Pasaportes y fronteras (II): ¿Cómo deviene uno apátrida?

16/06/2018

En el anterior artículo de la serie hablamos de varias situaciones relacionadas con el estar fuera del país propio por motivos ajenos a la voluntad de uno/a. Hoy nos centraremos en el caso de los apátridas. Recordemos que los apátridas son aquellas personas sin nacionalidad, ya sea de manera formal o práctica. Pero, ¿Cómo deviene uno/a apátrida? ¿Dónde se origina esta condición tan inusual –aunque millones de personas lo sean-?

 

La transferencia de territorio de un Estado a otro y la disolución o independencia de Estados. Este es el caso más frecuente, y lo que sucede es que las personas que viven en un determinado territorio que pasa a formar parte de un nuevo Estado, no adquieren la nacionalidad del nuevo Estado y pierden la del viejo (porque se la quite o porque ya no exista). Un ejemplo es lo que pasó en Estonia y Letonia, donde, una vez se independizaron de la URSS en 1991, sólo reconocieron la nacionalidad de los Estonios y Letones que lo eran antes de perder la independencia Estonia y Letonia en 1940 y también a sus descendientes, dejando apátridas a todos los migrados desde otras partes de la URSS durante aquellos años de ocupación soviética.

 

Leyes sobre el matrimonio. Este era el caso en la mayoría de países del mundo a principios del siglo XX, que no reconocían la nacionalidad autónoma de la mujer y la consideraban una extensión del padre o del marido, según el caso. Así, cuando una mujer con nacionalidad de un Estado se casaba con un extranjero, se la privaba de su previa nacionalidad sin garantías de que el Estado del marido le concediese la nacionalidad. En la actualidad estos casos son menos frecuentes, en parte gracias a la Convención Sobre la Nacionalidad de las Mujeres Casadas de 1957.

 

Prácticas administrativas discriminatorias. El diablo está en los detalles, como se dice: poner en la ley que ciertas personas o grupos no pueden tener la nacionalidad de tu país quizás sea demasiado descarado para algunos Estados, pero ponérselo tan difícil que a la práctica no puedan conseguirlo, quizás no tanto. Así, no es tan extraño impedir el registro, poner requisitos imposibles de cumplir o simplemente borrar a alguien del registro irregularmente sin hacer un acto formal de privación de nacionalidad. Este es el caso de las personas de etnia Bidun que viven en Kuwait, quienes han estado sujetos a prácticas de este tipo para naturalizarse kuwaitíes. También puede ser el caso de que las personas que, por falta de conocimientos o de voluntad, no realicen los trámites administrativos necesarios, aunque en este caso no sería por mala fe del Estado.

 

Los hijos de apátridas nacidos en un Estado que sólo reconoce el ius sanguinis (es decir, la nacionalidad por ser hijo de nacional) como método de adquisición de nacionalidad. Este es el caso en Brunei Darussalam.

 

El conflicto entre las leyes de adquisición de nacionalidad de dos Estados diferentes también es, históricamente, una fuente importante de apátridas. Esto puede suceder cuando un niño nace en el territorio de un Estado que sólo reconoce el ius sanguinis como método de adquisición de la nacionalidad, y sus padres son nacionales de un país que sólo reconoce el ius soli (es decir, la nacionalidad por haber nacido en territorio nacional): en este caso ninguno de los dos Estados lo reconoce como nacional suyo. Este caso cada vez es menos frecuente, pues muchos Estados progresivamente han ido admitiendo ambos métodos (ius soli + ius sanguinis).

 

Cuando el Estado revoca la nacionalidad por haber sido obtenida a través de fraude o bajo falsos pretextos. Este caso es más bien marginal, aunque es teóricamente posible.

 

Cuando el interesado renuncia a su nacionalidad sin tener otra. Hay Estados, como Estados Unidos, que permiten la renuncia unilateral de la nacionalidad sin disponer de otra, aunque no todos lo hacen: los firmantes de la Convención sobre la Reducción del número de Apátridas de 1961 se comprometen a no permitirlo.

 

Hay Estados que establecen la caducidad de la nacionalidad si ésta no se renueva y el interesado pierde conexión con el Estado. Esto puede ocurrir cuando la persona vive por un tiempo prolongado en el extranjero, como ocurría en Grecia hasta el 1998 con las personas no-étnicamente griegas que vivían fuera del territorio nacional durante más de 3 años.

 

Un cambio en la ley que regula la nacionalidad en un Estado puede hacer que una persona que adquirió la nacionalidad porque cumplía los antiguos requisitos, al no cumplir con los nuevos se le retire la nacionalidad.

 

Finalmente, como se ha mencionado, la apatridia es falta de nacionalidad de un Estado, pero si ese Estado no es tal o está discutida su condición de Estado, ser "nacional" de este "Estado" puede equivaler a ser formalmente apátrida, como es el caso de más de 4 millones de palestinos. Si bien el Estado jordano emite "pasaportes temporales" para residentes en Cisjordania, éstos sólo les sirven para viajar, y no implican que el poseedor tenga nacionalidad ni ciudadanía jordana.

 

Las causas, por otra parte, por las que se puede devenir apátrida de facto, vendrían determinadas por la incapacidad o falta de voluntad del Estado del que se es formalmente nacional de ofrecerle protección. La incapacidad puede venir determinada por una falta objetiva de recursos (económicos, de personal) o directamente para que el Estado puede considerarse un Estado fallido, y por lo tanto, no puede garantizar ni siquiera los derechos más básicos de sus nacionales dentro de su propio territorio; en ese caso no hace falta ni hablar de la posibilidad de que los proteja en el exterior (como podría ser el caso de Somalia). La falta de voluntad del Estado de proteger su nacional puede tener una casuística muy variada, pero puede ir desde una simple falta de interés o de voluntad de destinar recursos a la protección hasta la persecución por motivos políticos o de discriminación por motivos étnicos, religiosos, etc.

 

En conclusión, vemos que los motivos por los cuales alguien puede ser apátrida son variados, pero los más importantes numéricamente en la actualidad tienen que ver con algún hecho político como puede ser la disolución o independencia de Estados, la discriminación por motivos étnicos, políticos, etc., y los hijos de los anteriores colectivos, que suelen perpetuarse en la apatridia.

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