En defensa de las fronteras abiertas: Charla con Bryan Caplan

Christine Roy @agent_illustrateur


-Los defensores de las fronteras abiertas generalmente afirman que una política de este tipo podría incluso doblar el PIB mundial. ¿Cómo es eso posible? ¿No suena demasiado bien para ser verdad?

 

Normalmente sí que sonaría demasiado bien para ser verdad, pero en este caso tenemos dos factores que lo hacen posible. En primer lugar, existen diferencias muy importantes a nivel mundial en los salarios para el mismo tipo de trabajo. Pues bien, si una mercancía cuesta el doble en un país que en otro, allí ya hay una diferencia importante, pero para el salario solo es común que exista una décima parte de esa diferencia. Esto significa que existen precios de salarios muy altos en distintas naciones, lo que en teoría del comercio internacional significa grandes oportunidades de ganancias. Por tanto, si se combina esta gran ganancia por unidad por persona, con una gran cantidad de personas que desean moverse, la ganancia posible se multiplica en una cantidad aún mayor. Así pues, y debido al malbaratamiento de miles de millones de personas en el patio trasero de la economía global, si uno pudiera trasladar a todos esos potenciales trabajadores a países de alta productividad, habría un aumento muy grande en el PIB mundial.

 

 

-Sostiene que los economistas suelen ser más conscientes que los ciudadanos estadounidenses promedio de los beneficios económicos de la inmigración. ¿La novela gráfica que publica busca que el público en general piense un poco más como un economista?

 

Sí, por supuesto. Esa es una de las cosas que estoy tratando de hacer. En el libro hablo de inmigración, pero también estoy enseñando economía básica: entender cómo funcionan las barreras comerciales, de qué modo causan pobreza al evitar que las personas trasladen recursos de donde son escasos a donde son abundantes, y entender cuál es el principio más importante de la economía: que el secreto del consumo masivo, es la producción en masa

 

En el libro utilizo este tema –la inmigración- para enseñar economía y mostrar cuán relevante es en el mundo real; es decir, que no es solamente algo útil para un examen final pero que no explica el mundo.  

 

 

-Argumenta que al evaluar los posibles beneficios y costes de la inmigración, somos propensos a cometer la "falacia aritmética". ¿En qué consiste tal falacia? ¿Por qué es importante?

 

La falacia aritmética dice que si dejamos que los trabajadores poco calificados entren en nuestro país, el ingreso promedio disminuiría, lo cual es cierto. Sin embargo, luego trata de decir que eso es algo malo para la sociedad, lo cual no es cierto. La razón es que en economía el punto clave es, no tanto las medias, sino simplemente si la política en cuestión perjudica a las personas. Las fronteras abiertas ¿perjudican a los nacionales? No, les beneficia. ¿Hace que los inmigrantes estén mejor? Sí. Entonces, si ambos grupos están mejor, el hecho de que el promedio pueda bajar no es algo malo. Tiene sentido mirar el promedio cuando la población es constante, pero no cuando varía.

 

Esto es algo que puede verse fácilmente en países de alta inmigración como las monarquías del Golfo que permiten que muchos trabajadores poco calificados reduzcan el promedio de cualificación e ingresos. No obstante, lo que allí sucede es que esos trabajadores poco calificados están enriqueciendo a los nacionales y mejorando sus propias vidas. Luego, la inmigración no es solo es algo de lo que no preocuparse, sino que es algo bueno.  

  

 

-Muchos argumentan que, de la misma manera que tenemos derecho a prohibir la entrada en nuestros hogares a extraños, las naciones deberían poder hacer lo mismo con los extranjeros. Alternativamente, se afirma que si tuviéramos el deber de abrir nuestras fronteras, también tendríamos el deber de dejarlos entrar a nuestra casa. Esta analogía no le parece convincente. ¿Por qué?

 

La idea de que cada uno puede controlar su propiedad y decidir quién entra, y la idea de que entre todos tenemos derecho a controlar quien entra en el país, no solo no se implican, sino que además se contradicen. Y es que si uno tiene derecho a controlar su propiedad, entonces tiene derecho a decidir quién ingresa (o trabaja) en su propiedad; ahora, si es el conjunto de la ciudadanía quien puede decidirlo, entonces uno ya no gobierna sobre su propiedad. En realidad, esas dos ideas son profundamente incompatibles, porque la idea de que los países –y no los particulares- pueden controlar sus tierras es, en el fondo, socialismo. Vaya, se está diciendo que el país es la propiedad colectiva de sus ciudadanos. En cambio, la idea de que yo controlo mi hogar es lo opuesto, es la idea de que no importa lo que piensen mis conciudadanos. 

