Feminismo, transexualidad y libertad: Charla con Beatriz Gimeno

Sharon McCutcheon @sharonmccutcheon

 

Hoy charlamos con Beatriz Gimeno, activista feminista y LGTBI y diputada por Podemos en la Asamblea de Madrid. 
 

-¿Cómo definirías la violencia de género (VG)?

 

Es la violencia que se ejerce sobre las mujeres por parte de los hombres (y el sistema, las instituciones…) por el simple hecho de ser estas mujeres. Sin limitarlo a las mujeres que sean parejas o ex parejas del agresor, (tal y como sí hace la actual LIVG, pero como no exige la ley de la comunidad de Madrid al respecto, por ejemplo). De lo contrario no podríamos considerar VG una violación o la violencia que se ejerce contra las prostitutas.

 

 

-¿Para apreciar que hay VG es necesario que en la agresión concurra algún tipo de móvil machista?

 

Sucede que es muy difícil separar cuándo existe esa intención machista y cuando no. Por ejemplo, en una “agresión de tráfico” en que un hombre golpea a una mujer tras tener un accidente con el coche. En principio ese enfado y ese golpe puede venir motivado únicamente por el percance sufrido –“porqué me ha dado con el coche”. Pero al mismo tiempo también puede ser uno de esos hombres que dice “que las mujeres no saben conducir, las mujeres a fregar” etc. con lo que no puede saberse que había realmente detrás de ese incidente violento.

 

Es decir, sí considero que hace falta que exista un ánimo machista pero teniendo en cuenta que este puede ser de tipo más difuso o que puede darse de repente, para una situación concreta. Creo que el juez tendrá que valorarlo en cada caso.

 

 

-¿Qué medidas tomarías para reducir la VG y más generalmente para avanzar en igualdad?

 

Lo primero en que me fijaría sería en la educación. No porque piense que la educación puede solucionarlo todo, pero porque sí creo que es la base. Así introduciría formación en feminismo, clases de educación afectivo-sexual etc.

 

Y a más corto plazo podrían ensayarse todo tipo de medidas: garantizar la autonomía de las mujeres permitiendo que puedan abandonar el hogar familiar si son maltratadas, formación para los operadores jurídicos –que no hagan según qué preguntas a las víctimas de violación, por ejemplo- planes contra la publicidad machista, abordar el tema de la prostitución y vientres de alquiler. 

 

 

-¿Educación afectivo-asexual? ¿Podrías desarrollar más este concepto?

 

Significa formar en lo que es el machismo; desvelar a los jóvenes desde cuestiones muy básicas –que las muñecas no son de niñas y el deporte no es de niños etc.- hasta cuestiones de sexualidad –qué significa el porno, cómo afecta a las mujeres, qué le gusta a las chicas y chicos, el conocimiento del propio cuerpo...- y a nivel afectivo todo lo relacionado con el trato con la gente, humanizar a las mujeres, aprender que no puedes controlar el móvil de tu pareja etc.

 

 

-Se te relaciona con el “feminismo lésbico”; ¿en qué consiste exactamente este feminismo y cómo se diferencia del feminismo en general?

 

Es un tema muy complejo (no sé incluso si me acabaría de reconocer bajo esa etiqueta). Dicho de forma muy resumida el feminismo lésbico destaca que la heterosexualidad –como construcción cultural, como sistema social- es una institución de domino para las mujeres. Ojo, no la heterosexualidad como deseo o práctica, por supuesto. Es decir, me refiero a cosas tales como el matrimonio y el amor romántico (entre otras) como instituciones sociales; y creo que en una sociedad patriarcal las mujeres tienen mucho que ganar si no son heterosexuales, o si viven al margen de estas instituciones opresivas propias de la heterosexualidad. 

 

Insisto, esto no quiere decir que se recomiende a las mujeres que se hagan lesbianas, pero sí que el lesbianismo puede ser una ventaja para algunas mujeres. Esto es algo que se desarrolló mucho en los años 60 y 70, donde diversas autoras hablaban de “lesbianismo político”, apostando porque las mujeres se relacionaran solo con otras mujeres; hoy eso se ha perdido. Es por eso que yo escribí un libro para explicarlo –por lo que me es muy difícil explicarlo en pocas palabras.

 

 

-¿Cuál sería entonces tu opinión sobre el “separatismo feminista” (y qué debemos entender al respecto)? ¿Es una política deseable?

 

La verdad es que cuando se habla de separatismo feminista no sé exactamente si también se está incluyendo el plano de las relaciones personales.

