El auge del nacional-populismo: Charla con Roger Eatwell sobre los peligros para la democracia

Dawid Małecki @djmalecki
 

 

Hoy charlamos con el profesor Roger Eatwell (Universityof Bath), autor junto con el profesor Matthew Goodwin (Universityof Kent)  del libro “Nacional Populismo: Por qué está triunfando y de qué manera es un reto para la democracia” (Ediciones Península, 2019), recientemente traducido al español.

 

 

-¿Qué tendencias sociales y electorales os hicieron agrupar determinados partidos y votantes en el término “Nacional Populismo”?

 

Categorizamos los partidos en gran medida sobre la base de su ideología – sus posturas centrales sobre la política y la sociedad – de la misma forma que lo haríamos, por ejemplo, con liberales o socialistas. Igual que con liberales y socialistas, puede haber diferencias notables. Pero el núcleo de la visión del mundo Nacional Populista es la creencia de que la voluntad del pueblo no está siendo escuchada o no se le da respuesta, y esto en gran medida tiene origen en unas élites corruptas que son cosmopolitas y no priorizan los intereses de la nación. Por ejemplo, el acuerdo NAFTA de los años 90 hizo mucho por los beneficios de las empresas multinacionales americanas y bajó los precios, pero dañó las oportunidades laborales de muchos americanos, como los que trabajaban en la industria automovilística, cuando estos trabajos se desplazaron al sur.

 

 

-¿Qué  problemas o cuestiones movilizan a parte del electorado alrededor del Nacional Populismo? ¿Qué son las cuatro Des (DDDD)?

 

Muchos análisis del ascenso del Nacional Populismo se centran solo en un factor – normalmente, o bien factores culturales vinculados a la identidad o a la inmigración, o bien factores socioeconómicos vinculados a la Gran Recesión y a la creciente desigualdad en muchos países. Nosotros argumentamos que hay 4 factores, que están parcialmente interrelacionados (por ejemplo, la crítica a las élites políticas se puede relacionar con el argumento de que éstas dejan entrar a los inmigrantes sin consultar a la gente). El impacto preciso de estos factores cambia de país a país, dependiendo de cuestiones como el nivel de inmigración (que, por ejemplo, es alto en Alemania, pero en Portugal no es un tema importante), los casos de corrupción, el impacto de la recesión, etc.

 

La primera D es Desconfianza (Distrust) – una creciente desconfianza de los políticos y las élites más generalmente (incluyendo a los expertos), que son vistos como políticamente correctos y distanciados del auténtico pueblo (la “Heartland”). Estas élites frecuentemente son vistas como despreciando al pueblo (Por ejemplo, Hillary Clinton refiriéndose a los votantes de Trump como “deplorables”). Alguna gente busca líderes fuertes, especialmente en países con una tradición democrática débil como Brasil y Hungría. Pero en la mayor parte de democracias consolidadas, el modelo es más como el de Margaret Thatcher – la gente quiere líderes que solucionen los problemas, pero no autócratas.

 

La segunda D es Destrucción (“Destruction”) – la destrucción no sólo de la identidad nacional, sino también de las comunidades locales, etc. La inmigración es vista frecuentemente como un factor crucial aquí, a pesar de que hay otros factores en juego respecto a este punto.

 

La tercera D es la Deprivación (“Deprivation”), que se refiere no sólo a los más pobres que en general tienden a no votar. Se refiere más a la deprivación relativa – gente la posición [económica] de la cual está cayendo con respecto a la de otros grupos, como por ejemplo trabajos tradicionalmente masculinos en la industria automovilística en relación a la economía de “minijobs” (“gigeconomy”) y salarios más bajos (en EEUU, sin seguro de asistencia médica). Más generalmente, el 1% más rico se está enriqueciendo aún más en muchos países, mientras que los salarios para el trabajador medio están estancados. En 2016 en los EEUU, sólo el 24% de personas creían en el sueño americano; que cuando sus hijos creciesen estarían mejor que ellos (entre los votantes de Trump el número era 11%).