 

La idea anterior, sin embargo, es una idea que los libertarios mencionan a menudo, pero casi solo en el contexto de la inmigración, porque si realmente siguieran lógicamente lo que de ella se deduce, se darían cuenta de que si creen que los países tienen derecho a controlar lo que la gente hace -lo que sucede dentro del país- entonces realmente no deberían ser libertarios. 

 

De hecho, siguiendo la analogía anterior uno podría decir: “como un tercero no tiene derecho a abrir un periódico dentro de mi casa sin mi consentimiento, entonces también debería necesitar el permiso de la gente del país para abrir un periódico" y así con tantos otros ejemplo. En definitiva, el argumento anterior es realmente uno de los peores non sequitur que he escuchado en el pensamiento político. 

 

 

-Muchos filósofos políticos argumentan que para que las comunidades políticas sean verdaderamente soberanas, sus miembros deben poder restringir quién puede ingresar en ellas. ¿Cree que esta es una visión convincente?

 

Si uno considera que lo más importante es que las comunidades decidan colectivamente qué sucede en ellas, entonces, por supuesto, eso es un problema para las fronteras abiertas. Ahora bien, esa idea de la soberanía también constituye un problema para cualquier limitación del poder estatal. Por ejemplo, uno podría decir fácilmente que si para una comunidad es muy importante que todos sus miembros practiquen la misma religión o tengan las mismas ideas, entonces esta solo puede ser soberana si decide qué piensa cada uno. Estas ideas sobre la soberanía de las comunidades comportan defender gobiernos autoritarios o decir que se tiene derecho a los mismos. Yo en cambio digo que  la comunidad no es tan importante, la libertad individual sí. De hecho, cabe tener una comunidad más que aceptable y respetar los derechos individuales. Pero, por supuesto, si se quiere que todos en la comunidad actúen como uno desea, entonces los derechos individuales son un problema. 

 

 

-Para muchos, “Estados Unidos (o España, o cualquier país) debe ir primero”, es decir,  que las Naciones tienen el derecho o el deber de cuidar especialmente a su propia gente, como las personas deben cuidar especialmente a sus seres queridos (familiares y amigos). Además, también se piensa comúnmente que la inmigración libre dañaría a los nacionales de los países ricos. La conclusión habitual es que las naciones deberían abrir sus fronteras con gran cuidado, solo cuando favorezca a los nacionales. ¿Cuál es su opinión sobre la primera premisa?

 

Sobre la idea de que los países deberían ser como las familias: incluso si así fuera, una de las principales cosas que sabemos sobre la moralidad de las familias es que no es aceptable hacer cualquier cosa que favorezca a los propios familiares si perjudica a terceros. Por ejemplo, es evidente que si un padre está juzgando una carrera escolar, no puede favorecer a su hijo para que gane. Luego, incluso si se acepta la analogía entre países y familias, una gran parte de la ética de la familia es recordar que, a pesar de que desea tratar especialmente a los familiares, existen restricciones morales muy estrictas sobre cuán lejos puede llevarse este favoritismo. De hecho, pensamos que incluso cosas muy simples -como decir que tu hijo ganó la carrera cuando lo hizo otro niño -, están mal, por lo que decir que solo los miembros de mi familia deberían poder vivir y trabajar en un lugar próspero parece ser un claro exceso. Al favorecer a las naciones, todos deben tener en cuenta los derechos de las personas que viven en otros países. El problema no es que las personas se olviden de favorecer a los suyos, sino que al hacerlo van demasiado lejos y violan los derechos de terceros. 

 

Pero, una vez más, si uno piensa en los países como si fueran familias, entonces está apostando por una sociedad totalitaria, donde todos consideran que los demás deben estar tan en comunión con uno que no habría espacio para la elección individual o para tolerar lo que no se aprueba: ¡pensemos en todas las cosas que nuestros padres nos impedirían hacer!

 

 

-Si no hay demasiado margen para preferir el bienestar de los nacionales sobre el de los inmigrantes, entonces parece que, aparte de las fronteras abiertas, serían necesarios otros tantos cambios políticos. Por ejemplo, el dinero público debería invertirse, no en el país recaudador, sino en el tercer mundo, donde cundiría mucho más.

