Reflexiones sobre la eugenesia (II): El argumento expresivo

DESIGNECOLOGIST @designecologist

 

Una de las líneas más habituales en contra la eugenesia curativa o del aborto eugenésico es el llamado “argumento expresivo” (Benetar, 2006). En opinión de diversos autores el rechazo paterno de determinados embriones portadores del atributo X, o el aborto de determinados fetos portadores del atributo X expresan rechazo y menosprecio hacia todas aquellas personas que tienen el atributo X. Realizar estas prácticas es como si los padres dijeran a todos los portadores del atributo X: “es mejor no existir que ser como tú” (Wendell, 1996) o “no queremos gente como tú” (Saxton, 2000). En un sentido similar Asch (2000) sostiene que esta clase de prácticas ponen de manifiesto un vicio muy extendido y pernicioso: juzgar una persona o su vida (presente o futura) en base, únicamente, a una de sus características. Un análisis limitado de la persona por el que se confunde la parte por el todo reduciendo a un ser humano a uno de sus muchas características. 

 

Son tres los errores que, a mi juicio, conlleva este argumento. En primer lugar es dudoso que la realización de estas prácticas exprese nada en particular. Sin duda puede que medidas eugenésicas como las mencionadas sugieran en un tercero determinada idea, o que esa idea pueda ser deducida como el motivo que lleva a realizarla. Ahora bien, y en segundo lugar, incluso si fuera cierto que actuar en base a una idea expresara esa idea –de forma que constantemente estuviéramos expresando cantidad de mensajes- no es cierto que quien realice estas prácticas piense necesariamente ninguno de los mensajes o ideas antes descritos. Tal y como señalan de Lorsa y Gascón (2008) una pareja que evitara tener un hijo con la características X perfectamente podría tener en mente algo del tipo “nosotros en particular no nos vemos capacitados para criar a una persona con el atributo X”, esto es, un pensamiento que de ningún modo prejuzga lo que deban hacer los demás o cuál sea el valor o naturaleza de ese atributo X. En este sentido se equivoca también Asch al pensar que un aborto eugenésico a un embrión con la característica X conlleva necesariamente los juicios simplistas que él les achaca o presupone. Y es que es totalmente compatible el pensar que tener la características X no predeterminar el futuro de una persona con pensar que, por regla general, la posesión de X es indeseable.  Es decir, un aborto de esas características bien podría “significar” –si es que aceptamos que los actos así significan nada- que, ceteris paribus, una vida con X es más complicada que sin X y que, pudiendo tener cualquier otro hijo, es preferible procurar que no nazca una persona con X. ¿Implica eso que deba menospreciarse o considerarse menos a la persona que cargue con el atributo X? Obviamente no. También se invierten millones públicos y privado en la lucha contra el cáncer sin por ello sugerir que se lucha contra los enfermos de cáncer [1]. 

 

Y en tercer lugar, y más importante, el argumento expresivo no es convincente porque una persona –o una pareja- tiene todo el derecho a tener la ideas que Wendell, Saxton y Asch critican y a actuar conforme a ellas en su vida privada (i.e mientras con ello no vulneren los derechos ajenos). ¿Por qué no podría uno pensar que determinadas vidas son indignas de ser vividas y, en consecuencia, abstenerse de concebir hijos que la fueran a tener? Sí, sin duda, puede que su pensamiento sea molesto u ofensivo para terceras personas (cuando llegan a conocerlo indirectamente); puede que sea incluso un pensamiento erróneo y moralmente deficiente. Pero eso de ningún modo conlleva que uno tenga el deber de abstenerse de tener esas ideas o de actuar en su vida privada de acuerdo con ellas. En efecto, puede que unos padres se equivoquen al pensar que es mejor no existir que vivir con el atributo X, pero mientras ese pensamiento particular no los lleve a imponer o violentar un tercero, serán libres de actuar al amparo del mismo y organizar su vida sexual. [2]

 

