del mundo después de las armas. Está organizado y manipulado por una gran mafia. Las conductas individuales que tengan unas señoras que cobren por relaciones sexuales no tienen ninguna importancia.

 

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