Belleza y Arte: Un debate sin fin

30/10/2019

Desde que somos pequeños realizamos juicios estéticos constantemente; en cuanto observamos un objeto no podemos evitar valorar su belleza. A lo largo de la historia filósofos, intelectuales y artistas  no se han conformado con un juicio superficial, sino que han dedicado parte de su vida a escribir tratados y ensayos donde argumentabar por qué aquello les parecía bello y qué características tenía para serlo. Una de estas personas fue el humanista León Bautista Alberti (1404-1472) quién explicó en su tratado De Pictura cómo plasmar la belleza en un cuadro. Sin embargo, mi pregunta es la siguiente ¿una pintura que ahora consideraríamos bella, lo sería también para Alberti? Para poder responder a esta pregunta relacionaremos su concepto de belleza con Partida de ajedrez (1555), cuadro realizado por Sofonisba Anguissola, una de las pintoras más representativas del Renacimiento italiano, y con el cual ganó gran parte de su fama como artista.

  Sofonisba Anguissola. Partida de Ajedrez. 1555

 

 

León Bautista Alberti (1404-1472) fue uno de los humanistas más importantes del Primer Renacimiento (siglo XV). En 1436 escribe su tratado De Pictura que se convertirá en uno de los manuales más influyentes sobre pintura. La obra se divide en tres libros donde Alberti describe las pautas que un buen pintor debe seguir para poder realizar una célebre pintura, y cómo el artista debe buscar y plasmar la belleza. En el libro III Alberti expone que es difícil identificar la belleza, porque no se encuentra en un lugar concreto sino que está repartida en todos los lugares de la naturaleza. Además, defiende que el artista debe seguir el proceso que siguió Zeuxis para elaborar el retrato de Helena: "Se han de escoger entre todas las figuras aquellas partes más bellas y proporcionadas, poniendo todo el cuidado posible en saber en qué consiste la verdadera belleza para ejecutarla en todo"[1]

 

También argumenta que el pintor podrá identificar la belleza a partir del estudio, el conocimiento y la práctica. Además, se postula en contra de que la idea de belleza verdadera se encuentra en la mente del artista y no en la realidad. Por lo tanto, Alberti defiende un proceso empírico basado en la observación directa de la naturaleza a través de los sentidos.

 

"Es menester huir de lo que hacen algunos, que buscan la alabanza y el crédito trabajando guiados por sus propias fantasías, sin sujetarse a considerar y mirar el natural; pues estos no aprenden a pintar bien, sino se sueltan la mano para desatinar. La idea de la verdadera belleza no solo se deja descubrir por los ignorantes, sino que aun los que saben la disciernen con dificultad"[2]

 

 

 

Sofonisba Anguissola

 

 

Sofonisba Anguissola (1535-1625) fue una pintora italiana de gran renombre en el Renacimiento. Se instruyó en el taller de Bernardino Campi y en 1554 viajó a Roma donde conoció a Miguel Ángel. El artista florentino quedó tan asombrado por las obras de Anguissola que accedió a ayudarla en su formación, dándole bocetos y dibujos para que ella los pintara. Además, la historiadora Ilya Sandra Perliengieri defiende que la artista conocía la obra de Leonardo da Vinci, ya que en muchas de sus pinturas utiliza la técnica del sfumato y la perspectiva del color, y que Sofonisba había estudiado con profundidad el tratado de Alberti.

 

 

El cuadro que he escogido es Partida de Ajedrez de 1555, una de sus obras más emblemáticas, no solo en la actualidad, sino también en su época. Vasari la describe en su obra Le Vitte de 1568: "Ma sopratutti (al Campi) ha fattto onore ed é stata eccellentissima nelle pittura Sofonisba Anguissola cremonese con tre sue sorel"[3].

 

 

Comparación entre teoría y práctica

 

Para empezar, hay que tener en cuenta que todas las pautas que describe Alberti están pensadas para que el pintor las utilice para realizar un cuadro histórico, en cambio, Partida de ajedrez es una pintura de género. El humanista se refiere al tema histórico, porque en aquella época se consideraba que esta temática era la más completa e importante. Además, ocupaba el primer puesto de la jerarquía de géneros pictóricos.

