¡Al ladrón! (II): Tensión y control social

10/09/2018

Rostyslav Savchyn @ross_savchyn


Dentro de la ciencia de la Criminología existen diversas corrientes teóricas que pretenden explicar los delitos. En el artículo anterior fueron mencionadas varias de estas doctrinas a modo de pequeña introducción. En este artículo, y en los que siguen, nos proponemos ahondar más en ellas (sin aspirar por ello a la exhaustividad). Empezamos con las teorías denominadas de "Tensión y control social".

 

Las principales características o elementos comunes que ocupan las diferentes teorías aquí recogidas son las siguientes:

 

-Dar mucha importancia a los factores sociales en la explicación de la delincuencia. La desorganización social y la falta de integración comunitaria son elementos claves para explicar los delitos.

 

-Pensar que las relaciones interpersonales conflictivas explican la delincuencia como generadoras de tensión y estrés. Menor control informal (el que ejercen las familias, amigos, escuela…) mayor criminalidad.

 

-Considerar que para evitar que se desarrolle la delincuencia es fundamental conseguir una mayor integración social de los ciudadanos: reducir la marginación social, mejorar el control informal y disminuir la tensión social son las claves de la prevención.

 

Como vimos esta clase de corrientes surgen en la denominada Escuela de Chicago a raíz de la teoría sobre la desorganización social. De ella derivaron dos corrientes teóricas:

 

La primera interpretación se relaciona con la tensión y el estrés. Se sostiene que los sujetos experimentan estrés como resultado de la convivencia en una sociedad conflictiva en la que no están integrados. La necesidad de alcanzar metas y estatus sin unos medios disponibles para hacerlo de forma legítima puede llevar a la delincuencia.

 

La segunda interpretación da lugar a las teorías del control social informal según la cual la falta de integración de los individuos contribuye a unos vínculos sociales más débiles, (sobre todo a raíz dela aparición de las ciudades más grandes, con menos vínculos personales que en las zonas rurales) que facilita la existencia de  inhibiciones y más sensación de desarraigo social, elementos fuertemente criminogénicos.

 

 

Teorías de la tensión

 

  • Anomia y tensión

 

El sociólogo Durkheim  (1858 - 1917)  acuñó la palabra “anomia” para nombrar a aquellas situaciones en las que se produce una “ausencia de norma” o “des-regulación” (normas sociales), situaciones perfectas para el surgimiento del crimen ya que conductas que antes se verían inaceptables pasan a ser vistas como válidas.  

 

Pero no solo es la falta de orden lo que lleva al delito. Durkheim averiguó que se necesita algo más para delinquir. Se trata de una reacción de ciertos individuos pertenecientes a una sociedad donde expresan y reaccionan ante los problemas que sienten. Es decir, para un individuo que no se siente integrado en sociedad y al que sus normas sociales se han visto des-reguladas, será más sencillo encontrar la manera de expresar esa problemática interna y esa desorientación mediante un comportamiento delictivo.

 

Por otra parte y por extraño que pudiera sonar en aquel entonces, ellos mismos se plantearon la idea de que la delincuencia también pudiera llevar al orden. Creían que podía tener una función social positiva al mostrar a los que han delinquido como referentes anti-normativos para el resto de ciudadanos. Es decir, de alguna forma, las personas que delinquen se muestran como ejemplos disuasorios hacia las personas que todavía no han cometido ningún delito y de esta manera se mantiene el orden social establecido.

 

Este concepto de anomia fue unido al concepto de “tensión” por el sociólogo norteamericano Robert Merton (1910-2003) en su artículo “Social Structure and Anomie” (1938). Tanto para Durkheim como para Merton, la anomia surge de la discrepancia que existe entre las necesidades del hombre y los medios que ofrece una sociedad concreta para satisfacerlas. Merton especificó que la anomia es un proceso perteneciente a las sociedades modernas donde, el cambio de valores repentinos que se venían produciendo en ese tiempo unido a la falta de otros valores que los substituyera, dan como resultado una ausencia de estos valores y, por lo tanto, una ausencia de referentes para muchos estratos de la sociedad. Merton hacía referencia a la sociedad norteamericana como principal ejemplo sobre el conflicto que los ciudadanos sufrían entre medios y fines en la vertiginosa sociedad industrial. 

 

  • Anomia institucional

 

En 1994 Messner y Rosenfeld proponen una nueva teoría sobre la anomia institucional en su obra “Crime and the American Dream”. Igual que Merton, pensaban que los ideales estadounidense producía una sensación de “todo vale” para lograr los propios fines. En su opinión esa cultura capitalista producía los siguientes procesos y efectos:

 

-Determinarían una fuerte y constante presión hacia el éxito económico.

 

-Otras instituciones y culturas tradicionales (familia o religión) pasarían a un segundo plano y no tendrían fuerza para contrarrestar el empuje económico.

