La democracia en Atenas (II): apogeo y caída

10/05/2019

AussieActive @aussieactive


Pericles y la democracia radical

 

Si con alguien debemos relacionar la democracia en el mundo griego es con Pericles, importante abogado, orador y estratega ateniense. Con sus reformas contribuyó a convertir a Atenas en un modelo de ciudad donde los propios ciudadanos organizaban sus asuntos, mientras contribuía a desarrollar su prosperidad económica y militar. A partir de este momento, se debe hablar de este periodo como democracia radical, debido a que el poder político se entregó al pueblo con más fuerza que nunca a través de diversas instituciones de carácter muy participativo[1]. Sin duda, supone una experiencia política más cercana a nuestra idea de democracia que cualquier otro régimen antiguo.

 

Dos fueron los principales objetivos de Pericles, consistentes en aumentar aún más la participación política del demos dentro del gobierno de la ciudad y reconstruir la ciudad, que había sido destruida tras los enfrentamientos con los persas[2]. Para esto último, trasladó el Tesoro de la Liga de Delos a Atenas (año 454 a.C.), utilizando los fondos allí guardados para financiar parte de la construcción del Partenón y otras grandes obras, que convirtieron a la polis en un modelo para el resto de Grecia[3].

 

 Figuras 3 y 4. Vista de la Acrópolis de Atenas desde diferentes perspectivas. Fotografías de la autora.

 

Las reformas llevadas a cabo por Pericles trajeron consigo más igualdad y participación política, dando opción de voto a los ciudadanos más pobres. De esta forma, el ciudadano, al estar implicado con el gobierno de la ciudad hacia que prevaleciesen los intereses comunes antes que los suyos. Por ello, este nuevo sistema político comenzó a ser conocido como “democracia”, derivado precisamente de la palabra demos. Se consiguió el acceso a las magistraturas superiores, principalmente a los cargos de arconte e intendente, para las clases más pobres de la ciudad que empezaban a poder participar denle el gobierno de forma plena[4]. Y precisamente para ayudarlos a participar en política hizo que se aprobase la institución de la mistoforia, por la cual se otorgaba una retribución económica a todos aquellos que ejerciesen un cargo público[5]. De esta forma, los ciudadanos desfavorecidos, que anteriormente no podían participar en el gobierno al carecer de riquezas y fortuna, comenzaron a dedicarse a la política cobrando un salario que les permitiese vivir mientras ejercían su cargo[6]. Igualmente, se modificó el sistema de elección de los magistrados usándose el método de la “prokrisis” consistente en la propuesta de candidatos por cada tribu para optar al arcontado. Asimismo, la ley comenzó a otorgar los mismos derechos a todos los ciudadanos, por lo que además de igualdad política comenzó a existir una de tipo jurídico[7].

 

Finalmente, en el año 451 a.C. Pericles promovió una ley por la que la ciudadanía quedaba restringida exclusivamente a aquellos que descendían de padre y madre atenienses. Esta medida, que podría parecer elitista y antidemocrática, realmente alentaba este sistema ya que favorecía a los ciudadanos más pobres desposados con mujeres atenienses, frente a aristócratas que realizaban sus matrimonios con personas de otras poleis[8].

 

Pese a todas las medidas tomadas por Pericles, el sistema democrático de Atenas tuvo muchas limitaciones. Formalmente, el sistema permitía la participación de todos los ciudadanos sin distinción en las tareas de gobierno, basando la elección mediante sorteo, la rotación de los cargos y funciones y la remuneración. Pero también existieron frenos institucionales que limitaban las responsabilidades políticas: antes ejercer el cargo, los magistrados se sometían a una especie de examen de aptitud que en ocasiones se utilizaba para depurar candidatos y al finalizarlo se revisaban todas las quejas hechas en su contra por si fuese necesario llevarle a juicio. Este tipo de límites, junto a otros, hizo que la democracia ateniense quedase en manos de reducidos grupos sociales[9].

