La mitología cretense (II): rituales, sacrificios y templos.

17/01/2020

 Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Sacred_bull

 

Las imágenes de creta

 

Será de nuevo gracias al campo de las obras artísticas y sus representaciones iconográficas, como hemos podido conocer cómo se realizaban algunas ofrendas o libaciones en la religión cretense. Estas últimas están tremendamente atestiguadas por los restos encontrados en las excavaciones arqueológicas. Para la realización de las libaciones se utilizan una tipología única de vaso que responde al nombre de rhyta o rython, un objeto también muy común en las libaciones de se dan en la cultura Anatolia, por los que se intuye una clara influencia de estas regiones a la hora de asimilar este tipo de rituales. En Creta, no obstante, fue mucho más común la utilización de las “mesas rituales” o “mesas de libaciones”, se han conservado las fabricadas en piedra y arcilla, pero posiblemente también se hicieran en madera ricamente decoradas. Estas mesas de libación se caracterizan por tener una oquedad circular en la parte superior donde debe depositarse el líquido en cuestión. Estas mesas son un hallazgo bastante habitual en las excavaciones de lugares de culto, pudiendo adoptar tipologías de diseño muy complicados, pero son extremadamente bellas las descubiertas en el palacio de Mallia.

 

Las ofrendas, por tanto, son la causa que atestigua la estrecha relación que existe entre los hombres y las deidades, la conversación entre ambos solo tiene un fin último, el de conseguir un beneficio o favor del dios por parte del devoto mediante la entrega de ofrendas. Estos dones que aparecen representados en las escenas de celebración de rituales son muy diferentes entre sí, aunque son los más habituales las ofrendas de animales y de los frutos de la tierra. Como sabemos la religiosidad minoica es muy simbólica, y por tanto también lo serán sus ofrendas, y muchas veces estas ofrendas que en principio eran reales podían ser sustituidas por su representación en terracota, por ejemplo si un fiel quería ofrecer un buey a un dios, no era necesario sacrificar al animal sino que podía depositar una representación figurada del animal y este cursaba los mismos efectos en la plegaria.

 

Siguiendo la estela de los sacrificios, debemos atender primero y mencionar que no se han conservado documentación suficiente para poder atestiguar de forma clara esta práctica, aunque si es cierto que se han encontrado algunos huesos de animales y restos de otros elementos propios de las libaciones en los lugares donde se realizaba un culto. Aunque también las fuentes iconográficas nos han dejado algún testimonio son muy fraccionados y difíciles de identificar como sacrificios. Además, solo conocemos los sacrificios como acto previo a una cena ritual, pues así ha sido demostrado por las fuentes griegas; sin embargo, no sabemos si en la isla de Creta el ritual se realizaba del mismo modo. La representación más detallada del sacrificio minoico se encuentra en el sarcófago de Hagia Triada, en el encontramos unos elementos que preludian la situación griega. La escena se desarrolla naturalmente en un lugar sagrado escenografiado por el árbol y la Doble hacha, sobre la que aparece un pájaro (manifestación de la epifanía divina); frente a un altar una sacerdotisa con un vestido litúrgico aparece al lado de un animal sacrificado, pues en él se ve la sangre, también se observan en la escena los frutos que sirven como ofrendas; la imagen se completa con una procesión de mujeres y de una figura masculina que toca la flauta.

 

