Reflexiones sobre la eugenesia (I): Introducción

Alex Hockett @ahock


La palabra ‘eugenesia’ está cargada de fuertes connotaciones negativas, y con razón. Lo que primero se le viene a uno a la mente es el régimen nazi que, como parte de su “plan para la mejora de la raza aria”, esterilizó forzosamente a decenas de miles de personas y asesinó a otras tantas. Atrocidades que, no obstante, no fueron exclusivas de los germanos. Países como Estados Unidos y Canadá también esterilizaron forzosamente a varios miles de personas durante el siglo pasado llevados por cierta forma de darwinismo social. Testimonio de excepción de este pensamiento fue el genial Tesla que, sin embargo, sucumbió a esta perniciosa ideología:

 

"The year 2100 will see eugenics universally established. In past ages, the law governing the survival of the fittest roughly weeded out the less desirable strains. Then man’s new sense of pity began to interfere with the ruthless workings of nature. As a result, we continue to keep alive and to breed the unfit. The only method compatible with our notions of civilization and the race is to prevent the breeding of the unfit by sterilization and the deliberate guidance of the mating instinct. Several European countries and a number of states of the American Union sterilize the criminal and the insane. This is not sufficient. The trend of opinion among eugenists is that we must make marriage more difficult. Certainly no one who is not a desirable parent should be permitted to produce progeny. A century from now it will no more occur to a normal person to mate with a person eugenically unfit than to marry a habitual criminal" (Nikola Tesla, 9 de febrero de 1935, en la revista "Liberty") [1]

 

Sin embargo, este pasado truculento no debería nublar nuestro juicio y motivar un rechazo general a esta práctica. Aun cuando en la historia reciente la eugenesia haya ido de la mano de la violencia o la imposición estatal, es posible otra forma de eugenesia -del griego ‘buen’ ‘nacer’- conocida como ‘eugenesia liberal’ en oposición a la ‘eugenesia autoritativa’ alejada de cualquier pensamiento racista o darwinismo social (Agar, 2004). “Liberal eugenics would be based upon individual free choice, pluralist values, and up-to-date scientific understanding of genetics and epigenetics. Furthermore, advocates of liberal eugenics aim to be sensitive to the effects of problematic but deeply entrenched social problems (e.g., racism, sexism, heterosexism) on individual choice. Authoritative eugenics programs, in contrast, were coercive state programs designed to promote social goods, and were based on problematic assumptions about hereditability”. [2]

 

Así pues, del mismo modo que el uso injusto por parte del nazismo de la eutanasia -del griego ‘buen’ ‘morir’- no debería llevarnos a rechazar cualquier forma de asistencia a la muerte, el ilegítimo uso que le dieron a la eugenesia tampoco debería llevarnos a rechazarla de plano. Precisamente, lo que esta serie pretenderá será reflexionar con algo más de sosiego y detalle sobre la moralidad de la eugenesia, a fin de distinguir lo que hay de acertado y erróneo en las discusiones al respecto con la intención de evidenciar que, con las precauciones y matices que se irán planteando, no habría porqué oponerse a la misma.

 

Podemos organizar los tipos de eugenesia liberal en función de dos grandes variables. Los fines y los medios. De acuerdo con los fines podría distinguirse técnicas eugenésicas destinadas a curar o perfeccionar. Y de acuerdo con los medios las técnicas eugenésicas se distinguiría entre el diseño y la selección. En el grupo del diseño encontraríamos, de menor a mayor sofisticación técnica:

 

-Realizar el acto sexual de determinada forma o tiempo. Aun cuando se asuma que la eugenesia es una práctica relativamente reciente lo cierto es que, en una forma u otra, se ha practicado o intentado practicar desde antiguo. Jugar a ser Dios es algo tan antiguo como el hombre. Así, Aristóteles creía que si los varones se ataban el testículo izquierdo antes de tener sexo, entonces tenían muchas más posibilidades de concebir un varón. Hoy en día se habla del “método Shettles y Rorvik” según el cual podría influirse en el sexo del futuro bebé alineando la momento de la concepción con determinado punto del ciclo menstrual femenino.