 

La democracia establecida en época de Pericles trajo consigo una gran consternación para las demás ciudades-Estado de Grecia. Ello se observa muy bien en los escritos de Platón, quien consideraba que no todos los ciudadanos eran aptos para gobernar y participar de la vida política de su ciudad. Argumentaba que del mismo modo que para comandar un barco no se consulta a toda la tripulación sino que se busca alguien con conocimientos expertos sobre navegación, la dirección de la ciudad también debía encomendarse a aquellos con sabiduría suficiente.  Si el bien y la justicia no eran una cuestión relativa y subjetiva –tal y como sostenían los sofistas- entonces la política no podía convertirse en un concurso de popularidad. Así, consideraba que el orden y la estabilidad del gobierno no era compatible con las ideas de libertad e igualdad políticas de los ciudadanos que se propugnaba desde Atenas en ese momento. Sin duda alguna, las ideas de Platón son un buen reflejo del sentir de la mayoría de los vecinos de Atenas ante el desarrollo de su democracia.

 

La muerte de Pericles trajo consigo un nuevo cambio dentro de la historia política de Atenas. A partir de este momento, los nuevos líderes de la ciudad salieron de familias pertenecientes a sectores populares de la población, en detrimento de la antigua aristocracia. Estas personas fueron las que, a partir de entonces, dominaron la Asamblea, llevando a cabo la política de la ciudad[10]. Sin embargo, al final de la Guerra del Peloponeso (431- 404 a.C.) -que enfrento a Atenas con Esparta y cuya victoria desplazaría la hegemonía ateniense-, el demos ateniense ya no busca consensos con la aristocracia, puesto que considera que la polis debe estar a su servicio y no al revés. Poco a poco, comenzaron los conflictos entre ambas clases sociales que terminaron con el gobierno de Filipo II, momento en el que la experiencia democrática encontró su fin en Atenas[11].

 

Aunque esta forma de democracia es muy diferente de la que conocemos actualmente, supone la primera experiencia real que permitía la participación de todos los ciudadanos dentro del gobierno de la ciudad a través de la elección de sus líderes políticos. Evidentemente, no se puede comparar a nuestro sistema actual, ya que los atenienses solo consideraban como ciudadanos a los varones libres nacidos en la ciudad, pero supuso el primer intento de conseguir una igualdad política plena entre estos, sin excluir a nadie por criterios de riqueza o clase social. Sin duda alguna, Atenas sentó los precedentes para que las democracias contemporáneas hayan podido desarrollarse hasta el nivel en que son conocidas hoy.

 

 

 

 

 

[1]ÁLVAREZ GARCÍA, H. (2009) “Las instituciones políticas de la democracia ateniense”. Revista de Derecho UNED, número 4, pp. 13-14.

[2]ROCHE CÁRCEL, J.A. (2013) “La frágil construcción de la democracia en la Grecia Antigua”. Res Publica: Revista de Filosofía Política, número 30, p. 25.

[3]BRAVO, G. (2005) Historia del mundo antiguo. Una introducción crítica, Alianza Editorial, p. 259.

[4]ÁLVAREZ GARCÍA, H. (2009) “Las instituciones políticas de la democracia ateniense”. Revista de Derecho UNED, número 4, p. 31.

[5]ÁLVAREZ GARCÍA, H. (2009) “Las instituciones políticas de la democracia ateniense”. Revista de Derecho UNED, número 4, p. 34.

[6]BRAVO, G. (2005) Historia del mundo antiguo. Una introducción crítica, Alianza Editorial, p. 260.

[7] HERMOSA ANDÚJAR, A. (2000). “Pericles y el ideal de la democracia ateniense”. Res Publica, número 5, pp. 48-49.

[8]BRAVO, G. (2005) Historia del mundo antiguo. Una introducción crítica, Alianza Editorial, p. 259-260.

[9]BRAVO, G. (2005) Historia del mundo antiguo. Una introducción crítica, Alianza Editorial, p. 262.

[10]MARTINO, A.B. (2002) “Palabra, democracia y poder en la antigua Atenas”. Invenio, p. 60.

[11]ROCHE CÁRCEL, J.A. (2013) “La frágil construcción de la democracia en la Grecia Antigua”. Res Publica: Revista de Filosofía Política, número 30, p. 34.

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