Cabe por tanto, nombrar en este momento uno de los aspectos más discutidos por los expertos en rituales religiosos, el del sacrificio humano, acto que posiblemente se alejara mucho de una civilización avanzada y culta como era la minoica y donde apreciaban la limpieza y pureza de la simbología, dispuesta para ejercer un papel muy relevante. Es cierto que durante algunas campañas arqueológicas se han encontrado en los santuarios de montaña algunas figurillas de seres humanos con algunas partes del cuerpo desaparecidas, pero la interpretación que se ha dado a estas imágenes es muy diversa. Para algunos estudiosos estas figuras pueden ser representaciones votivas dedicadas a algún dios pretendiendo algún tipo de curación o sanación, y la figura no sería nada más que el paciente en su estado natural, o también podrían ser exvotos de agradecimiento por el saneamiento de alguna persona y la parte que falta del cuerpo es la que ha sanado; esta teoría sigue unas líneas fuertemente atestiguadas en las ofrendas y rituales de plegaria de todo el mundo antiguo. Los contrarios a esta teoría racionalista prefieren pensar sádicamente en un ritual que consistía en desmembrar al sacrificado con un fin simbólico de regeneración, y las representaciones en terracota plasman el momento en el que los miembros del sacrificio han sido ya despojados de sus miembros. Sin embargo, descubrimientos más recientes han replantado este asunto sobre nuevas bases. Se trata del hallazgo en la ciudad de Cnosos donde se descubrió un depósito de hueso de niños con marcas ocasionadas por cuchillos, lo que algunos se han apresurado en definir como un “festival caníbal”; asimismo en el santuario de Archanes aparecieron los esqueletos de tres individuos muertos accidentalmente en un terremoto, que han sido interpretados como el sacerdote, de una forma bastante vaga, como la sacerdotisa y las victimas sacrificiales. Aun teniendo ejemplos que nos indiquen de algún modo la existencia de sacrificios humanos, los casos son tan escasos que la arqueología y la historia no pueden aventurarse a afirmar que el sacrificio fuera un ritual habitual en el mundo minoico.

 

Otro de los rituales que más se representan en la religión minoica son todos aquellos relacionados con la figura del toro,  pues es una de las representaciones que más veces se reproduce en el imaginario cretense. En la antigua creta, y como ocurre en la actualidad, el toro se relacionaba con una simbología de energía fecundadora, con una energía de potencia extrema y por lo tanto vinculada a un esfuerzo físico, tal vez estos rituales donde aparece como figura central el toro no sean otra cosa que las llamadas “corridas” cretenses. Por lo tanto podemos concluir, que se trataría de un ritual antiguo de fertilidad, que con el paso de la tradición se convirtió en un juego, quedando plasmado en la memoria colectiva por medio de las representaciones figurativas en paredes, cerámicas, las improntas en anillos y sellos. Gracias a este ritual de fertilidad podemos dar explicación a los elementos iconográficos que se relacionan con los atributos del toro, sobre todo los sexuales, así como también podemos dar una explicación a la función de los personajes que aparecen junto a los toros en las fiestas (de nuevo la representación femenina es mucho mayor que la masculina); pues si lo que se pretende es la fecundidad deben ser estas las que interactúen con el toro que aquí podría simbolizar el simple acto de la fecundación.

 

En lo que respecta a los lugares de celebración de estos ritos y cultos hacia los dioses, hasta tiempos relativamente cercanos se había extendido la teoría de que la religión minoica no contaba con templos, en su versión arquitectónica, sino que todas las acciones llevadas a cabo en pro de una divinidad o divinidades tenía lugar en los lugares más remotos de la naturaleza: cuevas o cumbres de montaña; pero también se marcaban como lugares para el culto y rituales los aposentos de los palacios destinados únicamente a esta función, además cada cretense en su casa podía tener destinado un espacio para tales rituales. Sin pruebas documentales, esta teoría podía contemplarse como válida, y si además añadimos la característica de “natural” que tenía la religión minoica, no es extraño imaginar que los habitantes de la isla de Creta no erigieran templos para sus dioses. Pero esta afirmación no es cierta, en realidad lo que ocurre, es que los cretenses no definían al templo como la casa de los dioses, sino más bien como el lugar donde la divinidad podía aparecerse.