 

Existe una gran diferencia entre usar tus propios recursos para ayudar a tus propios hijos en vez de los hijos ajenos, e ir y violar los derechos de tercero.  Por lo tanto, puede tener sentido priorizar en el gasto público a los nacionales antes que a los inmigrantes, pero ello no implica que pueda prohibirse que las personas de otros países alquilen un lugar para vivir y trabajar en el país en cuestión.   

 

Ahora, insisto, si uno toma mi crítica más profunda en serio y se acepta que los países no deben ser gobernados como familias a la vez que se acepta que se tiene la obligación de ayudar a los extraños, entonces lo más correcto es ayudar a aquellos que tengan una mayor necesidad, mas no a aquellos que simplemente han nacido en el mismo país.

 

-¿Y en la segunda premisa? ¿La inmigración perjudica a los nacionales mediante 1) una mayor competencia laboral, 2) menos beneficios estatales para todos, 3) más delincuencia? 

 

  • Mayor competencia laboral

Volviendo a mi punto anterior -el secreto del consumo de masas se encuentra en la producción en masa-, si el PIB mundial se duplica (o experimentara un cambio similar), tanto los nacionales como los inmigrantes saldrían beneficiados. Existe buena evidencia de que los beneficios resultantes de aumentos de productividad este tipo no se concentran en un solo grupo de personas, sino que se extiende a todo el mundo. Por ejemplo, la Revolución Industrial no solo ayudó a los propietarios de fábricas, Internet no benefició únicamente a los programadores de ordenadores, etc. Al contrario, cuando tiene lugar un aumento importante de la producción, prácticamente todos ganan. Este es el punto de partida. 

 

Por lo que respecta a la competencia laboral, si los inmigrantes tienen las mismas habilidades que los nacionales, la inmigración puede acabar perjudicando a estos últimos. Por ejemplo, si dejas que muchos profesores de economía entren en Estados Unidos, eso supone un problema para mí. Sin embargo, aquellos con ocupaciones distintas a la mía sí me están beneficiando. Cuando alguien que hace comida afgana se establece en Estados Unidos, esto no supone una mayor competencia laboral para mí, sino una mayor competencia por mi salario. Por lo tanto, lo que tenemos que hacer es centrarnos en el efecto que cada individuo tiene sobre la competencia laboral directa y cuál es su impacto en la oferta de los productos que compran.  

 

La primera cosa que hay que recordar es que, puesto que la inmigración comporta un aumento considerable sobre la producción total de bienes, lo que normalmente ganas como consumidor - tu salario real - es mayor que la perdida que sufres en tanto que productor. Esto, por supuesto, varía según la persona, pero cuando tienes un incremento de la producción tan amplio y profundo resulta difícil encontrar perdedores, del mismo modo que resulta difícil encontrar perdedores de la Revolución Industrial o de la invención de Internet - pese a que, obviamente, es posible encontrar algunos. La idea principal es que la inmigración no sólo comporta "mover gente de un lugar a otro" sino también una mejor división del trabajo, lo que normalmente beneficia a todo el mundo, y no sólo a los inmigrantes.

 

  • Beneficios de estado

En este punto, la primera pregunta que cabe hacerse es: ¿Van a ser los inmigrantes contribuyentes netos al sistema fiscal, o receptores netos de sus beneficios? Para responder a esto hay que tener en cuenta todos los impuestos que vayan a pagar, y sustraer luego todos los servicios que vayan a usar. En el caso de los Estados Unidos, el saldo de los inmigrantes tiende a ser positivo. Esto vale incluso para los inmigrantes no especializados, siempre y cuando sean jóvenes, puesto que aún estarán bastantes años sin beneficiarse de las ayudas destinadas a la tercera edad. En Europa es probable que los números sean algo más negativos, aunque también hay que pensar que los europeos tenéis unos impuestos al valor añadido –IVA- mucho más elevados, y además proporcionales, lo que tiende a mejorar un poco el impacto fiscal de los inmigrantes.

 

En suma, es muy complicado determinar si los inmigrantes suponen una carga fiscal, siendo habitual que la gente trate de responder esta pregunta mediante argumentos filosóficos, en lugar de mirar lo que muestran las cifras. Lo que intento hacer en el libro es estudiar los números y no apoyarme únicamente en consideraciones filosóficas. En todo caso, no me sorprendería si los inmigrantes sí involucraran una pequeña carga fiscal, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos. Mi respuesta en este caso es que eso sería resultado de las propias, que podrían perfectamente limitar los beneficios que los inmigrantes reciben en comparación con los nativos. De hecho, todas las energías destinadas a frenar la inmigración podrían canalizarse por otras vías: por ejemplo, diciendo que pese a la inmigración no implica un problema en sí misma, no es justo que los inmigrantes supongan una carga para la sociedad. Podríamos, por lo tanto, redirigir la rabia y la energía presentes en una parte de la sociedad a limitar los beneficios a los que pueden acogerse los inmigrantes, lo que haría que la balanza fiscal fuera positiva.

