Una defensa del sistema de pensiones: Charla con Luis Recuenco

Matthew Bennett @mbennettphoto

 

Hoy charlamos con Luis Recuenco profesor de Ciencias Políticas en la UPF y Gerontólogo Social

 

 

-¿Cómo describirías nuestro sistema de pensiones?

 

Se trata de un sistema de reparto, basado en un principio de solidaridad intergeneracionalen el que los trabajadores y empresarios cotizan para pagar las pensiones de los jubilados del momento.

 

 

-Por tanto, lo que cada mes aporta los ciudadanos para la seguridad social no es un ahorro para el día de mañana, sino que sirve para pagar a los pensionistas existentes en el momento.

 

Exacto, lo que en términos prácticos se traduce en que siempre habrá pensiones, porque en una economía de mercado siempre tendremos personas trabajando para pagarlas. Existe de este modo, como decía, un “pacto intergeneracional”. Es decir, actualmente, yo cotizo y pago las pensiones de los jubilados a cambio de que cuando me jubile otros trabajadores cotizarán y pagarán mi pensión.  

 

 

-Sin embargo, son muchos los que afirman lo contrario, que el sistema de pensiones no es sostenible. Que dada la situación laboral –cifras importantes de paro y trabajo precario- y demográfico –baja natalidad y alta esperanza de vida-la financiación del sistema será cada vez más difícil.

 

Pues lo cierto es que, en contra de lo que se afirma, las previsiones más rigurosas al respecto –en especial el Ageing Report de la UE- desmienten estas afirmaciones ya que el porcentaje que invertiremos en el futuro, considerando las dos últimas reformas, supondrá alrededor del 13% del PIB. Es decir, una cifra inferior a la que invierten hoy otros países de la UE como Italia, Francia o Austria. En el estudio anterior se consideran toda una serie de variables en materia laboral, demográfica y respecto a la evolución de la economía. Una economía como la española puede asumir un mayor gasto en el futuro. No olvidemos que España ya se posiciona como la decimotercera economía del mundo y la quinta de la Unión Europea. 

 

 

-Pero entonces, ¿cómo explicarías, entre otros, el informe de Melbourne Mercer Global Pension Indexque califica al sistema español como uno de los menos sostenibles (aun cuando reconoce sus virtudes a nivel de suficiencia, buen gobierno y comunicación)?

 

Insisto, todas estas cuestiones están adecuadamente detalladas en el Ageing Report. Es decir, con escenarios económicos muy conservadores, de crecimiento del 1,6% -cuando el crecimiento en el pasado ha sido muy superior, por encima de los dos puntos y medio- el gasto que puede suponer las pensiones será asumible

 

Todo este discurso “apocalíptico” que cada vez se oye más se basa en informes que se han equivocado estrepitosamente en el pasado. Es más, muchos de estos informes han estado financiados por entidades financieras interesadas claramente en sembrar la duda sobre los sistemas públicos de pensiones y así incentivar que la ciudadanía apueste por los planes privados.

 

 

-¿Sugieres entonces que esos informes son falsos o que infieren conclusiones incorrectas?

 

Diría que hierran en sus estimaciones. Y eso es algo que puede comprobarse si comparamos el rigor del Ageing Report y los estudios realizados por estas instituciones y financiados por entidades bancarias.

 

 

-¿Existe un “conflicto generacional”, una lucha estructural por los recursos entre jóvenes y mayores? ¿Se sobre invierte en la tercera edad (que vota masivamente) y se olvida los jóvenes (donde hay mayores cuotas de abstención)?

 

Esta idea del “conflicto intergeneracional” viene motivada inicialmente por un informe de la OCDE –recogido posteriormente por varios ThinkTanks- pero no creo que sea del todo adecuada. Y es que una cosa es que exista una desigual distribución de recursos y otra bien distinta que exista un conflicto o una lucha entre generaciones. Tan es así que lo que se invierte en España en pensiones es similar a la media europea de los 15, países con los que nos podemos comparar por nivel de riqueza.

