Cerebros y mentes (III): Lo que Mary no sabía

09/04/2018

Hoy os presento a Mary. Se trata de la protagonista de un argumento célebre, planteado por Jackson en 1986 y conocido como “el argumento del conocimiento contra el fisicalismo”. El fisicalismo, en breve, es la doctrina que defiende que todo aquello que existe es físico. El argumento de Mary pretende demostrar que esta tesis es falsa. Veámoslo.

 

Mary es una eminente neurofisióloga. Conoce todos los hechos físicos que pueden conocerse sobre el cerebro. (En aras del argumento, suponemos una ciencia física acabada y perfecta. Es decir, que no queda nada por descubrir y se conocen hasta el último detalle los mecanismos implicados en el funcionamiento cerebral.) Mary sabe exactamente qué pasa en el mundo y en un cerebro cuando alguien percibe, por ejemplo, el color azul. Pero tiene una particularidad: Mary ha vivido durante toda su vida encerrada en una habitación donde todo es de color blanco y negro, de modo que nunca ha visto ningún otro color. Cuando sale de la habitación por primera vez y mira, por ejemplo, al cielo, Mary aprende algo nuevo, algo que no había podido aprender ahí dentro: qué es experimentar el color azul. La conclusión, nos dice Jackson, es que en el mundo hay algunos hechos que no son físicos, en caso contrario Mary no hubiese aprendido nada al salir de la habitación.

 

En filosofía de la mente, aquello que experimenta un sujeto tal y como lo percibe ese sujeto se conoce como experiencia fenoménica. Los contenidos singulares de esa experiencia, como en este caso el color azul del cielo, se conocen como qualia (quale, en singular). El hecho nuevo al que nos referimos en este argumento es, pues, el quale “azul”, jamás experimentado anteriormente.

 

El argumento puede resumirse del modo siguiente:

 

Premisa 1: Antes de salir de la habitación, Mary conoce todos los hechos físicos que pueden conocerse. (Recordad, hemos supuesto una ciencia acabada y perfecta).

Premisa 2: Antes de salir de la habitación, Mary no conoce todo aquello que puede saberse porque en salir de la habitación aprende algo nuevo.

Conclusión: Hay cosas en el mundo que no son físicas (qualia).

 

Por supuesto, existen múltiples críticas a este argumento. Por ejemplo, lo han acusado de incurrir en la falacia de petición de principio - es decir, que sólo pueden aceptarse las premisas si se acepta a priori la conclusión. Un fisicalista podría argumentar que, si verdaderamente conociera todo aquello físico, Mary sería capaz de imaginar cómo es el color azul. Si ahora nos parece implausible es sólo porque nuestra ciencia no es perfecta. Pero, como nos enseñó el murciélago de Nagel, uno puede creer que por más que sepamos sobre el cerebro de una especie (por ejemplo, la humana), hay algo que no podemos saber sólo a partir del conocimiento de los mecanismos cerebrales: qué es sentirse de algún modo. Así, se podría argumentar que no basta saber qué le ocurriría al cerebro de alguien que ve algo de color azul para sentir qué es el color azul o poder imaginarlo, del mismo modo en que no basta comprender cómo funciona el cerebro de un murciélago para saber cómo se siente éste. Pero, como veis, nos encontramos en un callejón sin salida. El defensor de la crítica que intentamos rebatir diría que estos argumentos sólo parecen tener sentido porque nuestra ciencia, por ahora, es imperfecta. Así que ninguno de los bandos ha logrado convencer a su oponente.

 

Otra crítica, o tal vez matiz, que se ha propuesto respecto al argumento de Mary es sugerir que lo que Mary aprende cuando ve y siente por primera vez el color rojo al salir de la habitación no es un nuevo hecho. Lo que Mary hace es adquirir una habilidad (know-how). En este caso, la habilidad de imaginar, recordar y reconocer colores. Según esta posición, el color azul del que Mary tiene experiencia por primera vez no es un hecho en el mundo que escape a lo físico y que por tanto no podía aprender estudiando en sus libros; es algo relativo a sus capacidades y al ejercicio de éstas. Esta visión es, pues, compatible con el fisicalismo.

 

Es interesante comparar este argumento con un caso comentado en la entrada anterior: el de las personas congénitamente ciegas y, por tanto, incapaces de imaginar qué es un color. A diferencia de ellos, Mary tiene un sistema perceptivo intacto. Mientras que una persona ciega no posee la capacidad de experimentar colores, Mary la posee, pero no la ha ejercido en el caso particular que nos ocupa, el del color azul. Mary ha visto los colores blanco y negro y por lo tanto sabe qué es ver. Puede comprender, de algún modo, el concepto de color. Pero, aún así, no parece que ello le permita imaginar el color azul. Así, no basta tener un sistema sensorial intacto y adecuado para tener un determinado tipo de experiencias (visión, oído, tacto, sónar…) para poder imaginar qué es sentirse de ese modo. Parece que es necesario haber ejercido esa capacidad.

 

En esta línea, otros han defendido que Mary no descubre un hecho nuevo al salir de la habitación. Pero en este caso lo que adquiere no es una habilidad, sino lo que se ha llamado conocimiento por familiaridad (acquaintance knowledge). Este tipo de conocimiento sería el modo más directo de acceder a un hecho en particular, pero no un hecho nuevo. Así, Mary sabía ya que objetos con determinadas propiedades físicas tienen a su vez ciertas propiedades fenoménicas. Pero no había accedido a estas propiedades del modo más directo posible – es decir, experimentándolas. No es necesario que exista algo no físico en el mundo para explicar por qué ese tipo de experiencia no era accesible a Mary antes de salir de la habitación. Basta que haya diferentes modos de acceder a este hecho, o distintos modos de conocerlo.

 

En definitiva, lo que el argumento de Mary ilustra es que parece difícil reducir los qualia a conocimiento proposicional como el que puede estudiarse en los libros. Hay que experimentarlo en primera persona para comprenderlo. Pero no está claro que eso signifique que existe algo más allá de lo físico.

 

Chalmers, D., 1996, The Conscious Mind. In Search of a Fundamental Theory, Oxford University Press.

Conee, E., 1994, “Phenomenal Knowledge”, Australasian Journal of Philosophy 72: 136–150.

Dennett, D., 1991, Consciousness Explained, Boston: Little, Brown, & Co.

Jackson, F., 1986, “What Mary Didn't Know”, Journal of Philosophy 83: 291–295

Lewis, D., 1983, Postscript to “Mad Pain and Martian Pain”, in D. Lewis, Philosophical Papers (Volume 1), Oxford: Oxford University Press.

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