 

 

-Sí, estaríamos pensando en todas las formas de separatismo. Desde las más extremas –por ejemplo, el sugerir una nación solo para mujeres, a lo Dworkin- hasta versiones más moderadas –que existan espacios no mixtos, sistemas de cuotas etc. ¿Te alinearías con alguna de ellas?

 

Es un poco irónico que yo que he escrito un libro sobre el lesbianismo político diga que no me siento cómoda o de acuerdo con el separatismo feminista. Introduzco una serie de distinciones entones.

 

Por ejemplo, yo como persona bisexual decidí abandonar mis relaciones íntimas con parejas masculinas ya que la convivencia con un hombre que no era feminista era muy desgastante. Y la verdad es que creo que al limitar mis relaciones amorosas con mujeres creo que salí ganando, y que otras muchas mujeres también lo harían.

 

Ahora bien, el mundo está también compuesto por hombres. Que podrán no ser nuestras parejas pero sí serán nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros hijos… y compañeros de lucha. No concibo un feminismo que no les tenga en cuenta o que no quiera incorporarles. A mí no me serviría un feminismo que solo le hablara a las mujeres. Por supuesto que tenemos que tener espacios propios y organizar y liderar nosotras la lucha, pero me parecería absurdo excluir a los hombres. Vaya, no le encuentro ningún sentido a un mundo de mujeres, como si los hombres fueran despreciables por el hecho de serlo.

 

 

-En relación con todo esto queríamos abordar la cuestión trans. ¿En qué consiste ser mujer? Y ¿cuál es el sujeto del feminismo? ¿Lo incluyen también las mujeres trans?

 

Yo aquí no me hago tanto lío: sí las mujeres trans son mujeres, y sí el sujeto político del feminismo son las mujeres. Aquí las confusiones solo las tiene quien de mala voluntad las quiera tener. Y en todo caso, si existen otros colectivos oprimidos y machacados por el patriarcado no veo porqué no podríamos incluirlo en el feminismo, sin que eso nos quite nada. Es obvio que las principales perjudicadas por el patriarcado, tantro cualitativa como cuantitativamente, son las mujeres, y eso no tiene vuelta de hoja. ¿Qué hace que una persona sea mujer? Diría que el saberse mujer.

 

 

-¿Entendemos entonces que usas un concepto de mujer en que sexo y género se fundirían, en que el ser mujer sería una cuestión subjetiva? Por ejemplo, el feminismo radical sostiene que las mujeres solo son aquellas personas con determinadas características físicas y biológicas. ¿No compartirías esta visión?

 

Yo no puede simplificarlo tanto, reduciendo el concepto de mujer a tener ovarios, o útero o lo que sea. No creo en un feminismo biologicista. Creo que la transexualidad es una realidad que siempre ha existido y a mí no me genera ningún problema. A hombres y mujeres se les clasifica desde que nacen por la inspección visual pero eso sólo sirve para encuadrarlos en los espacios genéricos en los que funcionan privilegios, mandatos, instituciones, subjetividades, expresión corporal, roles etc. Estos espacios pueden cambiar culturalmente  (habiendo existido culturas en que han existido más de dos géneros). Y hay personas que sienten que han sido mal adscritos a uno u otro.

 

 

-¿Extenderías esta visión de tipo más subjetivista/cultural a otras categorías emparentadas? Por ejemplo, ¿si son mujeres las personas que se sienten como tal, son negras las personas que se sienten como tal?

 

La verdad es que no acepto realmente esas categorías. De hecho, tengo muchas dudas sobre el contenido exacto de la transexualidad. Al fin y al cabo se basa en la definición arbitraria que hace nuestra cultura de la existencia de solo dos géneros, por lo que a uno le toca escoger si quiere encajar en uno u en otro, sin que quepa más opción. En cambio, si hubiera mayor flexibilidad en relación con el género –si tal y como dicen las feministas radicales no existieran los géneros- entonces a lo mejor no existiría la transexualdiad (como por ejemplo destaca Miquel Misse). La exigencia de operarse o de adaptarse a determinados canónes podría desaparecer. Ahora bien, mi posición ante la experiencia personal transexual es de máximo respeto, empatía y solidaridad. Pues una cosa es cómo yo creo que debería ser el mundo y otro como sea efectivamente, y mientras exista un sistema de género rígido  existirán personas trans. Y no me generará ningún problema que se definan como mujeres. De hecho, para mí lo más importante en estas cuestiones no es tanto la cuestión intelectual, sino garantizar los derechos de estas personas, protegerlas de la transfobia y la falta de derechos; evitar las agresiones, la discriminación, los suicidios etc.