 

También hay que tener en mente que la obra escogida pertenece a la primera etapa de Sofonisba Anguissola que finaliza con la llamada a la corte de Felipe II. En este periodo de tiempo ninguna de las obras que realiza son hechas por encargo, sino que son meros ejercicios prácticos o para disfrute propio. Esto tiene como consecuencia que la mayoría de las investigaciones se hayan centrado en obras de otras etapas, y por lo tanto, no hay muchos estudios sobre qué técnicas o procesos utilizaba para llevar a cabo sus pinturas. Con certeza solo sabemos  que tenía la formación básica que le había enseñado Bernardino Campi. "Drawing taught Sofonisba and Elena to use easier and more fluid lines so that could concentrate on the intricacies of spatial relationships, perspective, proportion, and light and shadow -something that probably they had only read about in Alberti's treatise, Della Pittura"[4]. Además, sabemos que conocía las técnicas desarrolladas por Leonardo da Vinci gracias a que las podemos observar aplicadas en algunas de sus pinturas como en la que he escogido.

 

Teniendo en cuenta estos aspectos, primero voy a analizar las relaciones en común, y posteriormente, los aspectos en los que no he podido establecer un vínculo. El primer punto en común es el predominio del dibujo por encima del color. Alberti defiende que el dibujo es la parte más importante del cuadro, tal y como puede observarse de forma clara en el libro II de De Pictura.

 

"El dibujo se debe hacer con líneas muy sutiles, que apenas las distingue la vista. Yo quisiera que en el dibujo solo se buscase la exactitud del contorno, en lo cual es preciso ejercitarse con infinita diligencia y cuidado (...) por lo cual el dibujo es en lo que más se ha de insistir, para cuyo estudio creo que no puede haber cosa que más ayude y aproveche que el velo, de cuyo uso soy yo el primer inventor de esta forma"[5]

 

Sofonisba Anguissola, al contrario que su maestro Bernardino Campi, seguirá el estilo de la pintura toscana donde el dibujo, la geometría y la aplicación correcta del sistema de proporciones son más importantes que el color y la luminosidad. Sin embargo, no se puede determinar si ella utilizaba la técnica del velo.

 

El segundo aspecto en común es la diversidad de figuras. Alberti defiende que para que una pintura sea excelente debe haber: "Diversidad de figuras y de colores. Será abundante y agradable una historia cuando en ella se vean mezclados en sus lugares a propósito ancianos, jóvenes, matronas, doncellas, niños, animales domésticos, como perrillos, pájaros, caballos y corderos, edificios etc"[6]. En Partida de ajedrez hay cuatro mujeres de diferentes edades, en cambio, aunque el paisaje del fondo sea fruto de su propia imaginación, como expone Ilya Sandra Perliengieri, se puede observar algunos edificios que corresponden a la ciudad de Cremona.

 

El tercer vínculo que encuentro es la representación de una figura que mira directamente al espectador reclamando su atención. El humanista expone que "me agrada que haya en un cuadro alguna figura que llame la atención de los espectadores, y como que le haga señas con la mano para que vean lo que allí hay"[7]. En la obra escogida, vemos como la hermana mayor observa al público con un semblante sereno, y aunque no señala ningún objeto, sí que podemos ver que con su mano izquierda está cogiendo la figura de la reina. A partir de este gesto, historiadores del arte como Mary D. Garrard han elaborado sus teorías sobre el posible significado de la obra. 

 

El último punto en común no está relacionado con ningún aspecto formal, sino con la impresión que debe causar la pintura en el espectador. León Bautista Alberti expone: "Para que un cuadro historiado sea digno de alabanza y de la admiración de cuantos le miren, es menester que tenga tal gracia y belleza, que complazca y deleite los ojos y el ánimo de los inteligentes, y de los que no lo entienden"[8]. Si nos basamos en la experiencia estética que vivió Vasari al contemplar esta obra, entonces Partida de ajedrez sí que cumpliría con el objetivo que expone Alberti, ya que el humanista quedó tan sorprendido cuando vió el cuadro que decidió hacerle referencia en su obra Le Vite de 1568 dentro del capítulo dedicado a Benvenuto Gorofaldo y Girolamo de Carpi.

