El comercio de armas en Europa (I): ¿Cuál es el papel de la UE en la gobernanza del comercio de armas?

24/03/2019

Jakob Braun @jakobustrop

 

 El comienzo del siglo XX se caracterizó por su extrema violencia, marcada por las dos Guerras Mundiales, que causaron decenas de millones de víctimas. Las repercusiones de estos conflictos armados instaron la creación de diversas instituciones internacionales con el objetivo de evitar la guerra, como es el caso de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la Unión Europea (UE). Actualmente, aunque estas Organizaciones han contribuido decisivamente en evitar los conflictos armados de gran escala como las pasadas Guerras Mundiales, es evidente que vivimos en la era post 9/11 o en la llamada “Guerra contra el Terror”. Esta guerra consiste en la campaña global con el fin de acabar con el terrorismo, eliminando sistemáticamente a los denominados grupos terroristas y los sospechosos de formar parte de tales grupos. Pese a que empezó como una estrategia nacional de Estados Unidos (EEUU), hoy se ha convertido en una campaña mundial y una ideología del miedo y la represión, que actualmente promueve la violencia en lugar de fortalecer la seguridad. Además, con frecuencia es usada como excusa por parte de algunos gobiernos para justificar sus intervenciones militares y hacer caso omiso del derecho internacional y las libertades civiles, los ejemplos de su aplicación en Afghanistan, Iraq y Yemen demuestran las terribles consecuencias, ya que después de la intervención de EEUU los territorios en cuestión, lejos de mejorar, se sumieron en una situación caracterizada por un incremento de la violencia.[1]

 

Para entender las consecuencias negativas de las exportaciones irresponsables, cabe definir el concepto de conflicto armado. Según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y desde el punto de vista jurídico, sólo existen dos tipos de conflictos armados. El conflicto armado internacional (CAI) que sucede “cuando se recurre a la fuerza armada entre dos o más Estados”[2].  Y los conflictos armados no internacionales que “son enfrentamientos armados prolongados que ocurren entre fuerzas armadas gubernamentales y las fuerzas de uno o más grupos armados, o entre estos grupos, que surgen en el territorio de un Estado”[3]. Sin embargo, hoy en día existe una pluralidad de conflictos armados que no entran dentro de estas definiciones, especialmente los conflictos armados por parte de actores no estatales como es el caso de los conflictos con terroristas y los conflictos armados no internacionales pero internacionalizados como es el caso de Síria.

 

El contexto actual de la magnitud del negocio de las armas y el impacto que éstas tienen sobre nuestras relaciones internacionales, es el siguiente:

 

Existen 650 millones de armas[4]  en el mundo lo cual supone que existe más de un arma por cada 10 personas, cada año se fabrican 8 millones más y 16.000 millones de balas.

 

-El 60% de las violaciones de derechos humanos con las que trabaja Amnistía Internacional son causados por armas[5].

 

-En la presente crisis de refugiados, el número total de personas desplazadas forzosamente llega a 68 millones[6], de los cuales el 80 % provienen de conflictos armados.

 

-En 2017 el gasto mundial anual estimado en defensa fue de 1,80 billones de dólares estadounidenses[7].

 

Respecto a las Organizaciones mencionadas previamente:

 

-El presupuesto anual de la ONU destinado al mantenimiento de la paz, en los mejores casos es de 10.000 millones de dólares. Por tanto, la inversión mundial estatal en defensa es 180 veces superior al presupuesto anual de la ONU en seguridad[8].

 

-El 70% del comercio de armas proviene de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU[9] , Estados con la mayor responsabilidad internacional para el mantenimiento de la paz.

 

-En la UE, sólo el 15% de las exportaciones de armas se destinan al mercado interior[10]. Entre los Estados miembros, Alemania, España e Italia figuran entre los 10 principales fabricantes de armamento mundiales.