 

En un principio los cretenses no disponían de estructura arquitectónica religiosa tipificada, sino que el culto se desarrollaba en contacto directo con la naturaleza; su existencia se comprueba arqueológicamente por la presencia de objetos votivos, como es el caso de alguna urna funeraria con forma de templo minoico. Pero sin lugar a duda, el lugar por excelencia para la realización del culto fue el denominado “santuario de montaña”, que se encontraba en las cumbres de altura media o alta. Posteriormente con la evolución de la sociedad, estos lugares fueron sustituidos por un edificio-templo; un claro ejemplo lo encontramos en el monte de Yuktas, allí se estableció un templo dividido en tres espacios, pero en consonancia con la naturaleza, este templo guardaba un espacio en el exterior para la realización de los rituales. También conocemos estos rituales en el exterior de los templos gracias a una representación pictórica aparecida en un rython procedente del palacio de Kato Zakro, donde este edificio aparece acompañado de los dos símbolos cretenses por excelencia: la doble hacha en los cuernos de todo. Debido a la falta de fuentes documentales, no sabemos a qué divinidad estaría dedicado este edificio pero muy posiblemente fuese un edificio consagrado a un santuario de montaña, y por lo tanto parte estaría dedicado a una diosa de la naturaleza.

 

Igualmente válidos como lugares para la realización de culto y rituales cretenses se establecieron las cuevas. Las cuevas están estrechamente ligadas a la naturaleza, pues prácticamente son parte de ella, dentro de las mismas se crea un espacio espectacular para la realización de rituales de Epifanía. No han sido pocas las expediciones arqueológicas dentro de estas cuevas cercanas a poblaciones cretenses, pues de ellas hablan las fuentes antiguas, y han sido reconocidas algunas como la de Amnisos, situada cerca de Cnosos, y que ya Homero recordaba en su obra Odisea como estaba dedicada a Eilikthya, cita que ha sido contrastada por una tablilla en lineal B procedente de Cnosos y que se refiere a un ofrenda destinada a Eilikthya de Amnios -una divinidad perteneciente a la esfera del nacimiento- por lo que quizá se celebrasen en la cueva rituales mistéricos de maternidad. Otro de estos ejemplos nos viene dados en la a cueva de Psychro, por algunos identificada con la Dictrea, donde según la tradición transcurrió la infancia de Zeus. Los restos recuperados manifiestan que en esta cueva se llevaba a cabo una vida religiosa, pues era visitada por personas procedentes de casi todas las partes de Creta.

 

Como ha dejado claramente testimoniado las improntas en sellos y anillos, otro de los lugares de la religión primitiva cretenses donde tenían lugar los cultos o rituales era en el árbol. Recordemos que no se trata de ejercer una donación hacia el propio árbol, sino más bien este árbol se convierte en la “encarnación” de la divinidad y por tanto la divinidad-árbol es un sencillo lugar de culto. Por la simpleza que emana la naturaleza de este santuario-árbol, ha sido casi imposible encontrarlo a través de la arqueología. La iconografía relativa a estos lugares de culto arbóreo suele ser muy precisa: se trata de la representación de una pequeña vegetación, en un entorno muy reducido, que puede ser identificado con un campo o una montaña, este árbol está circundado por un muro que podía estar coronado por unos cuernos de toro, en el interior de toda esta tramoya se encontrarían un árbol (higuera u olivo), y junto a este se identifica un altar. Todo este espectáculo ritual en algunas ocasiones está acompañado del rito o que en ellos se celebra como: procesiones, libaciones, pero éstos también pueden ser una danza bajo los efectos extásicos.

 