 

 

- ¿Dirías que se invierte poco en jóvenes pero no por ello se gaste demasiado en mayores?

 

Así es. Se invierte poco tanto en jóvenes como en infancia, pero eso no significa que exista un conflicto. Significa que hay que invertir más en estos otros ámbitos.

 

Creo además que es muy importante destacar este tema porqué el conflicto que sí debería ponerse en el foco es –por mucho que ya no se usen estos términos- la lucha de clases. Es decir, lo que sí es evidente y donde deberíamos centrar nuestra atención es en el aumento constante de la desigualdad económica, que el capital se concentre en cada vez menos manos y en que las rentas del capital crezcan en detrimento a las rentas del trabajo. Un elemento que, además, tiene un claro impacto a nivel de pensiones: si cada vez más parte del PIB no proviene de las rentas del trabajo tendremos que hacer otro planteamiento fiscal.  Durante las últimas décadas, las rentas del capital han aumentado en detrimento de las rentas del trabajo en muchos países de la UE y especialmente en España.

 

 

-Sobre esta última cuestión: ¿habría algún problema en financiar el sistema de pensiones con cargo a otros ingresos públicos, y no solamente las cotizaciones? ¿Por qué no tener una “caja única” de dinero público y financiar desde allí lo que más falta hiciera en cada momento?

 

Hay países en la UE que financian parcialmente las pensiones con ingresos ajenos a las cotizaciones, por lo que es totalmente factible. Por ejemplo, en Dinamarca la pensión básica se financia con impuestos, en Finlandia las pensiones de viudedad y en Bélgica se puede utilizar el IVA para financiar las pensiones. De hecho, un miembro de un partido conservador implicado en el pacto de Toledo ha planteado gravar las rentas del capital si fuera necesario. Sería perfectamente factible en el futuro, si las cotizaciones no alcanzarán a pagar las pensiones se financiaran con otros impuestos. Entre otras razones porque la presión fiscal en España se sitúa muy por debajo de la media europea de los 15. Estamos hablando de más de siete puntos del PIB, es decir, más de 70.000 millones de euros.

 

Añadir además que uno de los motivos por los que existe el déficit en el sistema de las pensiones es la precariedad y los bajos salarios: según la OIT, descontando la inflación, desde el 2008 al 2017, los salarios se han reducido un 0,3%. En mi opinión este sería el problema más importante en relación a las pensiones. Un sistema de pensiones es un reflejo del mercado laboral.

 

 

-Podrías desarrollar más este punto. ¿Cómo podría actuar el poder público para aumentar los salarios? ¿Limitando los beneficios empresariales en pro de mayores sueldos?

 

Pues bien, así como se ha subido el salario mínimo recientemente, abogaría también por un cambio en el modelo productivo basado en una mayor inversión en I+D, nuevas patentes y en un aumento del tamaño de las empresas, que repercutiera en un aumento de los salarios.

 

Pensemos que en muchos países de nuestro entorno el salario mínimo (hasta hace bien poco) era casi el doble cuando nuestra productividad no es la mitad, ni tampoco lo es el coste de vida.

 

 

-¿Entonces sugieres que aquí los beneficios empresariales son mucho mayores, que aquí la plusvalía empresarial es mucho más alta?

 

No exactamente. Es cierto que, como decía, las rentas del capital están aumentando significativamente en España con respecto a las rentas del trabajo, pero las primeras incluyen otras variables que no son exclusivamente los beneficios empresariales.

 

Ahora bien, es evidente que el tema es más complejo; existen factores históricos, institucionales, de los países del Sur de Europa que también cuentan. Con ello no intento afirmar que nuestra pertenencia a una tradición del Sur de Europa nos impida prosperar económicamente y socialmente. Y por supuesto lo anterior no implica que ahora, de hoy para mañana, “obliguemos al conjunto de los empresarios a pagar más”. No, sería absurdo. Si tendría sentido aumentar el impuesto de sociedades a las grandes empresas ya que en España tributan, después de toda una serie de bonificaciones, por debajo del 10%.