 

La cuarta D es el Desalineamiento (“Dealignment”) – la manera en la que muchos menos votantes se identifican ahora con los partidos mainstream. Además de su rendimiento en el gobierno, esto está también vinculado al encogimiento de grupos de la sociedad civil como las iglesias y los sindicatos. EL efecto ha sido especialmente dramático en el contexto de partidos socialdemócratas – sólo hay que mirar al notable descenso del porcentaje de voto a los partidos socialdemócratas alemán y sueco (a pesar de que en 2019 los socialdemócratas daneses desafiaron la tendencia, tomando prestada parte de la agenda Nacional Populista y combinándola con políticas verdes y medidas de estado del bienestar fuertes).

 

 

-Una de las cuestiones que aleja a muchas personas del Nacional Populismo es la naturaleza de su discurso anti-inmigración. Reflejando el título de uno de los apartados de vuestro libro, “¿Son racistas los votantes Nacional Populistas?”

 

 “Racista” como “fascista” es una palabra que raramente es definida y es usada como un término peyorativo / para deslegitimar oponentes. Cuando se define racismo, el concepto típicamente adolece de “missioncreep” [ el concepto se estira más allá de su propósito inicial ] – solía referirse a posturas como la creencia de que el mundo estaba jerárquicamente dividido en grupos raciales identificados en gran medida en base al color de la piel, pero ahora puede incluir cosas como el “sesgo implícito”, donde la gente no entiende cómo los blancos pueden haberse beneficiado del racismo (por ejemplo, los beneficios del colonialismo) ni tampoco las desventajas sufridas por, digamos, los negros. A pesar de que su argumento tiene algo de mérito académico, llamar racista a gente que no cree ser racista contribuye a su ira contra lo que ellos perciben como élites políticamente correctas. La situación varía de país a país, pero la mayoría de votantes nacional populistas en países como el Reino Unido o los EEUU no tiene creencias racistas tradicionales. Su problema es más el de mantener las identidades tradicionales y hacer preguntas que perciben como legítimas sobre la inmigración – por ejemplo, ¿necesitamos tantos inmigrantes no cualificados? ¿cómo podemos integrar a los musulmanes?, y, en EEUU, ¿cómo frenar la inmigración ilegal? En 2018, la organización antiracista Hope NotHate dijo que el 85% de los británicos eran “equilibristas” -  daban apoyo a la inmigración en general, pero se hacían el tipo de preguntas que acabo de apuntar.

 

 

-Algunos desde la izquierda no estarían de acuerdo en llamar a estos partidos Nacional Populistas, prefiriendo llamarles “fascistas”. ¿Qué hay de verdad en el llamarles fascistas?

 

Un número pequeño de estos partidos, como el Frente Nacional francés, crecieron en parte a partir de grupúsculos neofascistas. Pero la mayoría – como la Lega Nord italiana y el UKIP/Brexit Party en el Reino Unido – no tienen tal conexión. El fascismo celebra abiertamente la violencia y rechaza totalmente la democracia en favor de un sistema elitista totalmente dominado por un líder. Los principales lazos [entre nacional populistas y fascistas] son más de estilo que ideológicos (por ejemplo, la tendencia a la creación de líderes carismáticos y a demonizar a los oponentes).

 

 

-¿Por qué está en desacuerdo con los que predicen que el nacional populismo perderá relevancia tan rápido como la ganó en primera instancia?

 

Las 4 'Des' están profundamente enraizadas y no desaparecerán, a pesar de que en algún país los partidos Nacional Populistas puedan perder votos temporalmente (por ejemplo, en Austria después de los escándalos de 2019 que afectaron al FPÖ); el efecto a largo plazo puede ser la creación de partidos de centro derecha “populist-lite” -  como el Partido Conservador Británico con Boris Johnson como líder, que empiezan a hablar de un “gobierno del pueblo”, etc. Una cuestión importante para ambas situaciones es si pueden atraer a los votantes jóvenes, que tienden a ser más liberales. Pero en países como Francia, los jóvenes se han sentido atraídos fuertemente por el Nacional Populismo.

