En favor de la prostitución: Charla con Anna Saliente sobre el enfoque pro derechos

Jordan Merrick @jordanmerrick


Hoy charlamos con Anna Saliente, portavoz del colectivo feminista Genera centrado en la mejora de la situación de las trabajadoras sexuales de Cataluña

 

 

  • ¿Qué es Genera y qué persigue?

 

Genera es una entidad sin ánimo de lucro especializada en el ámbito de la prostitución y en la trata con fines de prostitución forzada. Más generalmente podríamos decir que se trata de una entidad feminista en defensa de los derechos (humanos) de las mujeres pues nuestro enfoque respecto al trabajo sexual pretende incluir todos los elementos conexos como son la feminización de la pobreza, el trabajo femenino en general, el estigma contra las mujeres que llevan a cabo una conducta sexual fuera de lo establecido etc. pues entendemos que todo ello no afecta solo a las mujeres que ejercen la prostitución sino a las mujeres en general. Podríamos decir que, desde nuestra perspectiva, pretendemos mejorar la situación general de la mujer mejorando su situación particular del ejercicio de la prostitución.  

 

 

  • ¿Cómo trabajáis? ¿Cual es vuestro contacto con la prostitución?

 

Realizamos intervención directa en todos los espacios en que se ejerce la prostitución –clubs, pisos particulares, en las calles y carreteras, salones de masaje erótico…- en las comarcas de Barcelona y Gerona consistente en realizar un primer contacto con las mujeres, dado que en muchos casos se produce un cierto aislamiento respecto los recursos sociales. A partir de este primer contacto, realizamos atenciones individuales en relación a demandas sociales, jurídicas y sanitarias. Este trabajo también permite detectar posibles situaciones de violencia. Y todo ello lo vinculamos a una tarea política de activismo consistente en la sensibilización social al respecto intentado incidir en las políticas públicas de las diversas instituciones.

 

En particular los aspectos en los que más intentamos incidir es en la mejora de las condiciones materiales y legales en que se ejerce el trabajo sexual, así como –y en un plano más simbólico- en la erradicación del estigma que acompaña a la prostitución (así como a todas aquellas mujeres transgresoras a nivel sexual que la sociedad califica despectivamente como “putas”).

 

 

  • ¿Entonces  proponéis regular la prostitución? ¿Vuestro enfoque al respecto es el regulacionismo?

 

No nos gusta el término “regulacionismo” para referirnos a nuestro enfoque. Yo lo calificaría como de “pro derechos”. El regulacionismo –como enfoque a la prostitución- se acostumbra a asociar al modelo que Alemania ha adoptado en los últimos años, cuando lo que nosotros perseguimos es algo distinto.

 

Consideramos que a día de hoy las trabajadoras sexuales ven vulnerados toda una serie de derechos (jubilaciones, bajas, vacaciones…) de los que goza (o debería gozar) cualquier otro trabajador o trabajadora. El enfoque “pro derechos” persigue acabar con esta desigualdad que surge al no estar la prostitución incluida formalmente en el mercado laboral.

 

Además, y en consonancia, pretendemos acabar con toda las formas de “criminalización” o penalización de la prostitución hoy vigentes a nivel administrativo a través normalmente de ordenanzas municipales “de civismo” (y que quizás se amplía en breve con normativa prohibicionista de carácter estatal) que, entre otros problemas, contribuye especialmente a reforzar el estigma antes mencionado. Y es que el estigma, además de la violencia simbólica que conlleva, tiene importantes efectos perjudiciales para las mujeres que ejercen prostitución. Por ejemplo, las desincentiva a que denuncien los abusos o violencias que puedan sufrir por miedo a ser responsabilizadas del mismo. Similarmente, se producen ciertas reticencias hacia los servicios sanitarios por temor a la culpabilización respecto enfermedades de transmisión sexual. Del mismo modo, también podemos hablar del estigma de mala madre que existe sobre las mujeres que ejercen prostitución, de forma que puede darse una desconfianza hacia los servicios sociales por miedo a que esto afecte a la custodia de sus hijos. Y así con tantos otros casos.

 

No obstante, debe destacarse que gran parte del sector pro derechos es escéptico sobre las virtudes que la entrada formal en el mercado laboral pueda conllevar.