 

Sostengo que es necesario un cambio progresivo del modelo productivo que sí repercuta en el aumento de los salarios. Y cuando aumentan los salarios el estado tiene más ingresos para invertir en I+D o en el Estado del Bienestar. Por ejemplo, en los servicios de atención domiciliaria a las personas mayores dependientes, en escuelas de infancia de 0 a 3 años o en reducir la pobreza infantil.  

 

-Mencionabas antes informes de la OCDE. Precisamente la OCDE ha criticado que las pensiones españolas sean mucho más altas que la media en los países de nuestro entorno: la tasa de reemplazo española se acerca al 80% cuando lo habitual es que ronde el 60%. ¿Cómo lo valoras?

 

Este informe de la OCDE se basa en un supuesto bastante dudoso: toma como referencia un trabajador de más de 20 años y que ha cotizado durante cuarenta años cuando se jubila. Está trayectoria laboral, en el caso de España, podríamos afirmar que no es la más frecuente.     

 

Asimismo, debe tenerse presente que dados los bajos salarios españoles, las interrupciones en las trayectorias laborales (especialmente las mujeres) y otros factores similares sería comprensible que las tasas de reemplazo fueranun poco más altas que la media europea. De lo contrario las pensiones españolas aún serían más bajas de lo que son. Hay que tener presente que más del 25 % de las pensionistas perciben menos de 600 euros, el 65% menos de 1000 euros y solo un 9% perciben más de 2.000 euros.

 

 

-¿Qué decir de la privatización (parcial) de las pensiones, tal y como se ha sido sostenido por alguna formación política?

 

Aquí en España, salvo algunas excepciones, son muy pocos los economistas que abogan por una privatización de las pensiones. ¿Por qué? Es muy difícil vender la idea de las pensiones privadas ya que son muy inseguras, la rentabilidad es muy baja y por otro lado los salarios en España son muy bajos dificultando el ahorro en este tipo de productos.   

 

Más concretamente, si analizamos los estudios que realiza Pablo Fernández sobre rentabilidad de los fondos de pensiones en España de 2002 a 2017 muestra que la rentabilidad de los 20 fondos con más patrimonio en España es, descontando la inflación, inferior al 1%. Hay que considerar además que cuando los trabajadores se jubilan y rescatan estos productos financieros deben pagar muchos impuestos ya se tributa como rendimiento del trabajo, aumentando la base imponible de la declaración de renta. 

 

Por otro lado, se está defendiendo que no se actualicen las pensiones según el IPC. Esta es una privatización encubierta. Si no se actualizan las pensiones, los futuros pensionistas percibirán que las pensiones se van a reducir y en este nuevo escenario aquellos trabajadores que puedan contratarán planes privados. De la misma forma que si aumentas las listas de espera en la sanidad pública habrá ciudadanos que acaben contratando seguros sanitarios privados. Los estudios sobre política social comparada muestran en muchos países que el componente privado de un Estado del Bienestar aumenta cuando se reduce la parte pública. 

 

Debe de tenerse presente que los sistemas de pensiones surgen ante la falta de ahorro de la población. En el pasado los estados se encontraban con una mayoría de personas mayores pobres que no habían ahorrado, aun cuando existían pensiones privadas. De ahí surgió la necesidad de crear sistemas públicos de pensiones y obligar a los trabajadores a cotizar para sus pensiones futuras.

 

 

-¿Y si fuera el Estado quien lo gestionara pero se pasara de una bolsa de ahorro intergeneracional, a una bolsa de ahorro individual? Es decir, que la contribución que a uno le quitaran de la nómina fuera, no a pagar los pensionistas del momento, sino a pagar su propia pensión el día de mañana –que no dependería de la situación laboral/demográfica del país- (y que, en todo caso, podría verse complementada por otras partidas en caso de ser demasiado baja). De hecho, este es el esquema que –equivocadamente- tiene mucha gente en la cabeza: las pensiones como un “seguro obligatorio para la vejez”. ¿Cómo valorarías un modelo de este tipo?