 

Y respecto a la raza sucede algo similar. En rigor las razas no existen. Yo siempre cuento la anécdota de una amiga mía peruana que en su país natal era considerada blanca pero que al llegar a Estados Unidos fue considerada de raza negra. Lo que evidencia que las razas son también más un producto cultural que otra cosa. Ahora, si una persona decide cambiarse de raza, no lo sé la verdad, creo que se trataría de un ejercicio de puro voluntarismo. Se estaría saltando un marco de sentido que compartimos pero si ese marco cambiara y la racialización funcionara de otra manera…pues sería otra cosa. Por ejemplo, en el s.XIX las personas homosexuales eran consideradas transexuales –personas que no estaban en su cuerpo verdadero-, hoy en cambio entendemos que no tienen ningún problema con su cuerpo, solo que desean personas del mismo sexo.

 

Pero de nuevo, lo importante para mí no son estas cuestiones, trazar fronteras exactas entre los conceptos, sino evitar que un niño se suicide movido por la transfobia. Por mucho que los dos géneros hoy existentes no sean la opción ideal, si una persona puede echar mano de ellos para sentirse mejor, pues hay que apoyarla. Que más adelante acabamos con el género, pues adelante (si es que tal cosa es posible).

 

 

-Sobre la mercantilización del cuerpo. ¿Por qué te opones a la prostitución y a la gestación subrogada? ¿Mantendrías esa oposición en una sociedad con renta básica (y en la que, por tanto, no hubiera "necesidad económica")?

 

Distinguiría ambos fenómenos. Por un lado estaría la gestación subrogada, en la que está implicado un tercero. Con necesidad económica o no, no soy partidaria de que los niños se vendan o se regalen. Me opongo a la gestación subrogada porque convierte al bebé en un producto.

 

Por otro lado, respecto a la prostitución diría que a lo que realmente me opongo es al sistema prostitucional y la industria de la prostitución. Es decir, la ideología según la cual los hombres tienen unas necesidades sexuales irrefrenables que les darían el derecho de acceder al cuerpo de la mujer cómo y cuándo quisieran. Es por ello incluso con renta básica no podría aprobar la prostitución, ya que la misma se ve impulsada también por este sistema patriarcal.

 

 

-Es decir, ¿no crees que haya nada de intrínsecamente inmoral en tener sexo a cambio de dinero pero crees que ese intercambio no será realmente libre mientras esté viciado por la necesidad económica y/o el patriarcado?

 

Sí, exacto. En una sociedad genuinamente igualitaria en todos los ámbitos, en que la prostitución fuera un fenómeno simétrico, no impulsada por la pobreza o el machismo, entonces esto sería otra cosa, no sé qué, pero seguramente otra cosa. No le veo objeto a hacer esas elucubraciones, si estuviéramos en otro mundo…sería otro mundo.

 

 

-Mantienes una posición muy amplia respecto a la libertad de expresión, y crítica con las interpretaciones extensivas de los “delitos de odio” (contrariamente a lo que ha sostenido en algunas ocasiones Podemos, el partido en que te integras) ¿Podrías desarrollar esta visión?

 

Bien, no creo que Podemos tenga esa postura. Es cierto que la ley que presentamos LGTB incluía multas administrativas ante las expresiones de homofobia. Pero quitamos esa parte. Esa es una ley que hicieron los colectivos pero finalmente no incluimos esa dimensión punitiva.

 

Considero que la libertad de expresión debe ser (casi)absoluta, pues es uno de los pilares de cualquier democracia. Las únicas restricciones que aceptaría serían incitaciones concretas a la violencia o amenazas. De hecho, las restricciones en materia de libertad de expresión a quien acaban perjudicando más es a los sectores más débiles (a los que en principio se pretende proteger). Al contrario, multiplicar los delitos de odio favorece a la Iglesia, a la policía… y perjudica a quiénes más necesitan que se oiga su voz.

 

 

-¿Cómo puede conciliarse esto con lo que decías respecto a la publicidad sexista? ¿Permitirías un anuncio de un detergente en que solo salen mujeres lavando, claramente dirigido a las mismas etc?

 

Ah sí, por supuesto. No creo que se haya que prohibir. Cuando hablaba de abordar la cuestión de la publicidad machista no estaba proponiendo multas o similar. Claro que hay que actuar contra estas actividades, pero prohibir no es la manera. Por ejemplo, si una marca hiciera esta clase de propaganda pues las instituciones deje de usar cualquiera de sus productos en todos sus ámbitos, que se hagan contra-campañas públicas en respuesta, que se retirase cualquier subvención que pudiera haber etc.

 

En definitiva, es evidente que hay que actuar y movilizarse ante el machismo –hay que ganar la lucha también cultural-, pero no creo que restringir la libertad de expresión sea la manera pues esta es una de las herramientas más importantes para los más débiles

                                                                                                                                  

 

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