Reflexiones sobre la eugenesia (III): M. Sandel contra la perfección

 Steve Barker @amaitu

 

 

Tal y como comentábamos en entradas anteriores (aquí y aquí) pueden distinguirse las prácticas eugenésicas en función de si pretenden curar o aliviar una dolencia, o si pretenden ir más allá, y obtener alguna clase de mejora o perfeccionamiento. Y es que si bien es cierto que incluso en su forma curativa la eugenesia genera muchas suspicacias, cuando pasamos al segundo caso el rechazo se encarniza exponencialmente. Así, a principios del 2019, el Comité de Bioética de España se pronunciaba en los siguientes términos:  

 

Que, si bien el empleo de dichas técnicas [ingeniería genética] en el ámbito estrictamente curativo no está exento de problemas éticos, su uso con fines directos o indirectos de mejoramiento (la mera biología o ingeniería perfectiva), [...] es absolutamente rechazable e inadmisible, bajo las exigencias del valor esencial de la dignidad e igualdad de los seres humanos, al constituir un mero programa eugenésico [...]” [1]

 

No obstante, ¿de qué modo exactamente podría lesionar la dignidad o igualdad de los seres humanos que se manipulara el genoma de un embrión para que la futura persona que fuera a originarse gozara de atributos positivos que de otra manera no habría tenido? A responder esta pregunta se encamina Contra la perfección” (2015, ed. Marbot) uno de los ensayos recientes del aclamado M. Sandel en el que, con la claridad y fluidez que le caracteriza, propone (al menos) las siguientes seis razones en contra de lo que denomina “la ética del perfeccionamiento”:

 

1) Debemos tratar a los hijos como dones, y no como objetos de nuestra voluntad.  “Tratar a los hijos como dones es aceptarlos tal como son, no como objetos de nuestro diseño, o productos de nuestra voluntad, o instrumentos de nuestra ambición. [...] la paternidad nos enseña, más que ninguna otra relación humana, lo que el teólogo William F. May llama la apertura a lo recibido ( p. 92)”

 

2) El querer dominar “el misterio del nacimiento” es indeseable porque “corrompe la crianza como práctica social gobernada por normas de amor incondicional” además de manifestar “una actitud de control y dominio que no reconoce el carácter de don de las capacidades y los logros humanos (p.137)” 

 

3) “La aspiración de perfeccionar a los propios hijos puede llevar a algunos padres a expresar y adoptar actitudes contrarias a la norma del amor incondicional” (p.95). Esto es, puede incitar a los padres a incurrir en formas de “hiper parenting”, bajo las que tiranizan a sus hijos exigiéndoles más y más sin descanso. 

 

4) Aspirar a dominar las características de nuestros hijos nos convierte en personas poco humildes y contrarias a todo aquello indomable. “Un mundo como el de Gattaca [una película de ciencia ficción donde la eugenesia perfectiva es la normal], donde los padres y las madres estuvieran acostumbrados a especificar el sexo y los rasgos genéticos de su progenie, sería un mundo hostil a todo lo que escapa a nuestro control, en otras palabras, una comunidad cerrada. (p.140)”.

 

5) La ingeniería genética multiplicaría la responsabilidad de los padres a la hora de tener un hijo. Los cargaría con toda una serie de responsabilidades –el diseñar adecuadamente- que antes no tenían.

 

6) Asimismo, minaría la solidaridad entre las personas pues es gracias a que las personas podemos reconocer que nuestra riqueza depende en parte de la suerte que hemos tenido en la lotería genética que estamos abiertos a compartir con aquellos que no han tenido tanta suerte. “La meritocracia, menos contenida por el azar, se volvería más exigente, menos compasiva. (p.146)”

 

Pues bien, ¿qué decir al respecto? ¿Consigue Sandel deslegitimar efectivamente este deseo prometeico de sobreponerse a los límites que la naturaleza impone? Veámoslo. 

 

1) Si tal y como afirma Sandel tuviésemos que estar abiertos a lo recibido, y aceptar las cosas tal y como vienen, entonces -cabría objetar- también deberíamos quedarnos de brazos cruzados ante la enfermedad. Consciente de esta dificultad Sandel se anticipa y aclara que existe una importante diferencia entre curar y mejorar (que, a su vez, serviría para separar entre la eugenesia curativa y la perfectiva). Así, sostiene que “La razón es que la medicina está gobernada, o al menos guiada, por la norma de restaurar y preservar las funciones humanas naturales constitutivas de las salud (p.93)”. No obstante, la relevancia de esta distinción no es en absoluta clara pues presupone que lo natural es en sí mismo deseable –”un don”- y que las actuaciones “anti-naturales” solo deben encaminarse a restaurar el estado natural de las cosas algo que, sin necesidad de extenderse, constituye una asunción falaz. 