 

 

La guerra es un gran negocio por lo que no es posible entender la guerra sin analizar los negocios que promueve, sus efectos económicos y el clima de inestabilidad que genera. En la actualidad, el mayor proveedor mundial de armas es EEUU y el segundo es la UE, seguido por Rusia. En esta serie se analizará las exportaciones autorizadas por la UE durante esta última década a países en conflicto, con tal de descifrar la relación que existe entre el negocio de las armas y los conflictos, así como  el reto que esto supone a la gobernanza global para el mantenimiento de la paz y seguridad. En concreto se sostendrá que la gobernanza mundial de las transferencias de armas (I) se encuentra, en la UE, prisionera de sus propios miembros (II), demostrando su ineficacia en su papel de garante de la paz y de la seguridad internacional fuera de su territorio (III).

 

I. La gobernanza mundial de las transferencias de armas

 

El objetivo de la fabricación y comercio de armamento debe ser la seguridad de la población y por tanto, se trata de una obligación de los Estados. En realidad, esto significa que los gobiernos son los únicos responsables de regular el comercio de armas, concediendo o denegando licencias oficiales, imponiendo embargos o prohibiendo el desarrollo y producción de determinados tipos de armas. Esta regulación estatal a su vez, debe respetar la normativa internacional y en este caso regional, al respecto. El mayor problema respecto a la regulación se debe a la falta de control desde el origen hasta el destino final del armamento. No todas las transferencias están documentadas o si quiera reguladas y es cada Estado quién impone su control particular. Por ejemplo, Reino Unido no informa de las exportaciones realizadas desde 2002 y Alemania no lo hace desde 2007[11]. Este texto, por tanto, se centra en analizar las exportaciones autorizadas basadas en el Informe Oficial de la UE, del período entre 2003 y 2015, año hasta el cual se dispone de información. Éste tipo de exportaciones se refieren a aquellas que han sido consideradas y aprobadas por parte de los gobiernos de forma consciente respecto a su uso y destino.

 

En diciembre de 2008, la UE adoptó la Posición Común sobre Exportaciones de Tecnología Militar y Equipamientos (Posición Común 2008/944/PESC), que sustituyó al anterior Código de Conducta de la Unión Europea en materia de exportación de armas de 1998. La Posición Común de 2008 representa un gran avance en regulación ya que es el único acuerdo regional jurídicamente vinculante que define unas normas comunes para la armonización del control de las exportaciones de tecnología y equipos militares. Su aspecto más innovador es que impone responsabilidades en el país exportador, que queda obligado a verificar el destino final de las armas y controlar las autorizaciones de licencias de exportación y su tránsito, respetando los ocho criterios definidos en la Posición Común. Estos criterios incluyen, entre otros, considerar la situación interna del país receptor, riesgos para la paz, la seguridad y la estabilidad regionales, el respeto de los Derechos Humanos y la legislación humanitaria internacional y el respeto a las obligaciones y compromisos internacionales. Sin embargo, los criterios no son lo suficientemente claros y detallados y carecen de asignación de responsabilidades a los Estados en lo que a la legislación regional se refiere. Esto es, el incumplimiento de estas obligaciones no viene adecuadamente penalizada. Se considera que el impacto más positivo que ha tenido la Posición Común es el mejorar el fluido de información y aumentar la transparencia. Aún así su implementación sigue quedando al arbitrio de los Estados miembros, restando aún mucho por hacer respecto a la implementación de políticas internas e interpretación de los criterios antes mencionados.

 

Por otro lado, en diciembre de 2014, entró en vigor el Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA) de la ONU, que establece como norma vinculante del derecho internacional el principio de “no autorizar armas para cometer atrocidades”[12] . La “Regla de Oro” del TCA prohíbe a los Estados transferir armas convencionales[13] a otros países si saben que van a ser utilizadas  para cometer o facilitar una violación grave del derecho internacional humanitario (DIH) y/o de los derechos humanos, entre otras cuestiones. El tratado por tanto conecta los tres pilares relacionados con el comercio de armas y el conflicto y crea un marco jurídico común de responsabilidades y rendición de cuentas. Veintiséis Estados miembros de la UE forman parte del tratado y de entre los máximos exportadores globales han ratificado Francia, Reino Unido, Alemania, Italia y España, EEUU ha firmado pero no ha ratificado. Para su debida aplicación, el TCA debía tener en cuenta los Estados que ya formaban parte en un sistema de integración interestatal con sus propias normas de comercio. Es por esto que el TCA definió la extensión de sus competencias en su artículo 26, ya que algunas de sus obligaciones o restricciones en el ámbito de exportaciones de armamento tienen una clara incidencia en cuestiones que son de competencia exclusiva de la UE (al entrar en el ámbito de la política comercial común aplicable a la transferencia de armas convencionales y explosivos[14]). El artículo 26, párr. 1 del TCA, prevé que “la aplicación del Tratado se entenderá sin perjuicio de las obligaciones contraídas por los Estados partes respecto de acuerdos internacionales vigentes o futuros en los que sean partes, cuando esas obligaciones sean compatibles con el presente Tratado[15]. Además, antes de que entrará en vigor el TCA, el Consejo de la UE aprobó una decisión en la que se autorizaba a todos los Estados miembros a ratificar el TCA en interés de la UE[16]  y por tanto ambos instrumentos son compatibles y complementarios.