Quizás la forma más fácil de verlo sea pensando en casos más extremos. Por ejemplo, ¿qué  decir de los existencialistas franceses o de los filósofos antinatalistas como el ya citado Benetar? Para los primeros toda vida humana es absurda y patética, siendo el suicidio la más valiente de las opciones. Para los segundos ninguna vida compensa y es mejor abstenerse de tener hijos y obligarles así a vivir en este mar de lágrimas. Pues bien, si el argumento expresivo fuera sólido significaría que estos pensadores nos estarían insultando gravemente a todos y tendría la obligación moral de cesar en su empeño filosófico. ¿Acaso es eso sostenible? No cabe duda de que sería muy maleducado y desconsiderado acercarse a una persona y decirle algo como: “antes morirme que llevar una vida como la tuya”. Pero eso no implica que uno no tenga derecho a pensarlo y a actuar en consecuencia en su esfera privada mediante el suicidio, mediante la abstención de tener hijos, o mediante cualquier otra técnica eugenésica más sofisticada. Al contrario, la naturaleza eminentemente íntima o privada de esta clase de actos -cuándo abortar, qué donante escoger etc.- hace que consideraciones como las expuestas por Wendell o Saxton no puedan ser convincentes, pues los límites de lo expresable solo tienen sentido en el discurso público, o cuanto menos, el que se hace “de puertas para afuera”. 

 

Pensemos sino en otra práctica eugenésica: la selección de parejas. ¿Acaso no podía un racista limitarse a reproducirse con personas de su misma raza? Parece evidente que sí. ¿Podría argumentarse que con su selección de parejas estaría expresando un “mensaje de odio”? Seguramente. Sin embargo, la naturaleza claramente privada de sus actuaciones le ampararía. Quien tendría un deber sería, no el racista, sino el tercero ofendido, que obligado a soportar el mensaje ofensivo o insultante que creyese percibir del actuar racista de un tercero. 

 

Tan es así que si los comportamientos que expresaran o pudieran dar a entender que tener el atributo X es indeseable fueran inmorales por insultantes, entonces deberían ser inmorales aquellas investigaciones destinadas a curar o paliar la condición X. Es más, debería tacharse de inmoral el que, por ejemplo, una persona con la minusvalía X se sometiera a un tratamiento que le prometiera la eliminación de X. Claramente no es así, luego el argumento expresivo no funciona.

 

 

[1] Los defensores de esta clase de argumento podrían no aceptar la analogía al entender que el cáncer no es comparable con otros atributos por los que se aborta, como la sordera o el síndrome de Down. Es decir, que así como el cáncer sí es un atributo negativo, no lo es la sordera o el síndrome de Down. Evidentemente estas afirmaciones serían controvertidas. No obstante, y para el caso, lo realmente importante es que la analogía es capaz de mostrar que un actitud negativa hacia un atributo no implica un actitud negativa para el titular de ese atributo.

 

[2] Naturalmente cabe interpretar que un aborto supone un caso claro de violencia: causar la muerte de una persona inocente. Ahora bien, de adoptarse por esta posición el aborto eugenésico sería inmoral, no por lo que expresaría, sino en tanto que homicidio. 

 

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Please reload

Buscador

Entrevistas

Qué opinan las voces más destacadas sobre los asuntos más candentes.s

Series

Diversos temas tratados con mayor profundidad y extensión en formato de series de artículos monotemáticos

colabora.jpg

Si quieres quieres criticar o complementar este texto, si no compartes su perspectiva, no lo dudes, haznos tu propuesta a la redacción.

¿En desacuerdo con este artículo?

Please reload

Revista Libertalia

Filosofía y Humanidades

  • Twitter - Revista Libertalia
  • Facebook - Revista Libertalia
  • LinkedIn - Revista Libertalia
  • SoundCloud - Revista Libertalia

Revista Libertalia es un proyecto sin ánimo de lucro ni línea editorial centrado en la filosofía y las humanidades.

 

Nuestro objetivo es promover la reflexión seria y profunda entre gente joven de dentro y fuera de la academia, tratando los diversos temas de forma compleja, pero con un lenguaje claro y directo.

 

Si estás interesado en colaborar con nosotros no lo dudes, enviándonos tus textos; nuestro equipo estará a tu disposición para acompañarte en el proceso de edición y publicación;  o bien ayudándonos a financiarnos a través de Patreon. 

Recibe la Newsletter