 

2) Similarmente es falso que hacer lo posible para favorecer a los hijos tenga ningún efecto corruptor ni suponga un ánimo dominar. Al contrario, es una a expresión palmaria de amor. Un amor que, contrariamente a lo que sostiene Sandel, no deviene menos incondicional al buscar el beneficio del hijo. En efecto, que vayas o debas querer por igual a tu hijo sea como sea no excluye que, en su propio beneficio, pretendas lo mejor para él. De hecho Sandel acepta que “los padres tienen un deber de promover la excelencia de su hijo (p.96)” aun cuando critica que este “amor-transformador” debe equilibrarse por el “amor-aceptador” pues “el amor-transformador, sin amor-aceptador, comienza estimulando y termina rechazando” (p.96). Ahora bien, ¿por qué este equilibrio debería excluir las distintas técnicas eugenésicas? ¿Por qué no puede conseguirse este equilibrio dentro de la eugenesia? Al fin y al cabo las técnicas eugenésicas no se distinguen cualitativamente de otras tantas prácticas más rudimentarias con la que los padres intentan mejorar o perfeccionar a sus hijos: desde los castigos a las clases particulares de inglés. ¿Puede la existencia de estas herramientas de mejora corromper la crianza? Sí sin duda, pero este es un peligro que se puede predicar por igual de todas las medidas mejorativas y no solo de las de corte eugenésico. En definitiva, ampliar el margen de mejora o la naturaleza de este margen abre nuevas posibilidades al abuso -al desequilibrio entre ambos amores- pero también abre la puerta para el mayor bienestar y prosperidad de los hijos. La eugenesia mejorativa, como cualquier otra herramienta análoga -la dieta, la educación, el entrenamiento...- puede usarse para el bien o para el mal, sin que pueda considerarse que en sí misma alberga ningún valor concreto. 

 

 3) En este sentido, acierta Sandel cuando denuncia las actitudes de no pocos padres obsesionados con convertir a sus hijos en superhombres o supermujeres, sometiéndolos para ellos a presiones y exigencias del todo inaceptables y psicológicamente devastadoras. Ahora bien, y como decíamos, que ese deseo positivo puede pervertirse no excluye que pueda canalizarse prudentemente. Con o sin eugenesia perfectiva habrá familias demasiado exigentes, familias indulgentes, y familias equilibradas. Si no estamos en contra de las escuelas de élite por mucho que eso pueda incentivar el “hiper parenting”, tampoco debemos hacerlo con la ingeniería genética. De nuevo, sí, sin duda, la eugenesia abre la puerta a nuevas formas de hiper parentig, pero como también lo hacen el descubrimiento de dietas, entrenamientos o formas de estudio más eficaces. Unos descubrimientos con los que algunos padres sabrán canalizar sabia y prudentemente los talentos de sus hijos y que otros, con o sin eugenesia, malograran. 

 

4) Asimismo, el vínculo que pretende Sandel entre la eugenesia y la falta de humildad no es tal. Ser humilde consiste en conocer las propias limitaciones, en no creerse más de lo que realmente se es. No hay nada de malo en ansiar el progreso y la mejora, y en querer que las próximas generaciones disfruten de todo aquello que a uno le ha estado privado. O dicho de otro modo, aquello contra lo que lucha la eugenesia no es contra “lo que no podemos dominar”, sino contra lo imperfecto. Lo que mueve a los defensores de estas prácticas no es un deseo de control, sino un deseo de progreso. De nuevo, si fuera cierto que la “apertura [a lo imprevisible] es una actitud que merece ser fomentada, no sólo en las familias sino en el mundo en general (p.140)”, o si fuera positivo “aceptar lo inesperado, a vivir con la disonancia, a dominar el ansia de control (p.140)” entonces no se ve porque no deberíamos también cerrarnos a cualquier otro don de la ciencia y la tecnología con los que la humanidad ha dominado lo inesperado. Vaya, bajo esta perspectiva repasar el parte meteorológico antes de salir de casa debería percibirse como un acto de soberbia prometeica totalmente disolvente para la convivencia social. 