 

 

  • Pero entendemos que estos derechos deberían pasar por regular la prostitución. Ya fuera en la línea alemana, o de cualquier otra forma. Es decir, aunque el trabajo sexual recibiera una legislación especial –y que no fuera una simple prolongación del derecho laboral vigente- conseguir esa “equiparación de derechos” requeriría legislar al respecto.

 

Sí, naturalmente debería pasar por algún tipo de legislación. Solo pretendemos aclarar que cuando nosotras hablamos de regulación no estamos pidiendo que se importe el modelo alemán o el modelo holandés (que creemos poco protector y flexible con la trabajadora y por ende demasiado inclinado al lucro empresarial). Ni tan siquiera que esos derechos se consigan como derechos laborales. Es más, entre el movimiento pro derechos aún existe un debate vivo sobre cómo debería ser exactamente esa legislación (en materia de despidos, de horarios, del poder de dirección del empresario, contra la posible violencia de los clientes etc). Por ello se establece el consenso –y nuestra reivindicación central- en contra de cualquier tipo de penalización.

 

 

  • En opinión de muchos la prostitución es una forma de esclavitud o un contrato similar a la venta de órganos, es decir, contratos ilícitos que no deberían poder ser legales. Parecería que legalizar la prostitución conlleva decir que todo vale, que cualquier contrato es posible.

 

Preliminarmente apuntar que muchas de las críticas que se dirigen a este sector parte de un desconocimiento real de cómo se ejerce y qué problemas conlleva. Existe una visión distorsionada de la realidad del trabajo sexual y muy magnificada en cuanto a sus aspectos más negativos, que sin duda los hay.

 

Respecto a la comparación entre esclavitud y prostitución: son fenómenos totalmente distintos. En la prostitución voluntaria –a diferenciar claramente de la prostitución forzada- el cliente no adquiere el derecho a gobernar sobre una persona, solo obtiene el derecho a un servicio realizado por esta persona (previa negociación), como en cualquier otro trabajo.

 

Respecto a la venta de órganos: tampoco se trata de una buena comparación. El cliente de prostitución no paga por apropiarse de una parte del cuerpo de la mujer. Paga por recibir un servicio realizado por el mismo. El cliente no tiene derecho a hacer lo que quiera.

 

 

  • Pero hasta cierto punto sí que existe esa compra, o al menos un arrendamiento temporal: el cliente adquiere el derecho a usar el cuerpo de la mujer (al menos de determinadas formas) a su antojo durante el tiempo pactado. Es decir, en la prostitución el cuerpo de la prostituta se convierte, no en el vehículo del servicio, sino en el mismo bien de consumo.

 

De acuerdo, pero entonces podríamos aplicar esta lógica a otros ámbitos en que no parece problemática, por ejemplo, en el campo de un masaje. Allí el cuerpo también es una parte esencial del servicio y sin embargo no vemos que conlleve esclavizar a nadie o suponga algo análogo a la venta de órganos. Sin embargo, y sin que haya explicación aparente, cuando el masaje incluye los genitales –cuando pasamos de un masaje “al uso” a un masaje erótico- el mismo se vuelve inaceptable. ¿Por qué unas partes del cuerpo sí valen y otras no? ¿Qué sentido tiene eso? Ninguno, son solo los prejuicios moralistas infundados que provocan juicios arbitrarios. Además, tampoco podemos hablar de usar el cuerpo ‘a su antojo’ puesto que existe una negociación previa sobre las características del servicio a realizar.

 

 

  • ¿Debe legalizarse como trabajo una actividad que parece estar fuertemente unida a enfermedades físicas y mentales significativas?Diversos estudios realizados en Alemania sugieren fuertemente que dedicarse a la prostitución es sinónimo de agresiones y violencia de todo tipo, que la prostitución es una “profesión” de altísimo riesgo. ¿Compartes estos datos? ¿Crees que cabría una regulación que los evitase (o esos problemas son intrínsecos a la prostitución)?

 

Debería revisar a qué estudios os referís exactamente, pero lo cierto es que un diagnóstico así, y dada nuestra experiencia en Cataluña, me extraña mucho. Por ejemplo, en relación a las ITS: por los datos que nosotras manejamos (de la Generalitat, del CAP de Manso con el que más trabajamos) la prevalencia de estas dolencias es incluso menor entre mujeres que ejercen prostitución que entre el resto de la población, algo que atribuimos a la profesionalización del sexo. 