 

Por cierto, España, debido a sus tasas de natalidad muy bajas, es de esos países que necesita desesperadamente la llegada de inmigrantes. En los Estados Unidos, donde las tasas de natalidad son más elevadas, esto no supone un problema muy grave. Pero en el caso español la situación puede acabar siendo realmente desastrosa si no se empieza a tener más bebés o se permite la entrada de inmigrantes en el país.

 

  • Crimen

En mi libro únicamente discuto datos y cifras sobre Estados Unidos, donde está claro que los inmigrantes cometen menos crímenes que los nativos. En Europa creo que esto no es así, y que las tasas de criminalidad de los extranjeros son más altas que las de los nativos. Para mí, la explicación más plausible de este fenómeno es la siguiente: los americanos tenemos mucho crimen, los europeos tenéis muy poco, y los inmigrantes se encuentran en una posición intermedia. En este sentido, son mejores que nosotros pero peores que vosotros. Añadiría también que las tasas de criminalidad en Europa son tan bajas que podrían duplicarse y la situación seguiría sin ser especialmente preocupante.

 

 

-¿Las fronteras abiertas no destruirán o pondrán en peligro las culturas nacionales?

 

 Este tipo de argumentos culturales tienden a ser vagos, y resulta difícil saber si son ciertos o no, o qué datos serían relevantes para decidir la cuestión. Para cosas como la adquisición de lenguajes, los datos son bastante buenos, y podemos claramente apreciar, en el caso de Estados Unidos, que los inmigrantes de segunda generación no tienen ningún problema a la hora de aprender inglés. Los inmigrantes de primera generación, si no hablaban inglés con anterioridad, no tienden a hablarlo de una forma totalmente fluida, pero su nivel es suficiente para ir tirando, y sus hijos sí acaban hablándolo con completa fluidez.

 

Estuve recientemente en España y allí no tenéis este problema. La mayoría de inmigrantes son hispanohablantes. El país del que proviene el mayor número de inmigrantes es Rumania, pero estos tienden a abandonar España en cuestión de meses. Por lo que se refiere al lenguaje, lo que hay que tener en mente es que en el mundo existe mucha gente que maneja el idioma de lugares en los que no han vivido, por lo que en cierto sentido ya han sido preasimilados. Están preparados para formar parte del Primer Mundo. E incluso su conocimiento cultural es muy alto, dada la influencia de Internet, la televisión, las películas, y medios parecidos.

 

En el libro discuto otros indicadores culturales, y lo que digo es, principalmente, que las tasas de asimilación son altas, de manera que lo que pasa cuando los inmigrantes llegan a un nuevo país es que la primera generación es asimilada parcialmente, y sus hijos prácticamente del todo. Por supuesto, siempre que existan inmigrantes que no se hayan asimilado habrá quienes lo tomen como una señal de que ningún inmigrante se ha asimilado. Por esta razón siempre digo que deberíamos comparar a los inmigrantes de segunda generación con la gente en su país de origen, en lugar de hacerlo con el individuo medio en el país de acogida. Sólo así podremos tener una idea clara de cuánta asimilación ha tenido lugar realmente. Existen estimaciones sobre el número de niños, hijos de inmigrantes musulmanes, que acaban abandonando el Islam, y las cifras son bastante altas, pese a que no esto no aparezca en la televisión. Lo que sí vemos son programas sobre un número reducido de chavales que ingresan en las filas del Estado Islámico. Un inmigrante uniéndose al Estado Islámico es noticia, un millón de inmigrantes abandonando el Islam no tanto.  

 

-¿Cuál es el argumento del coeficiente intelectual contra las fronteras abiertas, defendido, por ejemplo, por  Garrett Jones? ¿Por qué cree que es poco sólido?