 

 

-En las elecciones generales del último mes en el Reno Unido, Boris Johnson logró una victoria histórica para el Partido Conservador, convirtiendo a las Midlands y al Norte de Inglaterra en conservadoras. Evidentemente, esa elección estuvo dominada, una vez más, por el tema del Brexit. A parte del Brexit, pero, ¿hay algo en Boris Johnson como político o en la campaña de los Tories que resonara con demandas Nacional Populistas entre muchos votantes?

 

Hubo una retórica muy fuerte sobre obedecer la voluntad popular respecto al Brexit y respecto a romper con la burocracia europea elitista y anti-democrática. Más en general, los Conservadores explotaron el tópico populista de que la gente corriente no está siendo escuchada, especialmente en las Midlands y en el Norte (a veces vinculándolo con la acusación de que el Partido Laborista se ha convertido en un partido metropolitano/sureño de la clase media con estudios universitarios). Pero como los Tories son “populist-lite”, esto no estuvo acompañado de una celebración generalizada de la sabiduría del pueblo o un ataque directo a las élites, etc.

 

 

-La otra cara de la moneda es que el Partido Laborista sufrió una derrota histórica, especialmente en el llamado “red wall”. Después de la derrota, algunas voces empezaron a criticar la estrategia laborista por estar demasiado centrada en las minorías, demasiado centrada en Londres y por ser demasiado “woke”. Como resultado, surgió un grupo llamado “Blue Labour”. Una de las candidatas a liderar el laborismo es Lisa Nandy, que prometió “poner las manufacturas y el acero británico primero”. ¿Podría ser esto el principio de un movimiento Nacional Populista de izquierdas?

 

Ya he destacado el movimiento de la socialdemocracia danesa en este sentido, y algunos en la izquierda en la antigua Alemania del Este han adoptado esta línea (el área donde la AfD es más fuerte). Pero en general, los partidos de izquierdas rehúsan intensamente la línea Nacional Populista – estos partidos están liderados típicamente por élites urbanas, de clase media y educación universitaria que están comprometidas con cuestiones como permitir niveles relativamente altos de inmigración, la promoción de una sociedad multicultural, la defensa de los derechos LGBT+, etc (en esto último, no todos los nacional populistas atacan tales derechos, por ejemplo en los Países Bajos).

 

 

-Un artículo de Paul Embery, un sindicalistaprominente y miembro de Blue Labour, propuso que "For the next five years, Labour must dedicate itself to talking incessantly about issues that hit working-class voters in the solar plexus: certainly the economy, but also work, family, community, law and order, immigration, the nation and suchlike [...] It must begin to view the family unit as the bedrock of a civilised society”. ¿Es el Nacional Populismo compatible con los valores de izquierdas, o es esto simplemente una propuesta que implica llevar al Partido Laborista hacia la derecha?

 

Muchas de estas eran cuestiones que fueron, en su día, centrales en gran parte de la izquierda británica y estadounidense, especialmente entre los sindicatos. Muchas de las políticas recientes en estas áreas están guiadas por valores más liberales que socialistas – el énfasis en el individualismo, la autonomía y la falta de preocupación por instituciones sociales en el sentido amplio donde se enmarcan los valores y se construye la solidaridad. El último término es revelador, ya que la solidaridad ha sido central tanto en muchas formas de pensamiento socialista como en el socialcatolicismo.

 

 

-Una de las principales noticias políticas en España es la emergencia de Vox, un partido que algunos llaman de extrema derecha. Vox está en el grupo ECR en el parlamento Europeo, juntamente con el PiS polaco y los tories británicos. Su triunfo electoral sucedió simultáneamente con muchos de los ejemplos de partidos Nacional Populistas que menciona en el libro, pero es un fenómeno cuyo apoyo popular no se podría explicar sin cuestiones únicas de España como el independentismo catalán. ¿Estamos ante un caso de Nacional Populismo igualmente?