 

Finalmente, aunque un Estado no sea parte en ningún instrumento regional o internacional de transferencia de armas, las transferencias no se llevan a cabo en un vacío jurídico. Se encuentran enmarcadas dentro de la obligación del Estado de respetar y hacer respetar el DIHen todas las circunstancias”[17]  bajo los Convenios de Ginebra de 1949 y el Protocolo adicional I de 1977 relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados internacionales, que constituye una norma del derecho internacional consuetudinario. Asimismo, y además de las normativas a nivel internacional, los Estados europeos deben respetar las legislaciones nacionales propias que regulan el comercio de armas.

 

[1] The White House, National Strategy for Combating Terrorism [en línia]. EEUU: CIA, 2003.

[2] CICR. Dictamen del CICR sobre Cuál es la definición de "conflicto armado" según el derecho internacional humanitario?.Documento de opinión del CICR, Marzo de 2008. p.6.

[3] Idem

[4] Amnistía Internacional. Comercio de armas [en línia]. Londres : Amnesty International, 2014

[5] Idem

[6] UNHCR, Forced displacement above 68m, new global deal on refugees critical [en línia]. Filipinas: 2018

[7] CALVO RUFANGES, J., et al. Mentes militarizadas: Cómo nos educan para asumir la guerra y la violencia. España, Icaria, 2016, p. 6.

[8] CALVO RUFANGES, J., et al. Mentes militarizadas: Cómo nos educan para asumir la guerra y la violencia. España, Icaria, 2016, p. 6.

[9] Amnistía Internacional. Comercio de armas [en línia]. Londres : Amnesty International, 2014

[10] Parlamento Europeo. Exportación de armas de la UE: ¿dónde se usan estas armas? [en línia]. Noticias Parlamento Europeo, Mundo: 19.09.2017.

[11] Centre d'Estudis per la Pau JM Delàs y Escola de Cultura de Pau. Comercio de armas y conflictos. Análisis de las exportaciones europeas a países en conflicto armado [en línia]. Barcelona: Centro Delàs, 2017, p.5.

[12] Amnistía Internacional. Comercio de armas [en línia]. Londres : Amnesty International, 2014

[13] De acuerdo con la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas, el concepto de armas convencionales se refiere a armas pequeñas y ligeras. La lucha contra la proliferación de este tráfico ilegal de armas convencionales en conflictos es un elemento clave de los esfuerzos para un mejor control en los planos internacional, regional o nacional.

[14] TORRENS, J. 2016. Política Europea de Control de las Exportaciones de armas convencionales y seguridad humana: mecanismos para fomentar el respeto de los derechos humanos. Revista Española de Derecho Internacional Sección ESTUDIOS Vol. 68/1, Madrid, pp. 49-71.

[15] ONU. Tratado sobre el Comercio de Armas, Nueva York, 27 de Marzo de 2013.

[16] Dec. No 2013/0225/UE, Consejo Europeo, de 28 de Junio de 2013

CICR, Protocolo I Adicional a los Convenios de Ginebra de 1949 relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados internacionales, 8 Junio 1977

[17] CICR, Protocolo I Adicional a los Convenios de Ginebra de 1949 relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados internacionales, 8 Junio 1977 

 

 

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