 

El argumento básicamente dice lo siguiente: del mismo modo que el CI es un factor muy importante para predecir el éxito individual, también el CI medio de una nación puede ser importante para su éxito. Jones presenta un argumento plausible. Intuitivamente, tiene sentido decir que tener gente inteligente beneficia a los países, y la evidencia disponible parece respaldar esta afirmación. En el libro digo dos cosas sobre este argumento. En primer lugar, si utilizamos las propias cifras de Jones, aún se sigue que las fronteras abiertas duplicarían el PIB mundial. Si consigues que la gente se traslade desde países con una baja productividad a otros con una alta productividad, esto comporta una enorme ganancia para la humanidad en general. Por lo tanto, aunque haya quienes crean que el trabajo de Jones refuta a los defensores de las fronteras abiertas, lo cierto es que esto último es perfectamente compatible con sus argumentos.

 

En segundo lugar, en su libro, Hive Mind, Jones sugiere un proceso de causalidad inversa, en el que es la pobreza la que hace descender el CI, y no un CI bajo el que causa la pobreza. Él lo menciona como una posibilidad, sin ofrecer estimaciones cuantitativas precisas. Lo que yo he tratado de hacer en varios posts de blogs (y también en el libro) es reunir datos sobre niños adoptados residentes en Escandinavia, y luego mirar sus puntuaciones en los tests de CI, así  como su éxito académico, para luego compararlos con los del individuo medio en su país de origen. Esto ofrece una estimación bastante conservadora acerca de lo que puedes ganar si te adoptan, por ejemplo, en Etiopía y creces en Suecia, puesto que los niños proceden de orfanatos del Tercer Mundo, donde probablemente ya se encuentran por debajo de la media nacional de sus respectivos países.

 

De todos modos, lo que digo es que, siendo conservadores, el resultado de mover los niños del Tercer Mundo al Primero reduce la brecha del coeficiente intelectual, que generalmente es grande, de un 40% aproximadamente. No supone una reducción del 100%, por lo que tal vez parte de esa brecha sea realmente intratable, o genética, o lo que sea. Pero la idea principal es que las fronteras abiertas son, en mi opinión, la forma más efectiva de aumentar la inteligencia humana que se haya descubierto. Es algo mucho más efectivo que sacar a un niño de bajo coeficiente intelectual de un país rico y dejar que sea criado por una familia de alto coeficiente intelectual en ese mismo país. Probablemente porque la diferencia entre estar en una familia pobre en el Primer Mundo y ser una persona promedio en el Tercer Mundo es dramáticamente diferente y dramáticamente mejor, en términos no solo de nutrición y saneamiento, sino también de muchas otras variables. 

  

 

-¿No abriría fronteras dañar a los países de origen de los inmigrantes?

 

No, en general las fronteras abiertas serían buenas tanto para los que se van como para los que quedan. Por el dinero que enviarían, obviamente, pero también porque cuando las personas abandonan su país para irse a otro ello crea conexiones comerciales que permiten mejorar al país de origen. Esto es algo que podemos ver con el caso de Puerto Rico. Desde 1902 Puerto Rico tiene fronteras abiertas con los Estados Unidos. Hoy cerca de la mitad de los nacidos en Puerto Rico emigra a los Estados Unidos. Pues bien, antes de 1902 Puerto Rico era otra isla pobre del Caribe, hoy es su parte más rica.  Luego parece que las fronteras abiertas con los EE. UU han sido realmente buenas y que le ha brindado inversiones, turismo y conexiones comerciales. 

 

Además, se ha observado que las facilidades migratorios empuja a los peores gobiernos, acostumbrados a ver a sus ciudadanos como meros recursos, a mejorar su comportamiento para evitar que su gente se vaya (a menos claro que se decidan a convertir el país en un gigante estado carcelario, como ha sucedido en Corea del Norte). 


  

-¿Algún comentario final?

 

Cuando estuve en España dando una charla dije que se trata de un país que tiene más que ganar de las fronteras abiertas que casi cualquier otro país: existen más de mil millones de personas en la Tierra que hablan español y son culturalmente similares a los españoles, por lo que están listas para ser miembros productivos de la sociedad tan pronto como puedan entrar.  

 

Al estar en España, te das cuenta de lo vacío que está el país, de la poca gente que tiene, de cuánto espacio hay para construir nuevas ciudades masivas, cuántas oportunidades hay para que surjan nuevos negocios... ¡si solo pudieran conseguirse a la gente! 

 

Además, España también tiene un gran problema con respecto a la demografía; incorporar nuevos trabajadores jóvenes sería genial para ello. Mi lema sería: "dame 20 años de fronteras abiertas en España, y yo te daría la economía más grande de Europa".

 

 

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