Los rituales que se realizaban dentro de los espacios domésticos, eran rituales primitivos que se desarrollaron en una evolución paulatina que se difunde posteriormente en los ámbitos: el casero y el palacial. Estos últimos, los palacios, estaban construidos de una manera tan pensada, que en sus planimetrías ya se contemplaba la posición de santuarios autónomos dentro del propio palacio. Estas habitaciones, han sido excavadas, documentadas y firmemente atribuidas como santuarios dentro de los palacios de Festos, Mallia, Hagida Triada e Cnosos. La vida religiosa estará estrechamente relacionada a la vida política, y por lo tanto, una y otra tiene su encuentro en el palacio. Algunos historiadores han reconocido la monarquía como una forma de gobierno teocrático, entendiéndose como que el rey es la divinidad en la tierra y por tanto gobierna común ser divino ante sus súbditos. Racionalmente esta teoría carece de validez, pero si nos fijamos en su simbología, tiene mucho sentido aceptar esta unión entre religión y política, dado que esta quedado reflejada en la organización arquitectónica de los palacios donde los lugares dedicados al culto no sólo se sitúan en lugares privilegiados, sino que además están directamente comunicados con los almacenes (pilares fundamentales del sistema económico cretense); simbólicamente los almacenes equivaldrían al estado y su cercanía a estos espacios de culto supondría la protección de la divinidad.

 

Finalmente debemos hablar de los espacios arquitectónicamente concebidos como templos exentos al circuito palacial. Las investigaciones arqueológicas de las últimas décadas han demostrado la existencia de estos templos, el más conocido de ellos es el encontrado en Gournia, con la disposición de nave única (posiblemente imitando la habitación de un palacio o casa), en él también se ha hallado un banco corrido en el muro en el que se depositaron instrumentos litúrgicos. Pero este caso no es el único documentado por las excavaciones arqueológicas, esa tipología de templo también ha sido encontrada en Archanes y en Khondros: ambos edificios corroboran arquitectónicamente las imágenes iconográficas que vienen dándose en pinturas murales, e improntas de ellos en anillos. Estos templos tienen ya una fachada simétrica y una disposición de tres espacios, imagen que nos acerca a los templos primitivos de la antigua Grecia.

 

  • Cadogan, G. (1976). Palaces of Minoan Crete, N. York,.

  • Evans, A. (1906). The prehistoric tombs at Knossos. Londres.

  • Evans, A. (1921-36). The Palace of Minos at Knossos, vol. 1-1V e Inde.

  • Grimal, P., (1966). Diccionario de la mitología griega y romana, Barcelona, España: Labor.

  • Kirie, S., (1969). El mito, su significado y funciones en las distintas culturas, Madrid, España: Ediciones Paidós. 

  • Moormann, E. M. y Vitterhoeve, W., (1997). De Acteón a Zeus. Temas sobre la mitología clásica en la literatura, la música, las artes plásticas y el teatro, Madrid.

  • Overberck, J.A., (2010).  Griechische Kunstmythologie, Leipzig, Alemania: Nabu Press.

  • Platón, N. (1971.: Zakros. The discovery of a lostpalace of anciente Crete, N. York. 

  • Preller,. L. y Robert, C., (1894-1926). Griechische Mythologie, Berlín, Alemania:Weidman

 

 

 

 

 

 

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Please reload

Buscador

Entrevistas

Qué opinan las voces más destacadas sobre los asuntos más candentes.s

Series

Diversos temas tratados con mayor profundidad y extensión en formato de series de artículos monotemáticos

colabora.jpg

Si quieres quieres criticar o complementar este texto, si no compartes su perspectiva, no lo dudes, haznos tu propuesta a la redacción.

¿En desacuerdo con este artículo?

Please reload

Revista Libertalia

Filosofía y Humanidades

  • Twitter - Revista Libertalia
  • Facebook - Revista Libertalia
  • LinkedIn - Revista Libertalia
  • SoundCloud - Revista Libertalia

Revista Libertalia es un proyecto sin ánimo de lucro ni línea editorial centrado en la filosofía y las humanidades.

 

Nuestro objetivo es promover la reflexión seria y profunda entre gente joven de dentro y fuera de la academia, tratando los diversos temas de forma compleja, pero con un lenguaje claro y directo.

 

Si estás interesado en colaborar con nosotros no lo dudes, enviándonos tus textos; nuestro equipo estará a tu disposición para acompañarte en el proceso de edición y publicación;  o bien ayudándonos a financiarnos a través de Patreon. 

Recibe la Newsletter