 

Analicemos entonces el modelo chileno que fue privatizado por el general Pinochet. Hoy el tema de las pensiones está siempre en las campañas electorales, porque la sociedad no está contenta con el mismo. ¿Por qué? Porque hay muchas personas que acaban con unos ingresos muy bajos y personas que quedan totalmente descolgadas al formar parte de la economía informal. Es decir, la experiencia internacional que tenemos al respecto evidencia que los sistemas privados no son efectivos para el conjunto de la sociedad.

 

 

-¿Existe la llamada “reforma silenciosa”, se está erosionando nuestro sistema en pro de otro modelo de tipo asistencial?

 

De los “12 sabios” que estuvieron implicados en la última reforma del gobierno de Mariano  Rajoy sobre el factor de sostenibilidad, 8 colaboraban o habían colaborado con entidades financieras. Uno de ellos incluso se salió de la comisión al ver el rumbo que tomaba.

 

Ahora lo que se plantea es que las pensiones no se puedan actualizar según el IPC. Sin embargo, en todos los países de Europa (menos Irlanda) sí se actualizan las pensiones  o en base al IPC o en base a los salarios o a ambos parámetros. Actualizar más adelante las pensiones según el IPC supone 1 o 2 puntos del PIB. España puede afrontarlo perfectamente en tanto que país rico. Actualmente somos la quinta economía de la UE y la decimotercera del mundo. Por si no fuera suficiente, nuestra presión fiscal respecto al PIB es 7 puntos inferior a la media europea de los 15, países con los que nos debemos de comparar según nuestra riqueza. 

 

 

-¿Propondrías entonces alguna reforma del sistema de pensiones?

 

Realizaría pocas reformas en el sistema de pensiones (ya que se ha reformado recientemente)  y muchas fuera. Respecto al sistema de pensiones eliminaría el destope de las cotizaciones máximas e incentivaría que las personas que tienen una esperanza de vida más elevada –normalmente los trabajadores más cualificados- alargaran voluntariamente también su vida laboral. Respecto a los cambios fuera del sistema de pensiones ya he mencionado el cambio del modelo productivo.

 

También sería muy recomendable desarrollar el cuarto pilar de nuestro Estado del Bienestar como las políticas de ayuda a la familia y la expansión de las escuelas públicas de 0 a 3 años. Esta última política permite una mejor conciliación laboral y familiar de los trabajadores y trabajadoras e incluso facilita un aumento de la natalidad, que favorece la sostenibilidad de las pensiones. También es muy importante esta política ya que permite mejorar las habilidades cognitivas de los niños y el capital humano del futuro que es un factor relevante para la productividad futura y consecuentemente de la mejora de los salarios, variable imprescindible para la sostenibilidad de las pensiones.

 

Por último destacar que se pueden crear muchos puestos de trabajo ampliando la cobertura de la atención a la dependencia a las personas mayores, con unos retornos económicos muy considerables. Actualmente estoy investigado la atención domiciliaria en Barcelona. Existe mucha evidencia de que por cada 100 euros invertidos en atención a la dependencia entre un 40 y 60 % vuelve a las administraciones públicas a través de diferentes impuestos como el IVA, IRPF, Impuesto de Sociedades o cotizaciones sociales.   

 

 

-Para acabar, sí o no: ¿le recomiendas a los españoles que se vayan a hacerse un plan de pensiones privado?

 

En absoluto, no tienen nada que temer en términos económicos como hemos comentado anteriormente. Pero no podemos olvidar que la políticas públicas, sociales y económicas que se acaban implementando en un país determinado no dependen exclusivamente de las evidencias empíricas sino que el contexto político, institucional e histórico es determinante.  

 

 

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