 

-Como consecuencia ante situaciones de conflicto entre diversos fines y valores el afán de lucro sería privilegiado. 

 

-Finalmente los lenguajes, normas y estándares económicos acabarían invadiendo todos los ámbitos de la vida social.

 

Todo ello estimularía fuertemente el deseo de lograr unos resultados materiales casi inalcanzables y, más importante, difícilmente por medios legítimos, dando así origen a la delincuencia.

 

  • Subculturas

 

Partiendo de la base explicativa de “anomia y tensión” se ha desarrollado también el concepto de ‘subculturas’ que sirvió para explicar los comportamientos de muchos jóvenes tendentes a asociarse en grupos o pandillas que rechazan los medios y fines socialmente establecidos para así fijar sus propios valores.

 

En este sentido  Albert Cohen realzará en 1955 el importante papel que entre los jóvenes juega la cuestión del “estatus”, cuya privación empujaría a los jóvenes de clase baja a conseguirlo por vías alternativas, incluso ilegales, a fin de conseguir dentro de su subcultura lo que la sociedad establecida les negaba. Es decir, según Cohen, como muchos jóvenes se sientan ajenos al sistema social y educativo existente buscan cobijo en una subcultura antisocial que, no obstante, si les ofrece el reconocimiento buscado, aun cuando el precio para ello sea la delincuencia.

 

Asimismo, Cloward y Ohlin (1966) en su “Delinquency and Opportunity: A theory of Delinquent Gangs” añaden a las teorías de Merton un nuevo elemento: “las estructuras de oportunidad ilegítimas”. Proponen que las subculturas nacen especialmente en aquellas sociedades donde los medios legítimos para obtener los objetivos sociales son escasos. De ahí que se relacione la ya existente delincuencia organizada en esos barrios con las subculturas que van apareciendo. De este modo los jóvenes acaban formando parte de estos grupos de adultos. No obstante, si no existiera esta delincuencia organizada y adulta, los jóvenes acabarían por realizar conductas vandálicas mucho más “blandas”. Añadir también que quiénes fracasen en estas condiciones tendrán muchas posibilidades de refugiarse en el consumo de drogas, otra actividad claramente criminogénica.

 

  • Teoría general de la tensión

 

Robert Agnew establece en 1992 la teoría general de la tensión, donde sostiene que las relaciones con otras personas que explican la delincuencia son las de carácter negativo. Es decir, son las relaciones que producen frustración o tensión las que precipitan la conducta delictiva. Esta teoría se diferencia de las teorías basadas en el control social debido a que se centra en las relaciones de carácter negativo como las desencadenantes de la conducta delictiva; son estas relaciones las generadoras de frustración y por lo tanto, el motivo que llevaría a precipitar el delito. En cambio, en las teorías basadas en el control social, las relaciones con las personas son las que disuaden de cometer el delito, son relaciones positivas. Agnew identifica tres fuentes susceptibles de generar tensión:

 

-La imposibilidad de alcanzar objetivos sociales positivos. Por ejemplo, la espera de obtener un mayor estatus en una posición de trabajo después de años de esfuerzo, que nunca ocurre.

 

-La privación de aquellas gratificaciones que un individuo ya posee o que espera poseer. Por ejemplo, la expulsión de un alumno de su escuela podría llevarle a generar sentimientos de frustración.

 

-Cuando una persona es sometida a situaciones negativas de las cuales no puede escapar. Cualquier tipo de victimización sufrida sería un buen ejemplo. Por ejemplo, un abuso sexual constante.

 

De esta forma entendemos cómo estas tres fuentes pueden dar lugar a un sentimiento de frustración que conduciría a una serie de emociones negativas y criminogénicas  (disgusto, depresión, miedo e ira) que serían aliviadas  mediante la actuación criminal[1].

 

 

Teorías del control social informal

 

Estas teorías constituyen la segunda línea teórica derivada de la Escuela de Chicago. Las dos visones más importantes que vamos a exponer a continuación son la teoría de la contención, y la teoría del autocontrol.

 

  • Teoría de la contención

 

Reckless presenta esta teoría en el año 1961 en un artículo llamado “A new theory of Delinquency and Crime”. Esta teoría establece que la probabilidad de que se dé un comportamiento delictivo depende del equilibrio propio del individuo, que viene  establecido por sus presiones internas (impulsos, situaciones de desigualdad) y ambientales (objetos que en el contexto en que se encuentre el individuo llamen la atención para ser robados, por ejemplo), así como por los controles internos (por ejemplo, el buen auto-concepto ) y externos (educación con fuertes valores ) contra el delito.

 

A pesar de la solidez de la teoría, se dejaba algo sin explicar: por qué unas personas poseen o adquieren dichos controles y otras no.