 

5) Por supuesto. A día de hoy los padres “solamente” cargan con la responsabilidad de criar adecuadamente a sus hijos. Con el advenimiento de la eugenesia esa responsabilidad empezaría mucho antes del nacimiento. ¿Qué problema hay con ello? Quien crea que esa es una carga demasiado pesada que se abstenga de tenerla. ¿Acaso vamos a privar a las generaciones futuras de tantos beneficios a fin de que los padres “no se sientan tan presionados”? Reparemos en lo siguiente: también se ampliaron los márgenes de responsabilidad parental cuando se comprendió más exactamente el modo en que el estilo de vida de la madre podía influir en el correcto desarrollo del feto. Sin embargo, es evidente que este nuevo espacio de responsabilidad -esta presión extra o esta nueva carga- no conlleva que los descubrimientos que la permitieran fueran indeseables. 

 

6) Falso o cuanto menos muy dudoso. En primer lugar porque los “bebés de diseño” –que luego se harían adultos- seguirían sin poder imputar la totalidad de su éxito a su esfuerzo individual. Pues las cualidades biológicas que les habrían ayudado a conseguirlo seguirían sin ser “cosa suya”, sino de sus padres. Que el papel que antaño jugaba la lotería biológica ahora lo puedan jugar nuestros mayores no nos hace más responsables de nuestra situación; tanto hoy como ayer construiremos nuestro éxito o fracaso sobre una base que nos ha venido dada externamente. Al azar de haber nacido así o asa se le sumará el azar de haber tenido unos padres así o asá. Un tándem que, de otra parte, ya existe hoy en día pues el modo en que nuestros padres nos eduquen y formen ya juega un papel muy determinante en nuestro futuro exitoso o fracasado. Y en segundo lugar porque la solidaridad no se base en que “mi éxito ha sido fruto del azar biológico” sino en que otros, sin que sea culpa suya, no tienen lo que necesitan. Una situación que, con o sin ingeniería genética, se seguiría dando, desafortunadamente. Un hombre "hecho a sí mismo" completamente, -un hombre que como el Barón de Münchhausen se tira del pelo para ir hacia arriba, una hombre que es causa sui- también debe pagar impuestos. 

 

¿Cuál es la diferencia entre curar y mejorar? En la curación se presupone la existencia de un orden preexistente, normal o natural del que, por un accidente o enfermedad, se ha apartado uno. De ahí que en medicina sean tan habituales conceptos como ‘re-parar’, ‘re-generar’, ‘re-construir’, ‘re-staurar, ‘re-stituir’ etc. Sin embargo, en la medida en que ese orden normal o natural carece en sí mismo de valor, la distinción sobre la que el debate se articula -curar vs mejorar- se muestra moralmente irrelevante. En efecto, mientras la naturaleza humana no sea un fin en sí mismo, su perfeccionamiento o incluso su superación serán fines del todo legítimos. 

 

[1] El fragmento citado continuaba apelando a principio de prudencia. No obstante, en la medida en que el argumento de la prudencia sería de otra naturaleza e independiente del primero, el relativo a la dignidad e igualdad, no es relevante en este momento traerlo a colación. 




 

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Please reload

Buscador

Entrevistas

Qué opinan las voces más destacadas sobre los asuntos más candentes.s

Series

Diversos temas tratados con mayor profundidad y extensión en formato de series de artículos monotemáticos

colabora.jpg

Si quieres quieres criticar o complementar este texto, si no compartes su perspectiva, no lo dudes, haznos tu propuesta a la redacción.

¿En desacuerdo con este artículo?

Please reload

Revista Libertalia

Filosofía y Humanidades

  • Twitter - Revista Libertalia
  • Facebook - Revista Libertalia
  • LinkedIn - Revista Libertalia
  • SoundCloud - Revista Libertalia

Revista Libertalia es un proyecto sin ánimo de lucro ni línea editorial centrado en la filosofía y las humanidades.

 

Nuestro objetivo es promover la reflexión seria y profunda entre gente joven de dentro y fuera de la academia, tratando los diversos temas de forma compleja, pero con un lenguaje claro y directo.

 

Si estás interesado en colaborar con nosotros no lo dudes, enviándonos tus textos; nuestro equipo estará a tu disposición para acompañarte en el proceso de edición y publicación;  o bien ayudándonos a financiarnos a través de Patreon. 

Recibe la Newsletter