 

Es cierto que el independentismo catalán fue importante para Vox – muchos españoles que no votaron a Vox pensaron que los gobiernos habían sido débiles ante la cuestión. Pero nótese que su irrupción en las elecciones autonómicas de Andalucía de 2018 se produjo en una región donde otros temas eran también importantes – la inmigración y la corrupción del PSOE. En las últimas elecciones, Vox también sacó buenos resultados en áreas donde la inmigración es un problema importante (cosa que no es así en general en España). Vox está más a la derecha que otros partidos Nacional Populistas (por ejemplo, Rassemblement National en Francia tiene políticas económicas bastante de izquierdas y Gert Wilders del PVV es liberal en políticas LGTBI+ y políticas de género, a pesar de que están vinculadas a ataques contra el islam). Será interesante ver si esto cambia o si buscan más el voto de clase obrera, cosa que ha sido una característica de otros partidos Nacional Populistas. En España, esto puede resultar difícil dada la Guerra Civil y los debates actuales sobre el Pacto del Olvido, etc. Pero merece la pena añadir que en Portugal, Chega ha mostrado recientemente signos de poder irrumpir (tienen un diputado actualmente en el parlamento), especialmente en el antiguo bastión electoral comunista de Alentejo.

 

 

-Algunos han argumentado que el independentismo catalán es nacionalista y populista, aunque su narrativa difiere sustancialmente de las 4 Des: está liderado por partidos tradicionales de Cataluña, no son explícitamente anti-immigración y no tienen posturas anti-elitistas o anti-política. ¿se les podría describir como Nacional Populistas?

 

No todos los nacionalistas son populistas (los nazis eran nacionalistas pero no celebraban la sabiduría del pueblo – creían en que Alemania había caído en decadencia y que había la necesidad de crear a un “nuevo hombre”). Como ya he apuntado, el término “populista” es usado frecuentemente de forma peyorativa. También es usualmente sinónimo de políticos  y partidos que prometen a la gente lo que quieren, soluciones simples a problemas complejos (esto es básicamente la definición de populismo que da el Diccionario de Cambridge, lo que convirtió al populismo en la palabra del año en 2017). En este último sentido, todos los partidos grandes tienen una tendencia al estilo o a la retórica populista. Pero si nos centramos en la ideología, el populismo no es una característica principal de la política catalana.

 

 

-Las nociones de “nacionalismo” y “Europa” parece que son incompatibles, pero muchos partidos nacional populistas dicen defender “valores europeos/occidentales” frente al hiper-cambio étnico. ¿Podría haber eventualmente un nacional populismo pan-europeísta, o es el Nacional Populismo intrínsecamente euroescéptico?

 

Ha habido versiones de derechistas del europeísmo desde hace mucho tiempo. Por ejemplo, las SS nazis reclutaron por toda Europa (por ejemplo, hubo la división francesa Charlemagne de las SS que participó en la defensa final de Berlín). La propaganda neonazi posterior hizo gala de esto como una cruzada europea contra el bolchevismo y más generalmente vio la guerra en el oeste como una guerra civil. También hubo personal de planificación nazi que trabajó en la economía europea integrada de postguerra. Aunque la realidad durante la guerra fue la brutal explotación de los trabajadores (incluyendo el trabajo esclavo) en interés de Alemania. También hubo un elemento de europeísmo dentro del fascismo italiano. Esto tendió a ser de naturaleza cultural y representó a  los orígenes de Europa como surgiendo de la Grecia Antigua y especialmente Roma. También hubo una visión de Europa como un Reino cristiano (aunque  los nazis y los fascistas italianos tenían una postura anti-clerical lo que significó que algunos no compartieron esta línea). Así que incluso entre los fascistas hiper-nacionalistas, podría haber apoyo a Europa como idea cultural. Esto sigue siendo cierto hoy -  los nacional populistas tienden a distinguir entre la UE como burocrática y antidemocrática (aunque después de los problemas del Brexit pocos defienden salir directamente) y una idea flexible de la cultura europea que está en peligro. La idea tiene que ser flexible porque algunos partidos, como Vox y el PiS polaco son genuinamente religiosos, mientras que el PVV usa la religión para condenar al islam  y partidos como el UKIP son esencialmente seculares. La UE también es mucho más popular en algunos estados miembros que en otros.

 

 

 

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