 

Quiero dejar claro que nos gustaría tener más datos con los que trabajar, pero nosotras nos hemos encontrado con poquísimos casos de trabajadoras sexuales con enfermedades mentales, y tampoco podemos saber si se desarrollan a causa de su trabajo. Ahora bien, consideramos que muchos de los problemas psicológicos o de gestión emocional que se dan en este campo se deben al estigma social que existe contra el mismo que produce situaciones de marginación para las mujeres que ejercen prostitución con los problemas obvios que ello puede provocar.

 

De hecho, la violencia que existe en el trabajo sexual –y que creemos muy magnificada en el imaginario colectivo- responde principalmente a la falta de derechos. El propietario de un club se sentirá mucho más inclinado a imponer turnos extenuantes para sus trabajadoras que cualquier otro empresario que deba temer las denuncias de sus trabajadores. Igualmente, dado el actual vacío legal se puede daruna sensación de impunidad entre los clientes que facilita que se sobrepasen y agredan a las trabajadoras (aunque repito que este tipo de situaciones, que pueden darse, están muy magnificadas en el imaginario), sabiendo que es muy difícil que estas denuncien lo sucedido.

 

Dicho brevemente. Según nuestros años de experiencia la visión sobre los peligros del trabajo sexual están muy magnificados, y decaerían muy significativamente de existir una menor vulneración de derechos y desaparecer el estigma asociado. Aquello que contribuye al auge de las mafias y a las peores prácticas es la situación actual de alegalidad y clandestinidad; algo cierto para la prostitución y para cualquier otro trabajo.

 

 

  • ¿Qué cifras manejáis de prostitución libre/prostitución forzada?

 

Nosotras contactamos anualmente con alrededor de unas 1000 mujeres que ejercen prostitución y calculamos que en torno a un 15-20% pueden estar en situación de trata (con fines de prostitución forzada).

 

 

  • Luego podría haber una “bolsa invisible” de trabajadoras sexuales en situación de prostitución forzada que, por no dirigirse a vosotras por algún tipo de miedo o coacción, no quedarán contempladas en vuestras estimaciones.

 

Cabe esa posibilidad, las estadísticas siempre son falibles. Ahora bien, cuando hablamos de “mujeres a las que atendemos” no nos referimos solamente a aquellas que por su propio pie acuden a nosotras, sino también a aquellas que nosotras contactamos en los propios espacios de ejercicio de la actividad. Luego sí, podría haber esa bolsa invisible pero eso significaría que existirían unas mujeres en una situación de extrema clandestinidad que impediría que el negocio saliera adelante, lo que arroja dudas sobre su posible existencia.

 

Debe tenerse en cuenta que parte de nuestra actividad consiste justamente en “trabajo de prospección” destinado a descubrir los diversos lugares en que el trabajo sexual se desarrolla. Y diríamos que conocemos bien qué nivel de prostitución se ejerce en las provincias catalanas sobre las que trabajamos. Nos sorprendería bastante que esa “bolsa invisible” existiera, en especial en la zona de Gerona (La Junquera, Figueres…) donde pensamos tener una cobertura bastante alta.

 

 

  • ¿Qué entendéis exactamente por trata/prostitución forzada?

 

Reservamos este término para la prostitución que se realiza a causa de una coacción o violencia por parte de un tercero. Eso incluye no solo el “traer a la fuerza a mujeres de países extranjeros y atarlas a la cama en un sótano” –que es un fenómeno extremadamente residual- sino también muchos otros métodos más complejos y habituales. Por ejemplo, y de forma paradójica, mecanismos de vinculación romántica: chicas jóvenes, normalmente de países del este, en situaciones económicas precarias que se enamoran de un hombre con el que deciden irse a vivir a España. Pero una vez aquí se dan coacciones para ejercer la prostitución bajo los mecanismos propios de la violencia machista si una se niega a ejercer prostitución. Otro ejemplo: el caso de mujeres a las que se fuerza a prostituirse bajo la amenaza de hacer daño a sus familias en los países de origen. En el caso de mujeres africanas, normalmente de Nigeria, se da un traslado a España a cambio de sumas desorbitadas de dinero para, una vez llegadas aquí, presionarlas para pagar esa deuda lo más rápido posible mediante la prostitución.