 

  • Teoría del control o de los vínculos sociales

 

Esta teoría fue de las más destacadas durante el siglo XX. Formulada por Travis Hirschi en 1969 en su obra “Causes of Delinquency” donde establece que el principal elemento que retiene a los jóvenes de implicarse en actividades delictivas es la vinculación afectiva de estos con personas socialmente integradas. Si se diera el caso de una conducta delictiva, sería explicada a través de la ruptura de este vínculo afectivo. Por lo tanto, según esta teoría y su estudio realizado a jóvenes, no se trata de que el individuo cuente con creencias favorables o no a la delincuencia sino que, es la ausencia de creencias, normas y vínculos los que empuja delinquir. Los principales mecanismos de vinculación social “anti-crimen” que identificó Hirschi serían los siguientes:

 

-El apego o conjunto de lazos emocionales establecidos con otras personas. Afecto, admiración e identificación.

 

-Compromiso o grado en que los sujetos encuentran su sitio en sociedad.

 

-Participación o nivel de implicación de los individuos en las actividades que confieren a la escuela, amistades, familiares…

 

-Creencias o conjunto de convicciones favorables a los valores establecidos.

 

-Por otro lado, los contextos más favorables a la ruptura de los vínculos sociales serían la falta de vinculación con los padres, la escuela, aquellos considerados como sus iguales así como la falta de vinculación a las pautas de acción convencionales.

 

  • Teoría del autocontrol

 

Gottfredson y Hirschi (1990) sostienen en esta última teoría que las restricciones que impiden al individuo delinquir son tanto de carácter social como individual. Según ellos el elemento fundamental para caer en el delito es el nivel de autocontrol que uno tenga. No obstante, este capacidad puede verse modulada por factores del entorno o características del sujeto. En las ocasiones en las que esto no ocurre es cuando puede darse un resultado delictivo. En esta teoría el elemento social puede parecer que no juega un papel tan importante, pero lo cierto es que los educadores, el ambiente social donde se desarrolle el individuo y las correcciones que estos reciban de su comportamiento en temprana edad, pueden hacer que la característica del autocontrol se vea modificada. (Es por este motivo, por el cual esta teoría se encuentra dentro de las teorías de la tensión y el control social.)

 

Gottfredson y Hirschi establecen que, en general, el comportamiento delictivo es visto por los más inclinados al mismo del siguiente modo: 1) produce una gratificación inmediata de los propios deseos (venganza, sexo…) que se obtiene sin demasiado esfuerzo; 2) implica actividades excitantes y arriesgadas; 3) comporta escasos beneficios a largo plazo; 4) requiere poca habilidad y planificación; 5) a menudo supone dolor para las víctimas 6) produce, más que un auténtico placer, el alivio de alguna tensión generada y 7) puede implicar cierto riesgo de dolor físico para el propio delincuente, aunque la probabilidad de detención y castigo de los delitos sea por lo común baja.

 

Los autores explican que, las personas con un elevado nivel de autocontrol poseen, generalmente, características contrarias a lo descrito, mientras que las personas con bajo autocontrol acostumbran a hacer las interpretaciones antes numeradas.

 

 

Conclusión

 

Estas teorías tuvieron, en su momento, mucha importancia. Con el paso del tiempo y el interés creciente en acercarse más y mejor a una explicación sobre el comportamiento delictivo para así poder prevenirlo, se han ido desarrollando nuevas teorías que contemplan el factor social en ellas. Todas las teorías aquí explicadas han estado sujetas a revisiones y se han modificado y verificado algunos de sus elementos así como otros han tomado menor importancia o han sido refutados. Incluso, algunas teorías que fueron desarrolladas por separado, se han considerado ambas como explicativas de un mismo acontecimiento. Pero lo más importante a destacar de todo esto es que actualmente es muy importante el estudio de los individuos a lo largo del tiempo y de su ambiente social. Es decir, profundizar en el desarrollo de su vida y en los diferentes ambientes y vínculos sociales que ocupan al sujeto según va evolucionando y creciendo y no únicamente en un momento concreto de su vida. Sin embargo, pese al surgimiento de nuevas teorías, es ya sabido de forma muy consolidada que el elemento social juega un papel muy importante a la hora de explicar el comportamiento delictivo.

En el siguiente artículo profundizaremos en las teorías pertenecientes a la corriente de “Criminología bio-social”. 

 

[1] El motivo del alivio de la tensión sería entender el delito como la expresión de esta misma. Un ejemplo para entender esto mejor sería el siguiente: alguien que se encuentra triste y mal durante un tiempo, suele sentir “un nudo en la garganta”, en el momento en que el sujeto llora, se alivia esa sensación. El delito sería, en el caso de la tensión, como el lloro.

 

Texto de referencia: Redondo, S. y Garrido, V., (2013) Principios de Criminología, Valencia, España: Editorial Tirant lo Blanch. 

 

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