 

-Realizar alguna actividad antes o después de la concepción con capacidad para influir en las características del futuro hijo. Por ejemplo, de acuerdo con el “método Baretta” en función de la dieta que la mujer siga en el trimestre anterior al embarazo se aumentará la posibilidad de concebir a un varón o una mujer respectivamente. Similarmente, hace unos pocos años era habitual el creer en el llamado “el efecto Mozart” según el cual “ponerle Mozart al bebé” mientras aún estaba en el útero contribuía a su desarrollo cognitivo.

 

-Manipulación genética directa mediante ingeniería genética. Una técnica que, si bien hoy están en pañales, no cuesta imaginar que mejoren mucho en poco tiempo. Véase a este respecto el reciente artículo de Nature volumen 548, del 24 Agosto de 2017, donde se expone el primer caso de edición genética en embriones humanos no implantados a los que se les consiguió –supuestamente- liberar de una enfermedad congénita gracias a la manipulación genética.

 

Dentro de las medidas de diseño encontraríamos, también de menor a mayor sofisticación técnica:

 

-La elección de una pareja sexual en base a sus características. Sería como el chiste aquel según el cual Marilyn Monroe le propuso de tener un hijo a Albert Einstein con la idea de que saliese tan guapo como ella y tan listo como él, a lo que Einstein dijo que no, temiendo que saliese tan feo como él y estúpida como ella. Se trata, en definitiva, del tipo eugenésico que desde antiguo ha usado la humanidad para mejorar sus cultivos y animales.

 

-La elección de un donante de esperma u óvulos en base a sus características. Actualmente existen diversas empresas dedicadas a poner en contacto a donantes y demandantes. Un ejemplo sería el portal web www.co-padres.net donde se te anima a “¡encontrar a tu donante!”. Años atrás saltó la polémica en Estados Unidos ante la oferta de 50.000 dólares a una “donante” de óvulos que midiera más de 1,77, fuera atlética, tuviera un historial médico impecable y hubiera obtenido más de 1400 puntos en el SAT, uno de los exámenes de selectividad de las universidades americanas.

 

-El aborto selectivo. Una vez el feto ya ha sido concebido se le somete a varios exámenes médicos para saber algunas de sus cualidades futuras y, en función del resultado, se puede decidir si interrumpir el embarazo. El ejemplo más habitual de esta práctica eugenésica en occidente son los abortos de fetos que desarrollarán síndrome de Down. En China fueron casi la norma durante muchos años para evitar el nacimiento de niñas.

 

-La elección del embrión a implantar en el útero. En los procesos de reproducción artificial mediante fecundación in vitro se acostumbran a crean diversos embriones de los que se escoge a alguno o algunos para implantar en el útero materno. No obstante, es posible analizar estos embriones mediante la técnica conocida como “diagnóstico genético preimplantacional” para, además de descubrir  su estado de salud presente y futura, conocer otras características tales como el sexo o el color de los ojos. Una técnica que ha venido a posibilitar los denominados críticamente "bebés a la carta".

 

Como decíamos, el objetivo de esta serie será reflexionar sobre la eugenesia desde un punto de vista filosófico, intentando superar muchos de los prejuicios que la envuelven y la respuesta visceral que genera en muchos. En este sentido puede que lo más iluminador sea considerar lo antiguo y arraigado de esta práctica, aun cuando solo sus formas más tecnológicas sean tan mal vistas. En efecto, a la hora de investigar la legitimidad de todas estas actividades debe tenerse muy presente cuan inocuas nos parecen muchas de sus manifestaciones. Esto es, si nos parecería aceptable que una pareja siguiera las extrañas recomendaciones de Aristóteles, que una mujer embarazada acercara su vientre al altavoz, o que Einstein rechazara a Marilyn por miedo a engendrar hijos muy feos, entonces deberíamos aceptar tantas otras prácticas análogas.

 

 

 

[1]https://www.smithsonianmag.com/history/nikola-tesla-the-eugenicist-eliminating-undesirables-by-2100-130299355/

[2] Goering, Sara, "Eugenics", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2014 Edition), Edward N. Zalta (ed.), <https://plato.stanford.edu/archives/fall2014/entries/eugenics/>.

 

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