 

 

  • También son muchos los estudios y los críticos que afirman que la prostitución es ejercida, casi en su totalidad, por personas en situaciones muy vulnerables o precarias. Ya sea por su situación económica, por su situación administrativa (extranjería)… ¿Pueden considerarse las elecciones de estas personas libres? ¿No deberíamos también considerar a esas trabajadoras como realizando prostitución forzada?

 

No, consideramos que sin una coacción o violencia por parte de un tercero no cabe hablar de prostitución forzada. Sin duda es lamentable que las personas se encuentren en situaciones de vulnerabilidad y falta de opciones económicas. Pero el argumento de la necesidad económica puede aplicarse a una gran parte de la clase trabajadora. En este caso, el ejercicio de la prostitución es una estrategia legítima de subsistencia económica.

 

Es decir, ¿por qué para dedicarse a X de forma libre se requiere un abanico de posibilidades alternativas muy amplio, pero para dedicarse a Y de forma libre basta con no tener demasiadas posibilidades alternativas?

 

Añadir además que yo cuestionaría que ese porcentaje fuera tan alto como se afirma. Nuestra experiencia nos dice que son muchas las mujeres que ejercen prostitución que prefieren su trabajo a otros empleos precarios que podrían tener (camareras de piso, lavanderías…), así como que la gran mayoría se encuentran en situación regular.

 

(Algo que, naturalmente, no excluye realizar todo tipo de acciones para mejorar la situación de desamparo social y legal antes mencionado en que se encuentran estas mujeres).

 

 

  • ¿Por qué en el feminismo hay posiciones tan divergentes y hasta antagónicas en este asunto?

 

La división sobre este punto responde a una división histórica dentro del movimiento entre el feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia del que, en último término, bebe el ahora tan popular feminismo radical abolicionista que ve en el sexo heterosexual algo inherentemente negativo. No obstante, no sabría decir porque en este punto la división y la confrontación es tan virulenta. Me gustaría saberlo la verdad.

 

 

  • ¿Cuál es, a vuestro juicio, el argumento más potente - aunque en última instancia consideréis que está equivocado - en favor del abolicionismo?

 

Entiendo el rechazo que muchos sienten hacía que incluso algo íntimo como el sexo acabe mercantilizándose. A mí tampoco me parece algo ideal. Ahora bien, si consideramos aceptable y legalizable que el mercado entre en todos los otros ámbitos de la vida no veo porqué aquí no deberíamos permitirlo (y más cuando no hacerlo conlleva peores consecuencias). Podemos compartir un horizonte en que el mercado predomine en menores esferas de la vida social, pero esto no puede ir a costa de los derechos y las situaciones concretas de las mujeres que ejercen prostitución hoy en día.

 

 

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Please reload

Buscador

Entrevistas

Qué opinan las voces más destacadas sobre los asuntos más candentes.s

Series

Diversos temas tratados con mayor profundidad y extensión en formato de series de artículos monotemáticos

colabora.jpg

Si quieres quieres criticar o complementar este texto, si no compartes su perspectiva, no lo dudes, haznos tu propuesta a la redacción.

¿En desacuerdo con este artículo?

Please reload

Revista Libertalia

Filosofía y Humanidades

  • Twitter - Revista Libertalia
  • Facebook - Revista Libertalia
  • LinkedIn - Revista Libertalia
  • SoundCloud - Revista Libertalia

Revista Libertalia es un proyecto sin ánimo de lucro ni línea editorial centrado en la filosofía y las humanidades.

 

Nuestro objetivo es promover la reflexión seria y profunda entre gente joven de dentro y fuera de la academia, tratando los diversos temas de forma compleja, pero con un lenguaje claro y directo.

 

Si estás interesado en colaborar con nosotros no lo dudes, enviándonos tus textos; nuestro equipo estará a tu disposición para acompañarte en el proceso de edición y publicación;  o bien ayudándonos a financiarnos a través de Patreon. 

Recibe la Newsletter