 

Pasemos ahora a analizar los elementos que no coinciden entre teoría y práctica artística. Sofonisba Anguissola y Alberti defienden que el modelo a representar es la naturaleza, pero difieren en la manera de representarla. Alberti argumenta que solo se han de representar las partes de la naturaleza en las que se encuentra la belleza, por lo tanto, la belleza es la unión de las partes. Sin embargo, mi hipótesis es que Anguissola, igual que otros artistas como Leonardo da Vinci, era partidaria de la idea de que la belleza se encuentra de forma total en la naturaleza, de esta manera, se ha de ser totalmente fiel a ella.

 

Aunque no se ha encontrado ningún texto, ensayo o carta donde la pintora explique de qué forma ella plasmaba la realidad, con Partida de ajedrez podemos comparar la representación de la señora de la derecha con otros cuadros para observar que la representa de la misma forma en todas sus obras, con la misma vestimenta negra y blanca, y con actitud serena, como por ejemplo en el cuadro Tocando la espineta de 1561.

 

 Sofonisba Anguissola. Tocando la espineta. 1561

 

 

Además, también podemos comprobar que Sofonisba era fiel a la realidad ya que en todas las pinturas en las que aparece se autorretrataba con un defecto físico que tenía en los ojos, ya que la pintora padecía una enfermedad que provocaba que uno de los dos fuera más grande que el otro, tal y como se puede observar en su pintura Autorretrato 1554.

 

Sofonisba Anguissola. Autorretrato. 1554

 

Otro punto en discordancia es la manera en que se ha de representar una figura para que parezca que esté viva. Según Alberti para mostrar la vivacidad de un personaje todos sus miembros han de estar en movimiento, y cada una de las personas representadas han de expresar su estado de ánimo. En cambio, Anguissola no aplica todas las reglas. En Partida de ajedrez las cuatro mujeres se encuentran alrededor del tablero de ajedrez representadas de forma estática, solo una de las tres hermanas levanta la mano con gesto de sorpresa. Sin embargo, yo defiendo que Sofonisba Anguissola sí crea dinamismo a partir del juego de miradas: la criada mira a la niña pequeña, ésta observa a la hermana que tiene la mano levantada, la hermana de mediana edad contempla a su hermana mayor, que finalmente gira la cabeza para observar al espectador.

 

Por otra parte, la pintora sí muestra el estado de ánimo de cada una de las mujeres, aunque se puede observar de manera más acentuada en las dos hermanas pequeñas. La que está de pie muestra un semblante alegre, risueño, con una sonrisa pícara, mientras que la otra está representada con la boca medio abierta indicando un estado de sorpresa por la última jugada que ha hecho su hermana mayor. No podemos saber si Alberti al ver el cuadro hubiera determinado que las figuras parecen estar muertas o, como escribió Vasari:

 

"Dico aver aques'anno in Cremona di mano di lei in casa di suo padre e in un quadro fatto con molta diligenza, ritratte tre sue sorelle in atto di giocare a scacchi, e con esso loro una vecchia donna di casa, con tanta diligenza e protezza, che paiono veramente vive e che non manchi loro altro che la parola"[9]

 

Otro punto que encontramos en desacuerdo es la representación de los cabellos y los pliegues de las vestimentas. Según el humanista éstos debían representarse en movimiento para dar una sensación de más dinamismo. Sin embargo, Sofonisba opta por no seguir ninguna de estas ideas. Considero que la pintora actúa de forma correcta al no tener en cuenta estas pautas, porque hubiera hecho que la obra no fuera tan naturalista, ya que habría un gran contraste entre la actitud serena y tranquila de las protagonistas con el movimiento violento de los cabellos y los pliegues de las vestiduras. Además, no habría una correlación con el paisaje en calma que representa al fondo del cuadro. Mi hipótesis es que Anguissola le interesaba más centrarse en los detalles de las vestimentas y en los adornos de los cabellos. Como muestra Perliengieri, al ser mujer habría recibido lecciones sobre telas, vestimentas, decoración y costura, y de esta manera seguramente le sería más fácil aplicar estos conocimientos a sus obras.

 

El último aspecto es la manera de representar el paisaje. Para Alberti, la perspectiva lineal es la técnica que debe utilizarse para realizar todo el cuadro, incluso en el paisaje donde el espectador ha de poder contemplar todos los detalles como podemos observar en la obra de Piero della Francesca El bautismo de Cristo 1446-1451.

 

 

 Piero della Francesca. El bautismo de Cristo. 1446-1451

 

Sin embargo, Sofonisba Anguissola opta por utilizar la técnica del sfumato para elaborar el paisaje. Esta técnica fue creada por Leonardo da Vinci y consiste en difuminar los contornos de las figuras para dar la sensación de que están inmersas en la atmósfera. También pone en práctica otras dos técnicas elaboradas por éste mismo pintor: la perspectiva aérea y la perspectiva regular para la disminución de los colores a larga distancia. Se puede observar como el paisaje está difuminado para elaborar la atmósfera y crear la sensación de lejanía. 

 

 Sofonisba Anguissola. Detalle de Partida de Ajedrez. 1555

 

 

Conclusiones

 

Los artistas tienen a su alcance diversos tratados y obras, y deciden utilizar diversas técnicas o procesos en un mismo cuadro a ser totalmente fieles a un mismo autor. En el caso de Sofonisba Anguissola, a lo que se refiere al paisaje, prefiere utilizar un conjunto de técnicas que utiliza da Vinci antes que ser fiel a Alberti. 

 

La idea de belleza es subjetiva y varía según el público, incluso personas especialistas en el arte no coinciden en cuáles son las pautas que debe de seguir un pintor para plasmar la belleza en su obra. En mi caso, Alberti defiende que para representar una persona viva todos sus miembros han de estar en constante movimiento. Siguiendo esta pauta, él nunca hubiera dicho que a las protagonistas solo les faltaba el don de la palabra, como sí describió Vasari en su obra Le Vite de 1568. Otro ejemplo, es la utilización de diferentes técnicas: considero que Alberti, como gran defensor de la perspectiva lineal difícilmente hubiera considerado bello el paisaje del cuadro de Anguissola.

 

Además, los propios artistas no se sienten reflejados con los conceptos de belleza que defienden los autores de los tratados, ya que si Sofonisba hubiera estado de acuerdo con el concepto de belleza de Alberti, hubiera seguido al pie de la letra las pautas que expone el humanista en su obra De pictura, y no hubiera introducido otras técnicas como la perspectiva aérea, ni hubiera seguido un estilo tan realista, sino que, como explica el autor, hubiera reflejado en su pintura las partes más bellas de la naturaleza.  

 

[1] Alberti, León Bautista. Libro III. En Da Vinci, Leonardo. El tratado de la pintura por Leonardo da Vinci y los tres libros que sobre el mismo arte escribió León Bautista Alberti. Murcia: Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia, DL, 1980, p. 255

[2] Da Vinci, Leonardo, op.cit., p. 255

[3] Vasari, Giorgio. Le vitte dei più eccellenti pittori, scultori e architetti. Roma, ED, Newton compton, 2015, p. 1089

Traducción: Pero, por encima de todos le han honrado y ha sido excelentísima en la pintura Sofoniba Anguissola cremonesa con sus tres hermanas.

[4] Perliengieri, Ilya Sandra. Early art studies. En: Peliengieri, Ilya Sandra. Sofonisba Anguissola: The first great artista of the Reinassance. Nueva York: Rizzoli, cop. 1992, p. 43

Traducción: Dibujando enseñó a Sofonisba y a Elena a utilizar líneas fluidas para concretar la complejidad especial de las relaciones, la perspectiva, la proporción, y luz y sombra. Es probable que solo hubiera leído el tratado de Alberti, De pictura.

[5] Alberti, León Bautista. Libro II. En: Da Vinci, Leonardo. El tratado de la Pintura por Leonardo da Vinci y los tres libros que sobre el mismo arte escribió León Bautista Alberti. Murcia: Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia, DL, 1980, p. 227.

[6] Da Vinci, Leonardo, op. cit., p. 236

[7] Da Vinci, Leonardo, op. cit., p. 240

[8] Da Vinci, Leonardo, op. cit., p. 236

[9] Vasari, Giorgio. Le vitte del più eccelenti pittori scultori e architetti. Roma, ED. Newton compton, 2015, p. 1089

Traducción: Digo haber visto este año en Cremona, de su mano, en casa de su padre y en un cuadro hecho con mucha diligencia, retratadas a tres de sus hermanas en el acto de jugar al ajedrez, y con ellas una anciana doméstica, con tanta diligencia y presteza, que parecer verdaderamente vivas, y que no les falta nada más que hablar.

 

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